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César Strawberry: "La nueva inquisición trata de convertirnos en algo que no somos"

Def con Dos lanzan nuevo disco '#trending_distopic', un trabajo en el que reivindican el humor y el sarcasmo marca de la casa tras el barullo legal por las acusaciones de enaltecimiento del terrorismo y humillación de las víctimas.

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César Strawberry.- EFE

La pesadilla para César Montaña Lehmann no ha terminado. La casualidad se ha impuesto y la grabación y publicación del disco parece haberse sincronizado con un calendario judicial en el que se suceden las absoluciones y los recursos. La calma tras la tempestad no ha llegado para Strawberry, pero ante las inclemencias, lejos de amilanarse, se revuelve con los suyos fiel a la tradición: cachondeo y compromiso a espuertas.   

¿Qué piensa de esta nueva sentencia?

La persecución que llevo sufriendo casi dos años es una pesadilla kafkiana y horrible. He pasado mucho miedo, he sido absuelto dos veces y vuelto recurrir. Como la justicia es tan lenta y tardas tanto entre una instancia y otra, he vivido todo este tiempo como en una noria de sensaciones. 

¿Le han sorprendido algunas adhesiones y muestras de apoyo?

Yo creo que la gente se ha ido dando cuenta de la verdad. Lo mejor es que no es gente a la que le guste Def con Dos o que se afín a las ideas políticas que uno pueda tener, sino que es gente que se ha dado cuenta de que el marco legal al que nos sometemos todos está en peligro y eso da mucho miedo. En ese sentido, hemos recibido la adhesión de mucha gente que se siente alarmada porque ahora parece que todo atañe a la literalidad, lo que contraviene a la Constitución misma. 
Sin ir más lejos, Ok Diario, que me ha llegado a calificar como "rapero podemita", sacó un artículo en el que criticaba la sentencia, supongo que porque también ellos se sentirían en peligro.

Incluso Madina le mostró su apoyo...

Si, me llegó a decir que no se sentía ofendido aunque también me confesó que el chiste en cuestión estaba muy por debajo de mis posibilidades.

¿Es su presente una distopía?

Todo este proceso es lo más surrealista que he experimentado en la vida. Cuando llegué a la Audiencia Nacional y me juzgaron en esa sala que es como subterránea, me recordó todo a Resident Evil. Cuando me vi en aquella sala donde se juzgan a terroristas y bandas de crimen organizados, pensé que la realidad había superado a la ficción.

¿Es el disco un ajuste de cuentas?

El disco es un intento de surfear una ola que viene hacia ti y puede acabar contigo. Lo que tratamos de hacer es aprovechar esa ola sin ningún tipo de complejo... ¿Queréis hundirnos? Pues vais a conseguir justo lo contrario. Es muy desagradable verte todos los días en los programas de la caverna acusándote de terrorista, la nueva inquisición trata de convertirnos en algo que no somos. Así que ante eso lo mejor es decirles: que tú nos persigas mola

¿De qué forma el barullo legal al que le han sometido se refleja en este trabajo?

Hemos querido reivindicar el espíritu de Def con Dos, siempre nos hemos caracterizado por nuestro sarcasmo cruel y nuestro humor negro. No vamos a renunciar a eso a estas alturas.

Después de todo lo que ha pasado, ¿en algún momento temió la autocensura?

Hay una estrategia del miedo perfectamente calculada por el poder desde hace tiempo. Se trata de un miedo que funciona increíblemente bien porque viene acompañado de un fenómeno muy curioso que es el de la asunción por parte de la izquierda de la corrección política. En el momento en el que la cultura se convierte en políticamente correcta se acaba la creatividad. La cultura tiene que ser independiente siempre, la autocensura ha calado en todos nosotros de forma inconsciente porque culturalmente se está institucionalizando a través de cientos de pequeñas censuras, esto hace que se atomice el campo de la ofensa y que nos convirtamos en seres altamente susceptibles a tres mil millones de cosas. La situación llega a ser desquiciante.

¿No censuraría, por ejemplo, el autobús de HazteOir?

Era un colectivo opaco, que iba calando en la sociedad de un modo no muy claro con el apoyo fervoroso de —cómo no— Fernández Díaz. De repente salen con esa barbaridad y la sociedad civil se posiciona ante un colectivo que se ha quitado la máscara de la corrección política. A esto me refiero, se suele esconder ese tipo de perfiles ideológicos que pasan por moderados cuando en realidad son ultras. Ahora sabemos bien de dónde vienen y qué defienden. Creo que la sociedad civil ha sido suficientemente valiente como para posicionarse en contra de forma constructiva y creativa y eso, a todas luces, es mucho mejor que censurarlo. El gran reto de la democracia tiene que ser permitir que otros hablen aunque no te guste nada lo que tienen que decir, defender su derecho a hablar es defender tu derecho a hablar.

¿Qué opina del caso Valtònyc?

Es dramático, la sentencia de Valtònyc, que es la más brutal de todas las que ha habido hasta ahora en el ámbito del enaltecimiento, evidencia también cómo están utilizando mi sentencia en el Supremo como jurisprudencia para condenar a otra gente en la Audiencia Nacional. La zafiedad no se puede convertir en delito, te puede gustar más o menos, puede ser más o menos maleducado, pero no deja de ser una canción, es cultura.