Publicado: 13.04.2015 19:47 |Actualizado: 13.04.2015 19:47

Iwasaki: "Galeano, por encima de todo, te sabía transmitir placer"

El escritor e historiador peruano destaca la "capacidad que tuvo Galeano para articular el discurso de izquierdas en América Latina" y la "convicción para defender sus posturas".

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Eduardo Galeano junto a Nicolás Maduro en una fotografía de archivo de 2013. /REUTERS

Eduardo Galeano junto a Nicolás Maduro en una foto de archivo de 2013. /REUTERS

MADRID.- El escritor e historiador peruano Fernando Iwasaki se ha unido este lunes a las lágrimas que toda América Latina vierte por la muerte de Eduardo Galeano. Iwasaki, estudioso de la obra del periodista y literato uruguayo, lamentaba lo que para él supone "una pérdida muy grande" para las letras universales. Atendiendo a la llamada de Público.es, Iwasaki ha descrito a Galeano como una voz única, "muy independiente y muy libre", ha destacado su capacidad para discutir con los intelectuales más brillantes de su época pero, sobre todo, ha valorado que "Eduardo te sabía transmitir placer".

Iwasaki ha querido diseccionar la figura de Galeano en tres vertientes. En la primera, como gran cronista de América Latina, "expresaba con mucha convicción lo que era el pensamiento de izquierdas, que en América Latina discurría de una manera muy desordenada. Y era capaz de articularlo en la historia", ha asegurado Iwasaki, que incidía en que "su gran libro Las venas abiertas de América Latina es un libro potente porque reúne todo este alegato por la historia. Galeano era capaz de poner el dedo en la llaga del presente usando discursos sobre el pasado".



"Se creó su propio espacio"

"Galeano era un polemista brillante. Desde distintas tribunas periodísticas podía discutir con los más variados intelectuales"

La segunda vertiente de Galeano, para Iwasaki, era la "polemista brillante". "Desde distintas tribunas periodísticas podía discutir con los más variados intelectuales. No ocupaba los espacios que tuvieron Vargas Llosa, García Márquez y otros. Él se creó su propio espacio y desde ahí pudo discutir con cualquiera tanto de habla hispana como de todo el mundo", aseveraba el peruano.

Y, por último, ha Iwasaki destacaba la faceta más humana de Galeano, que le hacía poseer "esa convicción a la hora de defender todas sus propuestas". "Galeano, sobre todo, te sabía transmitir placer. Él, por ejemplo, miraba el fútbol como solo él sabía mirarlo. Era una manera de darle voz a todos los hinchas que no eran capaces de transformar esa pasión en texto".

Por eso, para el autor de obras como Neguijón, la muerte de Galeano "es una pérdida muy grande y la comparo con la pérdida del venezolano Carlos Rangel, autor de Del buen salvaje al buen revolucionario"

"Muchos profesores de universidad tenían un discurso de izquierda más elaborado pero carecían del gancho y la simpatía que Galeano expresaba"

Sobre la influencia que ha supuesto Galeano a la hora de articular un nuevo discurso de la izquierda en América Latina, Iwasaki considera que "en el mundo académico ha tenido un peso muy importante y eso a pesar de que Galeano no necesariamente entraba en esos círculos académicos, donde había profesores de izquierdas con un discurso más elaborado pero que carecían del gancho y la simpatía que Galeano expresaba. Galeano vivía extramuros de la universidad pero en la universidad era muy querido". A modo de resumen de lo que fue la vida y obra de Galeano, Iwasaki se queda con una de sus frases célebres: "El hombre es capaz de cambiar de religión, de partido político o de mujer pero nunca de equipo de fútbol".