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Otra especie humana se paseó por Atapuerca

Los paleoantropólogos creen que una población "hermana o incluso madre de todos los neandertales" vivió en la Sima de los Huesos hace 500.000 años. Un estudio de más de 500 dientes ha servido para reclasi

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El mayor yacimiento de fósiles humanos jamás descubierto, la Sima de los Huesos de Atapuerca, acaba de dar una monumental sorpresa. Desde 1976, cuando se encon-traron los primeros, los paleoantropólogos han desen-terrado restos de una treintena de individuos, que vivieron a unos 12 kilómetros del actual Burgos hace unos 500.000 años.

Allí se halló el cráneo bautizado Agamenón, que muestra que su dueño era sordo. Sus canales auditivos están taponados. Otro de los cráneos, llamado Miguelón, en homenaje al pentacampeón del Tour de Francia, es el cráneo humano fósil más completo jamás encontrado. Y allí se rescató en 1994 una pelvis casi intacta, denominada Elvis en honor al rey del rock.

Varios linajes humanos habrían coexistido en Europa y Asia

Hasta ahora, todos estos habitantes de la Sima de los Huesos se habían atribuido a la especie Homo heidelbergensis, pero un nuevo estudio de los más de 500 dientes fósiles hallados en el yacimiento acaba de desvelar que no. Miguelón, Agamenón y Elvis pertenecían a una nueva espe-cie humana, 'posiblemente hermana de los neandertales, aunque diferente', según la principal autora del trabajo, María Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). La población de la Sima de los Huesos podría ser, incluso, 'la madre de todos los neandertales', hipotetiza la paleoantropóloga.

El estudio, publicado en Journal of Human Evolution, sostiene que, pese a su antigüedad de 500.000 años, la morfología de los dientes de la sima es 'totalmente neandertal o incluso más que la de algunas poblaciones de Homo neanderthalensis', que habrían surgido más de 200.000 años después.

Hasta ahora se etiquetaban todos los fósiles como 'heidelbergensis'

'La población de la Sima de los Huesos no encaja ni con heidelbergensis ni con neandertal', zanja la investigadora. Hasta ahora, la comunidad científica pensaba que los euro-peos del Pleistoceno Medio, un periodo que arranca hace 780.000 años y concluye hace 120.000, eran Homo heidelbergensis. Estas poblaciones, antecesoras directas de los neandertales, habrían evolucionado hacia rasgos neandertales en pequeños grupos aislados por el frío glacial. Las extinciones de algunos de ellos habría ido dando paso a humanos cada vez más neandertales.

Sin embargo, el estudio de los más de 500 dientes de la Sima de los Huesos rompe esteesquema. Algunas muelas son más neandertales que las de los propios neandertales 200.000 años después. 'Podría ser que todos los neandertales descendieran de estapoblación y no de otras del Pleistoceno Medio', especula Martinón-Torres. Los humanos de la sima, diezmados por el frío, habrían sufrido deriva genética. Su evolución se habría acelerado, al seleccionarse determinadas características adecuadas para sobrevivir en esas duras condiciones. Y, finalmente, esos rasgos, ya neandertales, se habrían generalizado en las generaciones posteriores. Los biólogos llaman a este fenómeno 'cuello de botella'.

No es la única posibilidad. Los humanos de la sima, aislados por el frío, podrían ser simplemente un linaje diferente, una especie surgida por la deriva genética derivada del aislamiento climático, pero que no habría dado lugar a los neandertales. 'Si hay que elegir entre las dos posibilidades, yo me inclino más por pensar que era una población hermana de los neandertales, aunque también podía ser la madre de todos ellos', resume Martinón-Torres. Su estudio está codirigido por el responsable del CENIEH, José María Bermúdez de Castro.

Es 'muy arriesgado' decir que fue la cuna de los neandertales, discrepa un experto

'Me parece coherente una continuidad entre la Sima de los Huesos y los neandertales', opina el biólogo del CSIC Carles Lalueza-Fox, uno de los padres del genoma neandertal. 'Está claro que en el Pleistoceno Medio hay una gran variación morfológica entre los fósiles, que después queda muy reducida con la aparición de los neandertales', añade el biólogo, apuntando a la coexistencia de varios linajes humanos diferentes en Europa, en lugar del dominio del Homo heidelbergensis hasta ahora dibujado por la comunidad científica.

'La nomenclatura Homo heidelbergensis, basada en pocos especímenes dispersos en una amplia área geográfica y temporal, es evidentemente absur-da y sólo útil para generalizar', señala Clive Finlayson, director del Museo de Gibraltar. Su libro El sueño del neandertal (Editorial Crítica) sugería en 2010 lo hoy demostrado en Atapuerca: 'Probablemente, Homo heidelbergensis se presentaba en tipos diferentes, en realidad poblaciones regionales de Homo erectus que se adaptaban a las circunstancias cambiantes y variadas que imponían las vicisitudes del clima del Pleistoceno Medio y evolucionaban en función de ellas'.

Finlayson lleva una década trabajando con la tesis de que es muy probable que tanto en Eurasia como en África vivieran múltiples linajes de homínidos durante grandes periodos temporales. Varios descubrimientos han avalado su tesis recientemente. El Homo floresiensis vivió en la isla indonesia de Flores hasta hace unos 13.000 años, mientras los Homo sapiens conquistaban el planeta. Y los denisovanos, otra nueva especie humana descubierta en 2010 en una cueva de Siberia, eran contemporáneos e incluso vecinos de los neandertales y los humanos modernos hasta hace 40.000 años.

'Probablemente existieron muchas atapuercas desde la península Ibérica hasta China, pero la mayoría se perdieron. Por tanto, estoyde acuerdo con los autores en que los heidelbergensis eran muchos heidelbergensis y que esta población es indicativa de la gran variedadque existió. Pero es demasiado arriesgado sugerir que hemos tenido la gran suerte de encontrar la madre de todos los neandertales', opina.

Los miembros de la nueva especie, sea cual sea su nombre, medían unos 1,75 metros de altura y comían frutos y vegetales sin cocinar, según desvela su desgaste dental. Los restos también sugieren que eran diestros y empleaban palillos.