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Los fans desmontan 'Lost'

Los seguidores de la enigmática serie desembolsan casi 2 millones de dólares en una subasta para llevarse a casa todos sus secretos

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El 22 de septiembre de 2004, el vuelo 815 de Oceanic Airlines desaparecía sobre el Océano Pacífico con 324 pasajeros mientras cubría la ruta Sidney-Los Ángeles. Con la catástrofe aérea más famosa de la televisión nació un ejército de mitómanos deseosos de coleccionar todo aquello relacionado con su serie favorita.

A pesar de que Perdidos forma ya parte de la historia de las ondas, la fiebre por los pasajeros del vuelo 815 se mantiene más viva que nunca. Seis años después, el avión de Oceanic Airlines por fin llegó a su destino final, Los Ángeles. Una pieza de fuselaje con el logotipo de la compañía aérea fue la pieza que inició la esperada subasta de objetos de Perdidos, celebrada el pasado fin de semana en el cinematográfico Aeropuerto de Santa Mónica.

Un enorme hangar sirvió de improvisada sala de subastas, en la que durante dos días los seguidores de la serie muchos de ellos disfrazados o ataviados con camisas hawaianaspujaron por llevarse a casa los secretos de la isla. 'Perdidos es el nuevo Star Trek en lo que a coleccionismo se refiere', aseguró JosephMaddalena, el fundador de Profiles in History, empresa organizadora del evento, mientras se frotaba las manos con las astronómicas cifras que alcanzaban muchas de las piezas. Todos y cada uno de los 1.174 lotes que salieron a subasta se pagaron muy por encima del precio de salida. Al final, después de más de 28 horas de pujas,Profiles in History consiguió recaudar casi dos millones de dólares.

Muchos coleccionistas lo pasarán mal este mes para pagar el alquiler o el recibo de la hipoteca. Sobre todo los que no dudaron en desembolsar 47.500 dólares por la furgoneta Volkswagen del misterioso proyecto Dharma o los 27.500 dólares que se pagaron por el diario del científico Daniel Faraday. Entre los objetos más solicitados también se coló el guión del episodio piloto de la serie firmado por sus dos creadores, J. J. Abrams y Damon Lindelof. El texto, con un precio de salida de 500 dólares, dio pie a una alocada carrera de ofertas, con más de un centenar de pujas. Finalmente llegó a los 18.000 dólares.

Las ofertas llegaron de hasta 50 países distintos por teléfono e internet. Incluso varios miles de personas asistieron a la subasta en persona, previo pago de 42 dólares, simplemente para ver la elaborada exposición del material a la venta, elaborada por el equipo de producción de la serie. Los asistentes hicieron cola para fotografiarse con el Chevy Camaro rojiblanco de Hurley, que se vendió por 24.000, o sujetando el pack de 12 cervezas Dharma, valoradas en 300 dólares y que llegaron a los 5.000.

Con esta subasta, Perdidos ha creado un nuevo estándar en cuanto a consumismo televisivo. Para Noreen O'Toole, productora ejecutiva de la serie, 'esta es la única la manera de que Perdidos pueda vivir para siempre en las casas de los fans'.