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Los leones comehombres pierden cien víctimas

El análisis químico de los restos rebaja la leyenda de los famosos felinos de Tsavo

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Los dos leones devoradores de hombres más famosos de la historia, apodados el Fantasma y la Oscuridad, mataron a muchos menos humanos de lo que se pensaba. Un nuevo estudio de sus restos reduce sus víctimas a 35, lejos de las 135 que declaró el hombre que los cazó. Fue el coronel británico John Patterson, que en 1898 mató a dos leones que habían hecho estragos entre sus trabajadores en Tsavo (Kenia). Los ataques llegaron a paralizar la construcción del ferrocarril a Uganda, que él supervisaba. El militar fue tratado como un héroe y su eco llegó al cine en varias películas.

Un nuevo estudio de los restos de los felinos indica que mataron tres veces menos de lo que decía Patterson y que lo hicieron por estar más débiles que otros congéneres. Según el trabajo, publicado hoy en PNAS, los temibles leones de Tsavo habrían matado a unos 35 hombres. Lo hicieron por la escasez de otras presas y por el mal estado de sus dentaduras, señala el trabajo. El recuento desinfla la cifra de Patterson y se acerca a las 28 bajas que constan en los archivos de la Compañía Ferroviaria de Uganda.

Presas fáciles

Durante décadas se han barajado diferentes hipótesis para explicar los ataques. Una epidemia había reducido drásticamente la población de hervíboros en 1898. Otros señalan que los animales estaban acostumbrados a comer cadáveres mal enterrados que dejaban las rutas de esclavos a su paso. Una última hipótesis añade que, tal y como sucede en otros casos, la dentadura enferma de los leones les empujó hacia presas más fáciles.

El nuevo estudio ha analizado los dientes, huesos y pelo de las dos fieras, que hoy posan disecadas en el Museo Field de Chicago (EEUU). Han buscado isótopos de carbono y nitrógeno, colágeno y queratina para reconstruir su dieta meses antes de su muerte. Las han comparado con otras muestras de leones actuales y sus posibles presas, incluyendo pastores de la zona de Tsavo.

Los resultados muestran un gusto creciente por la carne humana, que llegó a suponer un 30% de su dieta. El primer felino que cazó Patterson, al que le faltaban varios dientes y cuyas mandíbulas no cerraban bien, habría devorado a 24 personas. El segundo, con problemas menores, cazó 10 u 11. Según los autores, esto refuerza la teoría de que la falta de presas y los problemas de dentición explican que los leones atacasen a humanos.


John Patterson reflejó esta cifra de víctimas en su libro ‘Los leones comehombres de Tsavo’.

La compañía ferroviaria de Uganda, controlada por Reino Unido, contabilizó 28 bajas.

Es la media del modelo usado en el estudio que ha analizado los restos de los leones. Su margen de error está entre 5% y 95%, lo que fija una horquilla de entre 4 y 72 víctimas.