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Las cifras del terror no convencen

Costanzo adapta el best-seller 'La soledad de los números primos'

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Consejo: frótense los ojos antes de leer este artículo. Hay números que resultan difíciles de creer. Por ejemplo, la bajada de bandera de un taxi en el Lido veneciano: 7,50 euros (diez euros si uno desea ser atracado un festivo por la noche). O los ejemplares vendidos por la novela de Paolo Giordano La soledad de los números primos (Salamandra): un millón sólo en Italia.

La película La soledad de los números primos se presentó ayer en la Mostra. Los fans de Giordano, antiguo físico matemático, conocen de sobra la trama. La relación entre dos jóvenes solitarios que se quieren, pero a los que sus graves carencias afectivas terminan transformándoles en números primos gemelos: aquellos a los que siempre separa un número par. Metáfora del amor frustrado e imposible.

'La historia recrea cierto mundo juvenil de la burguesía opulenta, que ofrece comodidades a sus hijos pero les deja en la más absoluta soledad y abandonados a su suerte', ha explicado Giordano.

El filme es un viaje en forma de puzzle al mundo de los terrores de la infancia y la adolescencia. Una historia familiar de horror romántico que no cae en el costumbrismo intraducible del resto de obras italianas a competición, pero que tampoco entusiasmó precisamente. Con todo, es más que posible que La soledad de los números primos, que se estrenará en España, funcione bien en las taquillas europeas.

Donde no salen las cuentas es a la hora de hablar del director japonés Takashi Miike, que compite por el León de Oro con 13 asesinos. Porque si uno califica a Woody Allen de prolífico por hacer una película al año, ¿cómo puede denominar la enloquecida huelga a la japonesa emprendida por Miike en las últimas dos décadas?

Desde 1991 ha dirigido 81 producciones para cine o televisión, 15 de ellas entre 2001 y 2002. Pero Miike, que se hizo popular en Europa con la terrorífica Audition (1999) y la espeluznante y denterosa Ichi, the Killer (2001), parece que se ha aburguesado peligrosamente en los últimos tiempos: desde enero del año pasado ¡sólo ha rodado cuatro!

Las dos últimas, Zebraman 2 y 13 asesinos, se han visto estos días. La primera, una secuela de su clásico bizarro sobre un perdedor que se transforma en un superhéroe con aspecto de cebra... La segunda es un incomprensible filme de yakuzas de época que sólo cobra sentido cuando se transforma, en los últimos 45 minutos, en un festival de tortazos, muerte y destrucción.