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Fontcuberta recupera sus mejores trampas

El fotógrafo presenta la muestra De Facto en el Palau de la Virreina de Barcelona

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'Mis trabajos son como vacunas. Intoxicaciones informativas para inocular virus. Busco un efecto para que el espectador reaccione', cuenta Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) mientras ultima el montaje de la exposición De Facto. La muestra es una compilación exhaustiva del trabajo de este creador heterodoxo y de espíritu lúdico en las tres últimas décadas que se inaugura hoy en el Palau de la Virreina de Barcelona.

'Es un menú degustación, una cata de mi obra donde el espectador se puede organizar una visita a la carta', explica el artista. La propuesta recoge 18 series que incluyen más de 200 fotografías, diversos documentos, objetos y vídeos que, a modo de trabajo antológico, permiten articular un viaje por la trayectoria del artista.

'Muchos fotógrafos tienen un trabajo lineal, pero el mío es desconcertante. Cada proyecto se dispara a mundos distintos. Me interesa el aspecto semiótico y poético de la verdad. El uso que se hace de la imagen, tanto desde el fotoperiodismo, como desde la fotografía científica', argumenta quien está considerado como uno de los estudiosos más importantes de la historia de la fotografía española del pasado siglo XX.

Literario

A Fontcuberta le gusta jugar y, desde el humor, cumple en todo momento su máxima: el arte no puede ser aburrido. El comisario de la muestra, Iván de la Nuez, le considera 'el menos literal y el más literario de los fotógrafos' por sus continuas ganas de narrar y crear ficciones.

Precisamente esa obsesión por desenmascarar la ficción que percibimos como verdadera es el motor que genera todas sus producciones. Ejemplo de ello son algunas parodias en las que manipula la imagen original introduciendo su fotografía, como lo hace en la serie Sputnik o Desconstruir Ossama.

Además, la exposición cuenta con ocho puntos de consulta interactivos que ofrecen toda la información relacionada con el fotógrafo.

El teléfono móvil de Fontcuberta no tiene cámara. 'Hace 15 o 20 años dije que las cámaras en los teléfonos no tenían futuro. Y hoy el mayor fabricante de cámaras es Nokia. No tengo capacidad premonitoria', comenta divertido un hombre que busca fotos hechas a través de un espejo.

Ahora trabaja en un proyecto llamado The Mirror girls. 'Parto de la idea de Lewis Carroll, lo de cruzar el espejo para conocerse mejor. La naturaleza sociológica de la fotografía está cambiando. Antes se hacían álbumes de familia, hoy se hacen fotos de usar y tirar. El gesto del fotógrafo se está modificando', advierte inquieto este Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.