Publicado: 08.12.2007 20:39 |Actualizado: 08.12.2007 20:39

"La política y la religión no van con la ciencia"

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Las células madre no están llamadas a combatir sólo la diabetes, el alzhéimer o los infartos, también ayudarán, por ejemplo, a las minorías que padecen una fístula perianal compleja o una epidermolisis bullosa. De esto último se encarga una firma española, Genetrix, que surgió hace seis años del garaje de un instituto público de investigación, el Centro Nacional de Biotecnología (del CSIC). Genetrix fue la primera biotecnológica que obtuvo de la agencia europea del medicamento la consideración de medicamento huérfano –destinado a tratar enfermedades raras, que afectan a muy poca gente y para las que no existe otra solución– para un tratamiento celular. El grupo participa hoy en ocho compañías de salud (cuatro farmacéuticas y cuatro de tecnología) y da trabajo a 140 personas. Espera sacar al mercado su primer fármaco en 2010 y es previsible que en 2008 salga a Bolsa. Su fundadora y presidenta, Cristina Garmendia (San Sebastián, 1962), bióloga y empresaria, pertenece a ese 5% de mujeres de la junta directiva de la CEOE. También preside la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO). Su éxito más reciente ha sido ser nombrada Tambor de Oro 2008, con el que su ciudad natal reconoce a quienes fomentan su imagen.

Su empresa explota el potencial terapéutico de las células madre. ¿Cómo defiende usted la investigación con células madre de origen embrionario?

Son una gran fuente de conocimiento y éste no se puede frenar. Hoy por hoy es difícil pensar que tengan una opción de llegar a la clínica, primero habría que resolver dos grandes problemas: entender su gran potencialidad, para que no se traduzca en tumores, y aprender a inmunosuprimir a la persona que las recibe, para que no se produzca un rechazo. No obstante, mientras se guarden unos parámetros regulatorios adecuados, es muy importante todo el conocimiento que pueda generarse con su investigación. Y en esto no hay que meter ni a la política, ni a la religión, porque no van con la ciencia. La regulación tienen que hacerla quienes saben de esto, con sentido común.

En las últimas semanas hemos conocido dos nuevas técnicas para obtener células troncales pluripotentes, similares a las de origen embrionario, pero extraídas de la piel y de los testículos. ¿Qué aportarán?

Es un gran avance en el conocimiento, pero hasta que se traduzca en una realidad terapéutica pueden pasar perfectamente 10 años. No hay que generar ansiedad. La medicina regenerativa está llamada a ser una de las grandes revoluciones en el tratamiento de enfermedades, pero lleva su tiempo demostrar que un programa clínico es absolutamente seguro.

Aún así, la biomedicina es la niña bonita de la biotecnología...

El impacto de la biotecnología en el desarrollo del sector farmacéutico es muy potente. Casi el 50% de los ensayos clínicos actuales provienen de la biotecnología. Si aglutinamos a las 10 farmacéuticas más grandes, el 25% de sus ingresos proviene ya de productos biotecnológicos. En España, la biomedicina es más del 50% de la biotecnología.

¿Qué están haciendo en Genetrix?

Este verano cerramos una ronda de financiación con inversores internacionales especializados, es la primera vez que esto ocurre en España. La indicación más adelantada es el tratamiento de Cellerix para las fístulas perianales complejas, CX-401, obtenido de células madre de grasa; está en fase III, con resultados clínicos muy buenos. Es muy emocionante cuando viene un paciente que ha pasado siete veces por quirófano y te dice que por fin ha curado su fístula. El CX-501, extraído de células de la piel e indicado para una enfermedad muy rara de la piel, la epidermolisis bullosa, está ya en fase II.

¿Alguna idea innovadora?

Decía un amigo mío que hay que apostar por lo que tenga que ver con que vamos a querer vivir más años (farmacia), vamos a querer divertirnos más tiempo (ocio) y vamos a querer seguir siendo atractivos todo ese tiempo (cosmética). Lo nuestro es el mercado farmacéutico, pero vemos oportunidades precisamente en la cosmética. Nos gustaría buscar alguna colaboración, que es nuestra forma de crecer, para explorar ese campo; con alguien que tuviera una buena base en formulación, fabricación y comercialización, a quien pudiéramos añadir la parte de investigación en nuevos principios activos.

¿Cómo interpreta el freno al crecimiento del gasto público en I+D para 2008? ¿Afectará al sector biotecnológico?

No puede haber un retroceso, aunque lamentablemente lo va a haber... La inversión privada potente es internacional y si a España se la ve ahora en Europa como un país donde hay que invertir, es por su dinamismo. En los últimos cinco años, ningún parámetro –creación de empleo, inversión en I+D, número de empresas, solicitud de patentes...– en el sector de la biotecnología ha crecido por debajo del 25% o el 30%. Que esto baje ahora, confiando en que se ha sembrado lo suficiente como para que el sector privado entre, es bastante imprudente, porque sólo estamos empezando, y tendremos un problema.

Como mujer y como directiva empresarial, ¿qué opina de la La Ley de Género y de las cuotas de paridad?

Estoy muy a favor de incentivar cualquier política de paridad en las empresas, pero no de obligar. Por ejemplo, no me gustan las cuotas en los consejos de administración. Los consejeros representan al capital de la compañía y éste no tiene sexo, es de quien lo pone. Si se obliga a que haya mujeres, éstas tienen además que justificar que no están allí sólo por que lo son. En sectores nuevos, como la biotecnología, la paridad llega de forma natural.

En Genetrix, por ejemplo, hay mayoría de mujeres en todos los niveles, sin ningún incentivo de por medio; es lo que somos y además es lo que viene. Donde hay que romper el techo de cristal, sobre todo en la franja de 40 a 60 años, es en sectores mas maduros y tradicionales. También hay que ver cómo se gestionan las obligaciones de la paternidad. Las empresas tienen que entender que las trabajadoras tienen hijos, pero también que estos tienen un padre.

Los hombres no piden cambiar la hora de una cita de trabajo porque sus hijos tienen una función de fin de curso, en ese caso dicen que tienen “otra reunión”, pero las mujeres sí lo decimos. El hombre no ha hecho suyo el discurso de la conciliación familiar.

Para terminar, ¿qué le falta a la ciencia en España?

Hace falta carácter emprendedor. Los centros académicos españoles son muy buenos, pero también son escasos y sobre todo han vivido al margen de la economía. El científico hasta ahora sólo se comunicaba con otros científicos, no ha sido fácil que se comunicase con la sociedad.

En esto se está avanzando, pero aún es necesario que los investigadores transmitan lo que hacen a los estudiantes jóvenes, para atraer talento, y que muestren oportunidades de innovación al mundo de la empresa, sobre todo a los sectores más tradicionales.