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Mareas rojas por la 'siembra' de hierro

Los científicos alertan de los efectos secundarios de los experimentos de fertilización del océano

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El incremento de las temperaturas y la acidez de los océanos ha puesto en marcha varios proyectos en los que se aplicaría la llamada 'ingeniería ambiental para la mitigación del cambio climático'. Son experimentos que quieren salvar el planeta, pero son extremadamente polémicos porque se desconocen, en muchos casos, sus efectos secundarios.

El último de ellos(conocido como proyecto LOHAFEX), ha sido llevado a cabo por el buque oceanográfico alemán Polarstern, y acaba de concluir en las aguas polares del hemisferio sur. En el experimento, se añadió hierro soluble para crear una gran proliferación de algas que serían consumidas por pequeños crustáceos planctónicos o caerían al sedimento tras haber absorbido CO2 para su crecimiento.

Según los promotores de la experiencia, la finalidad es el secuestro de CO2 por parte de las algas microscópicas para favorecer la mitigación del cambio climático. Los primeros resultados dan, efectivamente, muestra de una gran proliferación de algas y un aumento en la concentración de copépodos y otros pequeños crustáceos.

Sin embargo, hay voces en de la comunidad científica que están en contra de esta táctica de ingeniería medioambiental porque, dicen, se desconocen los efectos en el resto del ecosistema de este tipo de experiencias. El profesor John Cullen, de la Universidad de Dalhousie (EEUU), explicó en un reciente congreso llevado a cabo en Niza que es muy posible 'que lo que caiga por gravedad vuelva al sistema respirado por las bacterias [que son las principales productoras de CO2 del planeta]. Es decir', concluyó, 'que no estaríamos haciendo nada'.

Varios expertos han realizado experimentos de fertilización (en el Pacífico, en el Mar del Norte y en las costas de Irlanda) y se han encontrado con algo poco prometedor: al suministrar hierro, una especie tóxica de alga parece prevalecer sobre las otras (Pseudo-nitschia variabilis), formando extensas mareas rojas cuyos efectos sobre el ecosistema han probado ser nocivos.

'No debemos caer en la tentación de experimentar sin tener la certeza de que no perjudicaremos el medio ambiente con nuestro remedio', comentó en el mismo congreso Ken Caldeira del Departamento de Ecología Global de la Universidad de Stanford. 'Hay que impedir que la opinión pública vea a los biólogos marinos como los malos de la película'.

La idea de la 'ingeniería ambiental' para mitigar el cambio climático tiene, en todo caso, base científica. Las algas, especialmente las diatomeas que tan importantes son para la producción marina, tienen elementos que limitan para su crecimiento.

Entre ellos, están los micronutrientes que, a diferencia del nitrógeno o el fósforo, son realmente muy escasos, están en bajísimas concentraciones en el mar y son imprescindibles para el funcionamiento celular. Uno de ellos es el hierro (Fe), del cual ya hace tiempo se demostró su importancia para la producción de estas algas.