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"Para citar todas mis influencias necesitaría otra entrevista"

La hija de Michael Mann, Ami Canaan Mann, presenta su opera prima en el Festival de Cine de San Sebastián, dentro de un ciclo sobre el cine negro americano más reciente

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El cine 'noir', tan fácilmente reconocible como difícilmente delimitable, se mantiene en plena forma.

Ya sea de la mano del remake (Bajos fondos, Steven Soderbergh, 1995), el pastiche (Reservoir dogs, Quentin Tarantino 1992), la parodia (Fargo, los hermanos Coen, 1996), o la crítica social (Terciopelo azul, David Lich, 1986), durante las últimas décadas ha contado con el interés del público y de los más prestigiosos creadores, mientras ampliaba sus dominios en la pequeña pantalla (The wire, las franquicias C.S.I., etc.).

Una de las pruebas más recientes de su vigencia la encontramos en Texas killing fields, la presentación internacional con la que Ami Canaan Mann compitió en la pasada edición de la Mostra de Venecia y que ahora se proyecta en el Festival de Cine de San Sebastián, dentro de un ciclo que engloba algunas de las películas más representativas del cine negro americano de los últimos veinte años.

Aunque es hija de Michael Mann (Heat, 1995, Collateral, 2004) y no reniega de sus raíces (su padre es el productor ejecutivo de la película), en Texas killing fields la directora deja ver sus propias señas de identidad. Sin merodeos, Canaan Mann construye una atmósfera oscura para abordar unos asesinatos en serie ocurridos en Texas. 

¿Por qué esa predilección por el 'noir'?

Es muy interesante. Te permite profundizar en las dobleces de los personajes y expresar emociones más difíciles de trabajar en otros géneros.

¿Cómo son los personajes de Texas killing fields?

Los principales son dos agentes de policía con vivencias y circunstancias distintas en una historia que versa sobre el fenómeno del crimen y la maldad. Desafortunadamente, partimos de una historia real y ha sido muy complejo porque no podíamos descartar nada como en el resto de narrativas. Pero el guionista lo abarca desde una perspectiva muy interesante, hablando del fenómeno del crimen más allá de lo ocurrido en Texas.

Era la primera historia de Don Ferranone

Sí. Ferrarone trabajaba en la Agencia Antidroga de EEUU (DEA). Vivió de cerca el caso en que se basa el film y cuando se retiró vino a nosotros con la historia que sucedió a las afueras de Texas, donde muchas jóvenes murieron asesinadas. La investigación implicó a mucha gente y muchos de los casos todavía no se han resuelto.

Pero usted no muestra nada escabroso

Quería ser lo menos literal posible en lo visual, pero para dar a conocer los crímenes teníamos que ofrecer algo atractivo. Por eso he intentado crear unos ambientes inquietantes, con imágenes y sonidos evocadores.

¿Cómo vivió el rodaje?

Tuvimos muy poco tiempo para grabar, sólo 32 días. Pero no era mi primera experiencia en cine, ni mi primera película. Ya había dirigido Morning en 2001, que no llegó a exhibirse en salas y pasó directamente a DVD. También había trabajado en televisión, dirigiendo y guionizando series, donde se trabaja más rápido. Eso me dio ventaja para afrontar el breve periodo de rodaje en Texas killing fields.

¿El mejor cine se hace en la televisión?

No lo creo. Hay trabajos brillantes en televisión, pero también en el cine. 

¿Cómo lleva que su padre sea una de las referencias inevitables del género 'noir'? 

No creo que tengamos que evitar nuestras influencias. ¿Por qué desprendernos de algo que es tan rico? Para citar todas mis influencias necesitaría otra entrevistas y se me quedarían muchas.