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El insomnio eleva el riesgo de suicidio

Un amplio estudio revela que los trastornos del sueño elevan en 2,6 veces las posibilidades de que una persona intente quitarse la vida

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Cada año se suicidan en España más de 3.000 personas, una cifra superior a la de los fallecimientos por accidente de tráfico. Aunque muchas veces es complicado para los médicos prever el riesgo de suicidio, los trastornos de sueño pueden ser la primera señal de alarma, según se desprende de un estudio que se presentará este miércoles en Florencia (Italia) en el congreso anual de la Asociación Internacional de Psiquiatría.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Michigan (EEUU) sobre 5.692 personas -lo que le convierte en el más amplio realizado al respecto hasta la fecha- revela que quien tiene dos o más síntomas de trastornos del sueño, como no poder quedarse dormido, tener problemas para mantener el sueño o levantarse al menos dos horas antes de la hora deseada, sufren un riesgo 2,6 veces mayor que la población general de intentar quitarse la vida. Asimismo, tienen 1,9 veces más posibilidades de experimentar ideas suicidas y 2,2 veces más de llegar a planificar acabar con su existencia, aunque luego no se atrevan a intentarlo.

'Ser capaces de identificar a quienes están expuestos a un elevado riesgo de suicidio es importante para poder prevenirlo, y nuestros resultados indican que el insomnio puede ser un factor de riesgo modificable para la población general', señala el autor principal del trabajo, el profesor Marcin Wojnar. Aunque se conocía la existencia de una relación entre el suicidio y el insomnio en adolescentes y personas con problemas mentales, esta vinculación no estaba clara hasta ahora en el caso de la población general.

Las causas de que la falta de sueño incida en el riesgo de suicidio no están del todo determinadas, aunque los investigadores creen que la vinculación entre ambos fenómenos puede deberse a que los trastornos del sueño pueden afectar a la función cognitiva, reducir el control de los impulsos, aumentar la desesperanza y causar alteraciones relacionadas con la regulación de la serotonina, un neurotransmisor cerebral implicado en múltiples procesos, entre ellos la agresividad, la sexualidad, el sueño o el apetito.

Un factor de riesgo

En este sentido, según explica a Público el psiquiatra José Luis Carrasco, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, más que una vinculación directa con el suicidio, el insomnio tiene relación con patologías que, como la depresión, la distimia o el trastorno de ansiedad, sí tienen relación con la posibilidad de quitarse la vida. Así, el insomnio debe tenerse en cuenta como un factor de riesgo de suicidio, ya que puede revelar, por ejemplo, la existencia de una patología depresiva soterrada. 'Si uno detecta que hay insomnio, debe pensar que el riesgo de suicidio es mayor', sostiene.

Por su parte, María José Moreno, especialista del Centro de Psicología Global Words de Barcelona y miembro del Colegio de Psicólogos de Catalunya, destaca que existen muchas alteraciones de la conducta y patologías mentales relacionadas con el insomnio, si bien recuerda que existen distintos tipos de trastornos del sueño que tienen, a su vez distintas implicaciones. Así, la especialista indica que la dificultad para conciliar el sueño suele estar más vinculada con los trastornos de ansiedad, mientras que entre las personas con síntomas depresivos es más frecuente despertarse antes de la hora de prevista. 'Muchas veces hay depresiones larvadas', concluye.

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) , en 2006 se quitaron la vida en España 3.246 personas, de las que el 77% (2.512) eran varones. A escala mundial fallecen por este motivo cada año 877.000 personas. La Organización Mundial de la Salud estima que por cada muerte por suicidio se registran entre 10 y 40 intentos fallidos.