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Las cesáreas seguirán creciendo

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El plan del ministro de Sanidad, Bernat Soria, para reducir las cesáreas y favorecer el llamado parto natural ­—que los médicos prefieren denominar no asistido— tendrá que superar las objeciones que le puedan hacer los ginecólogos, las matronas, las comunidades autónomas y las asociaciones defensoras de un alumbramiento más humanizado. El objetivo de Sanidad es alcanzar un consenso sobre el conjunto de actuaciones para rebajar el número de cesáreas, que es de 32 por cada 100 partos que se realizan por vía vaginal. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, órgano de coordinación del que forman parte el Ministerio y las comunidades autónomas, será el encargado de llegar a un consenso para plantear un paquete de medidas concretas.

No obstante, el representante del Ministerio en el encuentro, Alberto Infante, director de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud, tendrá que vencer en primer lugar las reticencias de los propios ginecólogos. De hecho, el presidente de Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, el doctor José Manuel Bajo Arenas, da por seguro que, con o sin plan, el número de cesáreas “va a seguir creciendo” simplemente porque las madres son ahora mayores que antes, y porque ya no se hacen partos de nalgas (cuando el niño emerge primero por los pies), ni tampoco cuando el bebé está detenido en el útero.

Mantener baja la mortalidad

Además, asegura Arenas, esperar “horas y horas” a que se produzca el parto supone en muchos casos riesgos para el niño y la madre. Los ginecólogos destacan también que España puede presumir de una mortalidad en el proceso del parto “de las más bajas del mundo”, y añaden que ésta debe ser la prioridad, aunque esperan llegar mañana a una posición de “consenso”.

Por su parte, la presidenta de la Federación Nacional de Asociaciones de Matronas, Dolors Costa, coincidió con Bajo Arenas en que la prioridad debe ser mantener la mortalidad materno-infantil en los mismos niveles, pero reconoció que las mujeres piden hoy “algo más”, como decidir a quién quieren tener al lado en el parto, y si prefieren que les pongan la anestesia epidural o les practiquen una episiotomía (corte en el periné para facilitar la salida del bebé).

Para el Sindicato de Enfermería (SATSE), la propuesta responde a una de las reivindicaciones históricas de las matronas. “La tendencia es intentar el parto más natural y menos agresivo. Queremos evitar las episiotomías y favorecer el contacto de la madre con el niño”, explicó su secretaria de Comunicación, María José García.

No obstante, para llevar a cambio el cambio que propone el ministerio se debería contar con los medios necesarios, lo que para SATSE supondría aumentar el número de matronas. “Es una incongruencia, porque hace años que llevamos denunciando la escasez de enfermeras de esta especialidad y, lejos de solucionarse han reducido en dos plazas la convocatoria para este año”, concretó García.
Desde las organizaciones de pacientes, Myriam Bugallal, vicepresidenta de la asociación El Parto es Nuestro, indicó que “hacía falta” un plan como el presentado por Soria, si bien advirtió que es partidaria de que se atiendan los partos siempre “siguiendo la evidencia científica”.