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El PSOE atribuye a Mas el rechazo de CiU al proyecto

El Grupo Catalán lo niega y afirma queel PSOE solo les atendió al fallar el PNV

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El PSOE atribuye a una 'decisión política' ajena a la ley Sinde el rechazo de CiU a su proyecto sobre descargas. La orden, según recelan, la dictó el líder de la federación, Artur Mas, y tuvo en cuenta la impopularidad de la medida, agigantada por el eficaz bloqueo de los correos del Congreso. CiU desmiente esta tesis.

El vicepresidente Rubalcaba, el titular de Presidencia, Ramón Jáuregui, y el responsable parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, dirigieron la negociación truncada. Sus teléfonos se dispararon en la noche del lunes. Días antes pensaban que el respaldo estaba cerrado. La votación de la ley Sinde desgajada del resto de la Ley de Economía Sostenible dejaba al PSOE sin el apoyo de su socio preferente, el PNV, que le había confirmado hace semanas su disconformidad con la ley, según afirman vascos y socialistas, aunque CiU sospecha que se lo dijo esa misma noche.

Así, no hubo negociación con el Grupo Vasco más allá de contactos que confirmaran su respaldo al resto del texto. '¿Todo como siempre?', preguntó Jáuregui en varias ocasiones a su portavoz, Josu Erkoreka. 'No hubo presión', aseguran PNV y PSOE, que cree 'coherente' su rechazo.

Sin el PNV, el portavoz de CiU recibió la primera llamadas de apremio por parte del PSOE el lunes a las 11 de la noche. En vano. El Grupo Catalán negociaba desde octubre la LES sin hallar receptividad en el Gobierno, según denuncian. Hasta el martes. Los socialistas aceptaban una treintena de las más de 200 modificaciones propuestas por CiU y que eran cuestiones menores, según este grupo. Enmiendas sobre I+D+i, fiscalidad, vivienda, energía y transportes formaban el grueso de su demanda.

CiU no transigió

El PSOE destaca que CiU no cedió tampoco cuando mostró su disposición a aceptarlas porque, según sospechan, tenían la orden de no hacerlo. La negociación se rompió a primera hora de la tarde y bajó de intensidad. El Grupo Catalán se encerró en su reunión semanal entre las cuatro y las seis, y su negociador, Josep Sánchez Llibre, habló con Mas por teléfono para ponerle al día.

Sin el PNV, sin CiU y sin esperanzas, el PSOE tanteó al PP. Jáuregui mantuvo la última conversación con su portavoz poco antes de la votación. Conscientes de su posición, los conservadores instaron a los socialistas a aceptar la integridad de su propuesta. No hubo más que hablar. Al filo de la medianoche, llegó la derrota. La ley Sinde dejó solo al PSOE.