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La zona del vertido encara un mal año de huracanes

EEUU pronostica una temporada "extremadamente activa" que podría empeorar la catástrofe del golfo de México

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La temporada de huracanes de este año en la cuenca del Atlántico, que ya ha comenzado, será muy activa y podría empeorar la situación en el golfo de México , tal y como advierten las distintas previsiones de la Administración Atmosférica y Oceánica de EEUU (NOAA), de la Universidad de Colorado o de la Met Office, la oficina meteorológica británica.

La combinación de una temperatura del agua del mar más alta de lo normal y la desaparición del fenómeno de El Niño están detrás de este cambio sustancial respecto al año pasado, cuando sólo se formaron nueve tormentas tropicales sobre las aguas del Atlántico. De ellas, sólo tres alcanzaron categoría de huracán (vientos de más de 119 km/h.) y sólo dos alcanzaron categoría de gran huracán (vientos de más de 178 km/h.). Son números extremadamente lejanos respecto a la temporada más activa jamás registrada, la del año 2005 con el huracán Katrina a la cabeza, y que dejó 28 tormentas tropicales, 15 huracanes y siete grandes huracanes.

La Agencia Atmosférica espera hasta 14 huracanes en el Atlántico

Para el Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, la temporada de huracanes será 'activa o extremadamente activa'. Desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre, existe un 70% de probabilidad de que se formen de 14 a 23 tormentas tropicales, de las cuales de ocho a 14 se intensificarían hasta alcanzar categoría de huracán y de tres a siete llegarían a categoría de gran huracán. De esta forma, si estas previsiones se cumplen, 'estaríamos ante una de las temporadas más activas jamás observadas', tal y como afirma Jane Lubchenco, subsecretaria de Comercio para los Océanos y la Atmósfera de la NOAA. La media de los últimos 50 años establece que acostumbran a formarse diez tormentas tropicales, seis huracanes y dos grandes huracanes.

William Gray, el gurú de los huracanes de la Universidad de Colorado, también anuncia una temporada por encima de la media en el Atlántico. Sus previsiones advierten de la formación de 18 tormentas tropicales, de las cuales diez llegarán a categoría de huracán y cinco a gran huracán.

Para la Met Office, la oficina meteorológica de Reino Unido, la temporada de huracanes en el Atlántico también estará por encima de la media de los últimos 50 años. La cifra exacta de ciclones tropicales previstos, en cambio, no se conocerá hasta finales de este mes.

El número de tormentas superará la media de los últimos 50 años

La combinación de tres factores meteorológicos está detrás del incremento en las previsiones de la NOAA, la Universidad de Colorado y la Met Office. Por un lado, las aguas del Atlántico están registrando temperaturas muy por encima de lo normal, hasta 1,5ºC por encima de la media, por ejemplo, al este del Caribe. Por otro lado, la mayor actividad anunciada en las previsiones es debida a la desaparición de El Niño, un fenómeno climático que calienta las aguas tropicales del Pacífico este. Los científicos han constatado que en los años en los que se produce El Niño, el número de ciclones tropicales en el Atlántico es mucho más bajo, tal y como ocurrió en 2009.

En cambio, la temperatura del Pacífico tropical muestra actualmente valores normales e incluso se anuncia un enfriamiento a partir del mes de agosto. Es el proceso contrario a El Niño, denominado La Niña, y su estudio a lo largo de las últimas temporadas de huracanes confirma un mayor número de ciclones en el Atlántico cuando aparece este enfriamiento.

Como última razón para justificar la mayor actividad anunciada en las previsiones, desde el año 1995 la cuenca del Atlántico se encuentra en un período multi-decadal de mayor actividad, como demuestra el hecho de que 10 de las últimas 15 temporadas han mostrado un número de ciclones tropicales superior a la media. De las cinco temporadas con un número de ciclones inferior a la media, en cuatro de ellas había aparecido el fenómeno de El Niño. El anterior periodo multidecadal, de 1971 a 1994, registró un índice de actividad de tan sólo el 75% de lo normal.

Las previsiones de la Universidad de Colorado, con William Gray a la cabeza, también incluyen la probabilidad de impacto de los ciclones, separada por estados y por condados. En concreto, la probabilidad de que un gran huracán llegue a la costa de Estados Unidos queda establecida en un 76%. Esta disminuye al 51% si sólo se tienen en cuenta la costa este y la península de Florida, mientras que para el Caribe la probabilidad de llegada de un gran huracán se precisa en un 65%, cuando la media del último siglo ha sido del 42%.

La intensa actividad que anuncian las previsiones para la temporada de huracanes de este año en el Atlántico no sólo puede suponer una mala noticia para el turismo del este de Estados Unidos, del Caribe o del golfo de México. En esta última zona, prosigue el vertido incontrolado de petróleo procedente de la plataforma de BP y la llegada de huracanes supondrá, muy probablemente, una dificultad en las labores de control y de eliminación de la mancha de crudo, que se sitúa ahora frente a las costas de Misisipi y Luisiana. La petrolera afirma haber contado con la posibilidad de que un huracán afecte al proceso de recogida de crudo, actualmente en marcha. En días pasados, la compañía informó de que estaba estudiando cómo blindar el sistema de captación contra esta eventualidad.

Estos dos estados se ven afectados recurrentemente por los ciclones tropicales, como demuestran los datos: desde 1858, 72 huracanes y 26 grandes huracanes han impactado en alguno de estos dos estados. De esta manera, la probabilidad de que un huracán llegue al estado de Luisiana queda establecida este año en un 50,4%, mientras que en un 21,5% de los casos llegará un gran huracán.

Según la NOAA, los fuertes vientos y el intenso oleaje que aporta un huracán acelerarían el proceso de biodegradación del crudo, al favorecer la mezcla del petróleo con el agua del mar. Este proceso ocurriría tanto con la mancha que se encuentra acumulada en la superficie como con las pequeñas concentraciones, en partes por millón, que se han observado a profundidades medias. Por el contrario, el viento distribuiría la mancha de petróleo alrededor de una extensión mayor, aunque los científicos advierten de las dificultades para elaborar un modelo informático del hipotético movimiento de la mancha.

En términos generales, la trayectoria del huracán será el factor más determinante, especialmente en cuanto a la dirección del viento, que siempre gira en sentido contrario a las agujas del reloj. Por lo tanto, si el huracán se acerca por el oeste, los vientos predominantes sobre las costas de Luisiana y Misisipi serán de componente sur, acercando la mancha todavía más a la costa y aumentando su impacto ambiental.

En cambio, si el huracán se acerca por el este, los vientos predominantes serán de componente norte y alejarán la mancha de petróleo mar adentro. De esta forma, el impacto del crudo sobre los ecosistemas costeros de la costa del golfo sería menor, pero el movimiento aproximaría la gran masa de crudo a la corriente del golfo.

Se trata de una corriente marina que se mueve a gran profundidad y que circula desde el golfo de México hacia la península de Florida para posteriormente cruzar el Atlántico y llegar a Europa.

Los científicos encargados de monitorizar la evolución del vertido de petróleo han confirmado, con el satélite Envisat de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Radar Avanzado de Apertura, que un ramal de la mancha de crudo ha enlazado con la corriente del golfo. La consecuencia inmediata fue la llegada de galletas de petróleo a las costas de Pensacola, en Florida. Esta zona, muy rica en arrecifes de coral, podría sufrir otra catástrofe ambiental, especialmente si el petróleo llega arrastrado por la corriente del Golfo y por tanto a gran profundidad, lo que lo haría indetectable por los satélites de la ESA y de la NASA que rastrean la zona.

1. ‘Galveston'

Este huracán de categoría 4 generado en 1900, fue el más mortífero de EEUU, matando a unas 8.000 personas, la mayoría de ellas en Texas.

2. ‘San Felipe-Okeechobee'

En 1928, un huracán de categoría 4 impactó primero en Puerto Rico y después en Florida, causando subidas del mar donde mató a más de 2.500 personas, la mayoría de ellas debido al desbordamiento del lago Okeechobee.

3. ‘Katrina'

En 2005, el huracán ‘Katrina' desbordó los diques de seguridad de Nueva Orleans, capital de Luisiana, y arrasó la mayor parte de la ciudad. Mató a 1.836 personas. Fue el huracán más mortífero y destructor vivido por EEUU desde 1928. La temporada de huracanes de este año podría ser la peor desde la del 2005, según las previsiones de la Administración Atmosférica y Oceánica de EEUU (NOAA), la máxima autoridad metereológica oficial.

4. ‘Cheniere Caminanda'

El nombre de este huracán es el de la población de Luisiana que quedó arrasada a su paso en 1893. La tormenta, que causó olas de casi cinco metros, continuó hacia Misisipi y Alabama antes de disiparse.

5. ‘Andrew'

Después del ‘Katrina', el huracán ‘Andrew' de 1992 fue el que más destrozos y daños económicos ha causado en la historia de EEUU. Las olas de más de cinco metros que originó arrasaron el sur de Florida y el estado de Luisiana matando a 23 personas y causando daños por unos 26.000 millones de dólares (unos 20.000 millones de euros).