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El alma de la Barcelona de los 50, fotografiada por Leopoldo Pomés

Foto Colectania recupera 80 imágenes de un proyecto sobre la ciudad condal que el editor Carlos Barral le encargó al fotógrafo catalán y nunca llegó a ver la luz

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Un niño cargando a la espalda una garrafa de aceite de treinta litros, una tertulia en plena Rambla o un entierro de clase alta son algunas de las instantáneas que pueden verse a partir de mañana en la exposición de la Fundación Foto Colectania, Barcelona 1957, del fotógrafo Leopoldo Pomés. Foto Colectania recupera un total de 80 imágenes de un proyecto sobre el alma de la ciudad condal que el editor Carlos Barral le encargó a Pomés hace 55 años y que nunca vio la luz, porque algunos de los responsables de Seix Barral consideraron que no funcionaría por 'lúgubre y gris'.

El artista ha rememorado hoy en rueda de prensa que cuando contaba 25 años y se iniciaba en el ámbito de la fotografía, Barral le explicó que quería publicar un fotolibro sobre Barcelona, y él, que se considera un 'obseso de mirar', se puso manos a la obra. Durante todo el año 1957 recorrió sin descanso y sin seguir ninguna metodología todos los rincones de la capital catalana, desde la Rambla, 'el paseo más bonito del mundo', o el barrio del Eixample con sus porteras, al de Verdún, con sus calles sin asfaltar.

En blanco y negro, plasmó sin concesiones la atmósfera de una ciudad que hoy ha reconocido que amaba sin fisuras, pero que también odiaba por la 'falta de libertades absolutas que se vivía en ese momento'. Viajando en el metro, donde capta a un grupo de monjas mirando a un apuesto caballero, o en plaza Catalunya plasmando el paseo de las mujeres de una modesta familia, Pomés se aleja de la ciudad de escaparate para mostrar el día a día de personas anónimas, aunque con el paso de los años ha acabado poniendo nombre a algunos de sus retratados.

En este sentido, hoy ha desvelado que el hombre que aparece apoyado en la puerta del bar Casa Almirall de una de las fotografías era el padre del escritor Terenci Moix, o que el niño que transportaba la garrafa de aceite de una de las imágenes que más aprecia es hoy un jubilado de la Diputación de Barcelona 'simpático y entrañable' que tiene previsto asistir a la inauguración de la exposición.

Comisariada por Pepe Font de Mora, en la muestra se recuperan copias de época, muchas de ellas relacionadas con la Rambla, que han sido 'redescubiertas' por el propio Pomés: 'Desde que dejé la publicidad, dicen que hago de minero, porque bajo a las profundidades de mi archivo, donde encuentro diamantes', algunos de los cuales ahora también podrán ser conocidos por el público. Asimismo, se incluyen fotografías que ya son icónicas y que se han podido ver en otras retrospectivas.ç


Preguntado por cómo sería un trabajo parecido de la Barcelona de 2012, ha aseverado que sería muy complicado, especialmente en lo referente a la Rambla. 'Los tendría por corbata, porque ¿qué hago hoy en la Rambla? ¿Una denuncia? Y es que clama el cielo, o al infierno, que este paseo esté lleno de tiendas de recuerdos en las que se venden sombreros mexicanos, o que haya estatuas vivientes y una aglomeración de gente que hace imposible pasear por allí'.

La exposición, que podrá verse hasta el 26 de enero del próximo año, se complementa con un documental sobre la trayectoria de Pomés y con un libro que Colectania ha editado con La Fábrica, con textos de Juan Manuel Bonet, y una conversación entre el fotógrafo y el escritor Eduardo Mendoza.