Pedro Costa, un punki en el barrio
PHotoEspaña dedica un ciclo y una instalación al director portugués, autor de 'En el cuarto de Vanda'
El compromiso es Pedro Costa.
Pedro Costa (Lisboa, 1959) es un punki, y no sólo porque en sus años mozos tocara en una banda heredera del sonido oscuro de los Wire. Tampoco porque desprecie el poder, o porque haga un cine donde se vale de sà mismo, una cámara de vÃdeo y habitantes de un barrio marginal de Lisboa. Ni tan siquiera porque se descuelgue con afirmaciones como "yo a toda la gente que usa palabras como videoinstalación la metÃa en la cárcel".
Su vehemencia se ha sosegado, pero su espÃritu permanece indómito, coherente, rabioso. El director al que PHotoEspaña dedica ahora un ciclo en la Filmoteca Española es un director cuya manera de hacer cine estremece tanto como sus resultados: de En el cuarto de Vanda (2000) a Juventud en marcha (2006).
El cartero fortuito
Costa acompaña a los habitantes del barrio de Fontainha, en Lisboa, desde que en 1994 visitara Cabo Verde para rodar la primera pelÃcula que empezó a alejarlo de la industria, Casa de lava. Los que participaron en aquella pelÃcula le dieron cartas para que las entregara a sus familiares, emigrados a Portugal y fundadores de las chabolas de Fontainha. De aquel cartero fortuito emergió un cineasta radical y comprometido, solitario y colectivo, que se mueve entre el realismo cinematográfico y el tenebrismo pictórico.
Su cine es documento y no documental. Desprecia el clásico formato de documental-entrevista y por eso, pese a las apariencias, lo suyo es ficción. Costa está, escucha, vive con la gente que le sirve de actores: "Soy un acompañante como en la música, donde hay un pianista que sigue al cantante", afirma. Cuando ve algo que le mueve, hace que sus protagonistas repitan lo dicho, hagan hasta 80 tomas de sus propias palabras. "Cuando hice Vanda quise hacer la mejor pelÃcula de una chica y un cuarto", cuenta, "nunca tuve un documental en la cabeza".
Con cada uno de sus vÃdeos y largometrajes, Costa se involucra en el barrio y el barrio se involucra en su ficción: "Ellos saben que no me voy, que no soy un reportero que llega y se va. Y que el arte no está lejos de ellos. Sino que es una cosa de paciencia y trabajo".
También es un asunto primitivo, de construcción de leyendas. "Las pelÃculas hacen algo de mágico, crean mitos. En ese sentido se escapa del documental. Porque creamos esa mitologÃa, que va más allá de la entrevista a Ventura o a Vanda (personajes de varias de sus pelÃculas). Es su vida y no es su vida. Es su vida trágica y al mismo tiempo es el mito", explica.
Sin territorio
Desde que los habitantes de Fontainha fuera desalojados y sus casas demolidas como documentó En el cuarto de Vanda y Juventud en marcha, Costa sabe que se abre un nuevo camino para él y los suyos. "No hay escenario, no hay paÃs. No hay territorio. No les gusta representar el nuevo barrio como su casa", comenta. Los pasos que seguirá el portugués irán más por el camino de sus adorados cineastas franceses, los Straub. Su cine será "más teatral", en el sentido de "alguien que está y habla".
Una vez más la presencia de una persona bastará para hacer cine. La luz de un rostro bastará para hacer memoria.
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4 Comentarios
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Bueno, jo conocia a este, soi del barrio de Socorro, en Lisboa. Cuando pasaba por nuestro barrio, le quitabamos el tabaco.
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tiene algún tipo de interés tu comentario? bien por pedro, buen representante del portugal que flota en medio de la autocomplacencia clasista y la autodestrucción ignorante curiosamente en barcelona hoy empieza el evento Portugal Convida, con el foco sobre katia guerreiro... rentabilizando su apoyo electoral a cavaco silva? en las antÃpodas...
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Pedro Costa documenta la realidad elaborando ficciones estremecedoras e inolvidables. Gracias a packs de dvd como el de Intermedio, ahora se da a conocer. Pero hasta que no estrenen films como los suyos en cines de España no se le hará justicia. Es una pena pues tiene un éxito brutal en Francia y Portugal.
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Como se agradece que alguien hable de este tipo de autores en algún periódico. Gracias.

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