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Plutón vuelve a ser el mayor de los enanos

La observación más detallada hasta la fecha rebaja el tamaño de Eris. El descubrimiento de este objeto obligó a modificar la definición de planeta

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Un estudio coordinado por investigadores españoles ha resucitado la polémica de Plutón, relegado a la categoría de planeta enano en 2006. La observación más detallada de Eris, otro planeta enano que orbita tres veces más lejos que Plutón, acaba de demostrar que este cuerpo es más pequeño de lo que se había estimado.

Descubierto en 2005, Eris y su tamaño fueron claves para que la Unión Astronómica Internacional (IAU) iniciase los trámites para retirarle a Plutón el carné de planeta. La decisión originó una gran polémica dentro y fuera de los círculos astronómicos, en especial en EEUU, donde expertos y legos se negaron a aceptar el dictamen. En el Parlamento de California se llegó a tachar la decisión de 'herejía científica', mientras los de Nuevo México e Illinois declararon que Plutón sería siempre un planeta mientras estuviese en sus cielos.

No es casual que el descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh, fuese estadounidense nacido en Illinois y residente en Nuevo México. 'Era el único planeta descubierto por EEUU y había algo de orgullo patrio herido si se quitaba', explica José Luis Ortiz, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y uno de los coordinadores del nuevo estudio sobre Eris, publicado hoy en Nature.

El radio de Eris se ha medido mientras realizaba un eclipse de una estrella

Ortiz ha formado parte de un grupo de más de 60 investigadores de 12 países que ha logrado algo inédito: calcular el tamaño de Eris en el momento en que este cruzaba por delante de una estrella. El método ha aportado la medida más precisa del radio del planeta enano hasta la fecha, 1.163 kilómetros. El radio de la parte sólida de Plutón es más complicado de medir, ya que el planeta tiene una atmósfera mayor que Eris. Las estimaciones más ajustadas lo sitúan entre 1.150 y 1.200 kilómetros. 'Con su atmósfera Plutón es más grande que Eris', explica Ortiz. El margen de error de su nueva medición, la más lejana hecha hasta la fecha con esta técnica, es de seis kilómetros.

Ortiz y su equipo observaron Eris cuando realizaba 'una especie de eclipse' pasando por delante de una estrella muy pequeña cuya situación en el cielo es bien conocida por los astrónomos. Esto permitió realizar el cálculo más preciso del radio de Eris.

Eris y Plutón son objetos transneptunianos, es decir, que sus órbitas están más allá de Neptuno, actualmente el último planeta del sistema solar. Se trata de dos infiernos helados a decenas o cientos de grados bajo cero y que tardan siglos en dar una vuelta al Sol.

El hallazgo de Eris fue 'el último clavo en el ataúd de Plutón', dice un experto

En 1930, Tombaugh descubrió Plutón, que está unas 30 veces más lejos del Sol que la Tierra y cuyo nombre fue elegido por una niña de 11 años. El astrónomo lo incluyó como noveno y más lejano planeta del Sistema Solar, en una región llamada cinturón de Kuiper.

El reinado de Plutón como habitante del olimpo planetario se tambaleó 75 años después de su descubrimiento, cuando otro astrónomo estadounidense, Mike Brown, descubrió Eris. Se trataba de un nuevo mundo helado que orbitaba tres veces más lejos que Plutón y cuyo brillo indicaba que era mayor que el entonces noveno planeta. De forma premonitoria el objeto fue bautizado con el nombre de la diosa griega de la discordia.

El año siguiente, Brown publicaba un estudio que daba a Eris un radio de 1.200 kilómetros mientras otro equipo elevaba la estimación a 1.500 kilómetros. En uno de sus rimbombantes anuncios, la NASA se apresuró a bautizar a Eris como 'el décimo planeta' debido a su gran tamaño, mientras otros astrónomos se convencían de que ni siquiera Plutón merecía ser planeta.

Plutón sigue siendo un planeta por ley en Illinois y Nuevo México

El hallazgo de Eris 'fue el último clavo en el ataúd de Plutón como planeta', recuerda Ortiz, que apunta que ya había 'una corriente anterior de astrónomos que quería reclasificar a Plutón'.

El principal argumento contra Plutón, también aplicable a Eris, era que 'no limpiaba su vecindario', como explican los astrónomos. Esto quiere decir que en torno a estos cuerpos hay multitud de cascotes de tamaño considerable que ensucian su órbita.

Los antiplutonistas apuntan que el resto de planetas conocidos han limpiado sus órbitas. 'O bien han ido creciendo en tamaño gracias a que esos fragmentos se han sumado a sus masas o su acción gravitatoria los ha expulsado', detalla Ortiz. La propuesta, conocida como definición dinámica de planeta, indica que para serlo hay que orbitar el Sol, tener forma esférica y haber 'limpiado' la órbita.

Los plutonistas, en cambio, se ciñen a la definición geofísica de planeta, para la que no hace falta haber barrido los cascotes de la trayectoria.

El debate entre ambas escuelas fue tan enconado que la Unión Astronómica decidió someter a votación una nueva definición de planeta durante su congreso anual en 2006. El último día del cónclave, la mayoría de los 424 astrónomos que quedaban en la reunión apoyó la definición dinámica. Plutón, Eris y Ceres (hasta entonces considerado el mayor asteroide) quedaron relegados como planetas enanos. Mientras muchos astrónomos se encolerizaban en Estados Unidos, su compatriota Mike Brown, descubridor de Eris, proclamaba: 'Plutón está muerto'.

¿Cambiará ahora la definición tras el estudio de Ortiz? 'No', explica a este diario el astrofísico estadounidense Robert Williams, presidente de la IAU. 'No hay razones para que el debate sobre qué es un planeta se reabra debido a estos resultados, que son muy sólidos', señala.

El resultado no hará que la Unión Astronómica cambie de opinión

Los plutonistas como Alan Stern, responsable de la sonda New Horizons de la NASA que despegó en enero de 2006 hacia Plutón cuando este aún era un planeta, también se enrocan. 'El nuevo estudio', explica, 'no cambia las cosas para mí. Plutón siempre ha sido un planeta porque tiene todos los atributos para serlo', espeta. 'Mi opinión, y la de muchos otros científicos planetarios, es que la IAU tomó una decisión muy pobre', añade.

Stern también criticó la decisión de la IAU por su escasa representatividad. Sólo 424 de los más de 10.000 miembros de la organización votaron en aquel encuentro. El propio Williams concede en este punto. 'Estoy de acuerdo en que aquello fue un problema y por eso pienso instituir el voto electrónico en la IAU', explica. El cambio será propuesto en la reunión de la Asamblea General de la IAU de 2012. 'Esperamos que se apruebe y que en futuras votaciones sobre cuestiones científicas se haga de forma electrónica por todos los miembros', resalta.

Ortiz concede que la decisión de la IAU fue 'quizás precipitada', pero apoyada hoy por 'la mayoría de expertos en este campo', especialmente fuera de EEUU. Como consuelo, los plutonistas sabrán que cada vez que observen Plutón desde Nuevo México o Illinois estarán mirando un planeta de pleno derecho.