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El amante doble François Ozon: "En el sexo, el hombre puede disfrutar siendo sometido"

El cineasta francés reivindica en 'El amante doble' "la igualdad sexual absoluta" y desprecia la idea anticuada y anacrónica de la mujer sexualmente sumisa. La película está inspirada en la novela de Joyce Carol Oates 'Vidas gemelas'.

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Fotograma de la película de François Ozon 'El amante doble'.

Al cineasta François Ozon le divierte proclamar a los cuatro vientos que le encanta rodar escenas de sexo. Lo dijo en el Festival de Cannes cuando presentó El amante doble, lo repitió en el estreno en Francia y vuelve ahora con ello aquí. Lo contrario sería para él muy poco saludable con un thriller erótico como éste, en el que, para disgusto de los "machos dominantes", todo se narra desde la perspectiva de la mujer. "En el sexo el hombre puede disfrutar siendo sometido y la mujer siendo dominadora".

Inspirada en la novela Vidas gemelas, de Joyce Carol Oates, aunque firmada con el seudónimo de Rosamond Smith, la película es un puzle de realidad, fantasías y sueños que arranca con un espéculo de ginecólogo saliendo de una vagina. Chloé comienza una terapia con un psicoanalista, Paul, del que se enamora. Cuando ya están viviendo juntos, ella descubre que su amante tiene un hermano gemelo que le ha ocultado. La chica inicia una investigación sobre la identidad de su pareja que la llevará a tropezarse con un secreto que esconde sin siquiera sospecharlo.  

Gemelos, dobles identidades, fantasías eróticas, relaciones de pareja, conflictos psicológicos, suspense… y una interesante reflexión sobre la sexualidad, especialmente la femenina, en un territorio, el cine, rendido casi siempre a los caprichos masculinos. Marine Vacht y Jérémie Renier, en el doble papel de los gemelos, son los protagonistas.

Su película arranca con un espéculo explorando una vagina, que luego se convierte en ojo. ¿Algo que ver con las herramientas de tortura?

Es la metáfora de la película. Y la verdad es que yo tenía una curiosidad malsana, porque no sabía qué es lo que se hacía en el ginecólogo. El primer día de rodaje, una ginecóloga vino con sus instrumentos para rodar. Todo me pareció horrible, esos instrumentos de acero, como herramientas de tortura efectivamente. Es tremendo que la mujer esté pasando por esto desde hace años. Lo de la vagina que se convierte en ojo es una metáfora de cómo desde el interior de Chloé nace la investigación que luego lleva a cabo. 

Se habla de su película como thriller erótico, psicológico, pero pocos mencionan que trata sobre todo las fantasías sexuales femeninas.

Fotografía de François Ozon

Es normal, la mayoría de los que escriben son hombres. Y, efectivamente, se habla de eso. Esta es una película sobre una chica y su inconsciente. Está creada a modo de rompecabezas y el público va entrando en sus fantasías a medida que se va creando la película. Ella tiene dentro un secreto que ni siquiera sabe que existe y ese secreto la empuja a ir cada vez más lejos con sus fantasías. 

Son fantasías con dos gemelos idénticos. ¿En el fondo, no es toda la película una gran metáfora sobre las dobles identidades?

Así es. Pero también me interesaba mucho mostrar cómo ella se va mostrando por lo que vive, pero también por lo que fantasea. La dualidad de un individuo a menudo se revela con lo que está proyectando sobre otro. 

Los gemelos de la película, uno amable y civilizado, el otro, violento, ¿son las dos caras del hombre?

De alguna manera. Con esas dos caras también quería indagar en la relación de pareja. Cuando estás haciendo el amor con tu pareja puedes al mismo tiempo fantasear con ella o con un extraño… ¿Dónde está la sexualidad pura y dónde está la otra? Con el personaje de Chloé, por ejemplo, cuando está con Paul, ella es la dominante, es la que lleva las riendas de los dos. Entre ellos todo está abierto. En el sexo el hombre puede disfrutar siendo sometido y la mujer siendo dominadora. La idea del macho dominador no es la única.  

Ahora que habla del macho dominante…

Es que yo creo en la igualdad sexual absolutamente y soy profundamente feminista. ¿Por qué tiene que ser la mujer la sumisa? No hay diferencias. Creo que cada uno debe seguir el instinto de su disfrute propio. Hablo de sexo consentido por ambos. Es posible que para mí sea más fácil proyectarme en los personajes femeninos y como hombre los veo con más distancia y con lucidez. 

Ese afán por dominar en todo, también en el sexo, es un impulso especialmente masculino ¿no?

La pelea por ser el macho dominante es la pelea de los hombres que quieren el poder. En Francia y en España cuando se habla del acto sexual se dice que el hombre 'toma' a la mujer, cuando es justamente lo contrario, es la mujer la que 'toma' al hombre, es su vagina la que toma al pene. 

Con 'El amante doble' han vuelto a decir que es usted un provocador. ¿Es más provocadora esta película que otras anteriores o es solo por las escenas de sexo?

No creo que sea más provocadora, supongo que es por el contenido sexual. Con el cine me gusta ir a sitios donde no he ido antes. Aquí he ido al ginecólogo, que es una cosa que no se muestra en el cine. Tal vez por eso piensan que es una película transgresora. Pero todo depende de las culturas de cada país. 

Al ginecólogo han ido usted, Robert Altman, David Cronenberg…

Es verdad… Pues es muy buena compañía. 

Hablando de Cronenberg, imposible no pensar en Inseparables…

Imposible, es verdad. Gemelos, ginecólogos… La gran diferencia es que él lo contaba desde el punto de vista de los gemelos y yo desde el punto de vista de ella. 

El público francés y la industria ¿reciben bien hoy películas con tanto sexo como ésta?

Con la industria, el mío es un caso particular. Mis últimas películas han ido muy bien y son producciones nada caras. Eso ayuda mucho. En cuanto al público, estoy seguro de que las abuelitas que aplaudieron la anterior película, Frantz, encontrarán cierta dificultad con ésta. 

A lo mejor la dificultad la encuentran más bien los abuelitos, ¿no cree?

Pues sí, seguramente, tiene usted razón. Y teniendo en cuenta que éste es el punto de vista de la mujer… 

En Francia, decía usted que le pasaba como a Almodóvar, que le querían más fuera…

No tiene mucha importancia. Lo que les debe molestar es no poder etiquetarme, pero es que no se puede etiquetar a François Ozon. Me da igual, a mí no me van a detener. 

¿Ha vendido bien la película en mercados conservadores, como el de EE.UU.?

La película se vendió muy bien ya en el Festival de Cannes. A EE.UU., a Canadá… a muchos países. En Japón, por ejemplo, ya han sugerido que tal vez se podrían borrar y difuminar algunas escenas. Eso no se hará de ninguna manera. En Polonia, donde se estrenó hace dos semanas ha sido un éxito total. Tengo la sensación de que en los países más de derechas, más conservadores, van a ir a ver más la película. Al fin y al cabo, en ellos no se ven muchos thrillers eróticos.