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Narbona: "Gallardón esconde tras su imagen a un hombre de derechas"

La ex ministra de Medio Ambiente dice que no descarta volver a la política nacional porque sigue con ganas de "comerse el mundo"

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Muchos ecologistas dicen de Cristina Narbona que ha sido la mejor ministra de Medio Ambiente que ha tenido este país. No exenta de polémica, luchó por el litoral nacional y por un cambio de modelo energético hacia las energías limpias. Desde su posición como embajadora de España en la OCDE, sigue aprendiendo y esperando, quién sabe, una llamada de Zapatero para volver a la política activa.

¿Volvería a la política nacional si se lo ofrecieran?
Nunca hay que descartarlo, porque siempre he tenido una gran vocación política. Sigo con ganas de comerme el mundo, y con el tiempo te das cuenta de que van pasando los años y de que quizás los cambios van demasiado despacio.

Se rumoreó que iría de la mano de Juan López de Uralde en su proyecto de creación de un partido verde nacional. Usted lo descartó. ¿Hubo conversaciones?
Son ellos los que tienen que decir lo que ha habido o no. No hubo conversaciones formales, pero como tenemos una relación tan estrecha he sido consciente desde el primer momento de cómo ha ido avanzando el proyecto.

¿Tiene futuro un partido verde en España?
Claro que sí. España necesita un partido verde potente, como sucede en otros países, como Australia. Hay muchos jóvenes que están perdiendo interés por la política y estarían dispuestos a dar su voto al partido. Podrían perfectamente lograr más de un escaño.

 'España necesita un partido verde potente'

 ¿Le preocupa, en materia medioambiental, que el PP pueda ganar las próximas elecciones generales y alargue la vida de las centrales nucleares?
Mucho. Me preocupa que haya un partido que diga que la energía nuclear es barata, limpia y segura, cuando es la más peligrosa, y además frenaría el impulso de las energías del futuro. Rajoy es un antiguo para los problemas ambientales, ve esta cuestión sólo como un coste, no como una garantía de futuroSu carrera política ha estado muy ligada a Madrid.

¿Cómo ve la situación ante la más que probable celebración de primarias?
Es muy interesante, el debate político en la Comunidad de Madrid se ha revitalizado. Ojalá hubiera más primarias, porque los militantes pueden elegir y la democracia interna es muy positiva

Muchos de sus compañeros se han pronunciado entre uno u otro candidato. ¿Tiene usted ya el voto decidido?
No, esperaré a que los candidatos nos digan qué es lo que nos ofrecen. De todas maneras, Trinidad Jiménez cuenta con mi firma.

¿Qué le parece el ofrecimiento de Jaime Lissavetsky para presentarse a la alcaldía de Madrid?
Le honra y dice mucho de su talante político. Es muy de agradecer que estando en un cargo bastante placentero, dados los éxitos deportivos, se atreva y quiera competir.

'La gestión de Gallardón ha sido más de fachada que de contenido' ¿Puede robarle votos a Gallardón?
Espero y deseo que lo haga. Gallardón es impecable desde un punto de vista formal, pero bajo esa imagen se esconde un hombre de derechas. Su política ha tenido más de apariencia que de sustancia, más de fachada que de contenido y, aunque haya hecho cosas, Madrid sigue sin estar a la altura de las grandes ciudades europeas ni en movilidad ni en medioambiente.

¿Qué le parece su recurso ante el supremo para poder levantar el minivaticano en el Parque de las Vistillas?
Cuando se tiene mayoría absoluta, a veces se hacen cosas en contra del sentimiento de los ciudadanos con la idea de que esa mayoría siempre te da la razón. Eso lo he visto en el PP más de una vez

Desde las organizaciones ecologistas se ha criticado la gestión de Elena Espinosa, comentan que se ha suavizado, qué opina.
Mis reproches, si los tengo que hacer, no las hago en público porque no me parece elegante. Las críticas hacia Elena son exageradas, porque está haciendo un gran trabajo, tiene mucha responsabilidad entre manos, y no he notado cambios profundos en la política medioambiental.

¿Le dolió dejar de ser ministra?
No, siempre me sentí muy apoyada por Zapatero, nunca apartada, y sigo colaborando mucho con el partido.

Su gestión fue valorada por muchos y criticada por otros...
Cuando uno gobierna se toman decisiones. Si yo defendí el derecho a conservar nuestra costa es porque hay que plantearse la defensa del litoral con una visión estratégica de futuro. El mar está subiendo, y tener edificios construidos tan cerca es cada vez más irresponsable. Se demolieron más de 300 inmuebles sin ningún problema social, no se estaban tomando decisiones tan impactantes.

'Trinidad Jiménez cuenta con mi firma'  ¿Se llegó a agotar?
No hasta ese punto, pero sí me llevó al límite en muchos momentos de enorme tensión. Ser ministra tiene un tremendo coste personal, y estar mucho tiempo con tanta responsabilidad se acaba pagando. Lo más costoso es tener que tomar decisiones y no estar segura de tener toda la información. Cuando afectan a tantas personas, nunca sabes con certeza si estas escogiendo la mejor opción.