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De la Iglesia, Moccia y las dos Españas

  

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El año del cine español arrancó con los Goya. Celda 211 se llevó los galardones. Y Álex de la Iglesia, presidente de la Academia, los elogios. Y se acabó con el estreno de Tres metros sobre el cielo, que enardeció a los adolescentes patrios. Entre medias, Sinde fulminó a Guardans.

Venecia y el tardofranquismo

Álex de la Iglesia empezó 2010 como un tiro, siguió como un cohete y ha acabado en la estratosfera. Consiguió llevar a Almodóvar a la gala de los Goya y pronunció un discurso vigorizante. Entre medias, se enfrentó al rodaje de Balada triste de trompeta, una explosiva mezcla de escenas imposibles y falta de tiempo para rematarlas. Luego, montó el filme a toda castaña para presentarlo en la Mostra de Venecia, donde, haciendo malos los pronósticos que señalaban que los extranjeros no entenderían esta visión bizarra y ultraviolenta del tardofranquismo y las dos Españas, triunfó por todo lo alto: mejor director y guión.

Enterrado vivo

Tras unos años hablando de nuestro prometedor exilio en Hollywood, un filme en inglés de un joven español dio la campanada sin necesidad de irse a EEUU. Buried, de Rodrigo Cortés, producción española de bajo presupuesto, se estrenó en medio mundo después de provocar aullidos en Sundance .

Cae Guardans

Ángeles González-Sinde, despidió en octubre a Ignasi Guardans, el director general más famoso de la historia del ICAA, la rama cinematográfica del Ministerio de Cultura. Popular por su asombrosa capacidad para dar titulares y meterse en líos: guerra con los Cineastas contra la Orden por la Ley del Cine, embrollos judiciales en Bruselas, choques con los festivales, etc.

La moda juvenil

Tres metros sobre el cielo, hormonada adaptación del best seller de Federico Moccia, fue la película española más vista del año. Vilipendiada por la crítica, triunfó gracias al apoyo de los jóvenes espectadores. Otra vez las dos Españas.