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"La fase de seísmos puede durar mucho"

Las autoridades de El Hierro organizan charlas para concienciar sobre los posibles riesgos de una erupción

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La creciente actividad sísmica que está experimentando la más pequeña y occidental de las Islas Canarias, El Hierro, es la protagonista absoluta de la vida cotidiana de la isla.

La elevación del número de seísmos ayer 113, de los que tres habían sido sentidos por la población llevó a principios de semana al Plan Específico de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca) a elevar el semáforo volcánico con el que se indica el riesgo para la población de verde a amarillo.

Ayer se celebraron dos charlas divulgativas en San Andrés y Valverde

En los cambios que implica este cambio del riesgo de erupción se engloban charlas organizadas por las autoridades para informar a la población, como las que tuvieron lugar ayer en las localidades de San Andrés y Valverde, capital de la isla. Las reuniones cuentan con la participación de un representante del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del Instituto Volcánico de Canarias (Involcan) y, en las mismas, se reiteran las medidas de autoprotección que implica el semáforo en amarillo.

Esta representación gráfica del peligro de erupciones se puede leer en los folletos que se reparten en edificios públicos, supermercados, farmacias y en las propias reuniones.

El semáforo amarillo invita a los habitantes de la isla a adoptar ciertas medidas de autoprotección. Así, los habitantes de El Hierro deben estaratentos a los medios de comunicación, asegurarse de tener radios con pilas, informarse sobre las vías de evacuación y los puntos de reunión y elegir un familiar de referencia al que comunicar el destino en caso de evacuación. Asimismo, se recomienda reunir en una carpeta toda la documentación personal, disponer de agua embotellada y, si se es adulto, saber cómo desconectar el gas, el agua y la luz.

Los comercios notan que se hace acopio de pilas, velas y máscaras de gas

Estas recomendaciones han sido recibidas de forma dispar. Julián, un vendedor de la ONCE del municipio de La Frontera, quita hierro al asunto: 'No es para tanto, yo no he sentido nada, lo mismo hay una erupción, que esto se queda en nada mañana'. En el lado opuesto, los comercios notan como muchos vecinos están optando por hacer acopio de alimentos y pilas, velas y máscaras de gas.

En la isla no hay corrillo ni tertulia que no analice la situación sísmica actual. La gran cantidad de rumores, que circulan a tanta velocidad sobre la superficie como las ondas sísmicas en el subsuelo, está generando sin duda incertidumbre entre la población. Los trabajos de los numerosos científicos que se han desplazado a la isla son observados con atención por sus habitantes, que abordan a los investigadores con demandas de información ante un fenómeno ajeno a la historia reciente de El Hierro. Según los análisis geológicos, la última erupción volcánica de la isla se produjo alrededor de 1793, en el Volcán de Lomo Negro.

Los vecinos de la zona sur de la isla están aprendiendo a convivir con los terremotos, que no garantizan una erupción volcánica en un futuro. Dácil Nolasco, investigadora de Involcan, afirma: 'Las zonas volcánicamente activas como esta pueden pasar por fases de actividad sísmica durante mucho tiempo; en La Palma se registraron terremotos 13 años antes de la erupción de 1949'.

Los GPS están constatando un abombamiento de la isla

La actividad científica estos días en el área es frenética. En la carretera de la zona conocida como El Julán, los técnicos del Involcan están realizando una campaña intensiva de toma de datos de varios parámetros. Registran la temperatura del suelo a distintas profundidades y toman muestras de gases que son analizados en los laboratorios de Tenerife.

Como elemento clave en las erupciones volcánicas, los científicos prestan especial atención al flujo difuso de dióxido de carbono. Como es el primer gas en desprenderse del magma, es un trazador perfecto para la actividad magmática del interior de la isla. Bajo un sol de justicia, los técnicos repiten este muestreo en 600 puntos diferentes de la isla cada diez días.

Nemesio Pérez, investigador del Involcan, comenta que, por ahora, los datos no reflejan emisiones de gases diferentes a los valores normales que llevan registrando desde principios de esta década. Sin embargo, las antenas GPS, capaces de detectar pequeños desplazamientos del terreno, están constatando un abombamiento de la isla, claro indicador del ascenso de magma desde el interior de la Tierra.