Público
Público

El ordenador del futuro está en la Red

Chrome supone el salto definitivo hacia el 'googleputer',un PC en el que no es necesario instalar programas

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El lema de Google Dont be evil (No hagas el mal) adquirió ayer una nueva dimensión en Microsoft. La compañía de Mountain View, con el anuncio de Chrome, se ha convertido en una bestia negra para el fabricante de software. Chrome es la puntilla a un modelo de negocio, el de Google, que ha propuesto desde sus orígenes una forma de vender productos diametralmente opuesta a la de Microsoft. Mientras la primera ha utilizado el potencial de su buscador para crear una infraestructura de programas on-line gratuitos financiados con publicidad y que no necesitan de instalación, la primera ha mantenido su principal modelo de negocio, consistente en vender cajas con los programas.

La proliferación de herramientas y servicios on-line que competían con los de Microsoft llevó a los expertos a hablar de los ordenadores del futuro como los googleputer, máquinas tontas y baratas que no necesitan de demasiada potencia para trabajar porque todas las aplicaciones están en Internet.

El lanzamiento del sistema operativo Chrome supone el salto definitivo hacia el googleputer. Pero, con el triunfo de las herramientas de Google, que pueden competir frente a frente con los programas de pago, también han llegado las críticas.

El contrapunto al todo gratis es la intimidad. Sólo se necesita una conexión a Internet para utilizar los programas on-line de Google, que a cambio almacena en sus centros de datos repartidos por todo el mundo información creciente de los usuarios. Los expertos ya definen a Google como el próximo monopolio, a la vez que la compañía ha logrado que la calidad de sus servicios eclipse algunas dudas sobre su poder creciente.

El engaño Google, el libro del periodista Gerald Reischl define a la compañía como 'un Gran Hermano que podrá llegar a los sitios más escondidos de nuestra vida privada', aunque la compañía no ha recibido ninguna sanción administrativa o judicial por el uso de estos datos.

Los usuarios están dispuestos, por el momento, a facilitarlos (Google defiende que los necesita para optimizar, por ejemplo, sus búsquedas) a cambio de obtener servicios fiables y gratuitos. El segundo factor que los expertos ponen de relieve sobre el poder ascendente es la google-dependencia. La reciente caída de Gmail recordó a más de 100 millones de personas que el sistema Google es mortal y que, en consecuencia, también lo son sus usuarios.

Cuando el presidente de Sun Microsystems, Scott McNeally, afirmaba en el año 1996 'the network is the computer' ('la red es el ordenador') y la mayoría de los ejecutivos de las grandes compañías se burlaron de su proyecto fracasado. Quizás deberían haberle escuchado. Todo apunta a que Google lo hizo.

El sistema operativo Chrome desembarcará en los ordenadores de bajo coste o ‘netbooks’, aunque Google se ha apresurado a matizar que “ha sido diseñado para funcionar tanto en pequeños ‘netbook’ como en ordenadores de sobremesa”.

Google también colaboró en el desarrollo inicial de Android, un sistema operativo para móviles avanzados que algunos fabricantes quieren instalar en sus ‘netbooks’.

La compañía también ha querido destacar que no existe un conflicto entre el lanzamiento de Chrome OS y la participación en el desarrollo de Android.

Se desconoce qué cantidad de código tienen en común los dos sistemas operativos, aunque Google sostiene que Chrome es un “proyecto nuevo”, con una orientación muy distinta a la de Android en cuanto a los dispositivos en los que se instala.

Mientras, según la compañía, Android se ha creado para trabajar en una amplia variedad de equipos móviles, Chrome ha sido diseñado pensando “en las personas que se pasan la mayoría de su tiempo en Internet”.

Según un informe de la consultora IDC, Linux llegó a alcanzar el 24% del sector de los ‘netbooks’ el pasado año frente a Windows.

El mercado español de portátiles y ‘netbooks’ creció un 20% en 2008, mientras que el de sobremesa descendió un 30%, según cifras de Intel.