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Lady Gaga por partes

En apenas dos años, la artista ha pasado de tocar en España para 400 personas a hacerlo ante 30.000. Con motivo de su visita a Barcelona y Madrid, la última ‘pop star’ se somete al juicio de músicos y especialis

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Un hecho: finales de febrero de 2009; una embrionaria Lady Gaga da un concierto en la sala Ochoymedio de Madrid, dentro de los Secret Shows de MySpace, ante un público de unas 400 personas, que según las crónicas estuvo compuesto fundamentalmente por gays, periodistas y gente de la industria musical. Otro hecho: diciembre de 2010. Lady Gaga visita España en dos citas, en sendos recintos mastodónticos: el Palau de Sant Jordi (Barcelona; mañana) y el Palacio de los Deportes (Madrid; el próximo domingo). Público estimado: cerca de 30.000. Todo vendido desde hace meses.

En dos años, Gaga ha pasado a ser conocida por niños, jóvenes, divorciados, gays, heteros, abuelos, viudas y jubilados. Ha sido comparada con Madonna, Britney Spears, Michael Jackson y Bowie. Le han llovido premios y discos de platino. Ha batido récords de descargas digitales y se ha convertido en fenómeno en internet. Y ha sufrido rumores: durante un tiempo, corrió el bulo de su hermafroditismo (que algunos llegaron a documentar con imágenes donde supuestamente lucía un micropene). En total, apenas ha sacado un disco y medio (The Fame, en 2008, y su extensión, The Fame Monster, en 2009), además del obligatorio álbum de remezclas de sus éxitos. ¿Qué es lo que le ha hecho triunfar?

'Universal había visto que habíamos hecho shows con Katy Perry y Ting Tings y nos preguntaron qué podíamos hacer con Gaga', recuerda Borja Prieto, director de contenidos de MySpace y organizador del concierto en Ochoymedio. 'Montamos y promocionamos el show en 12 días. Tocó en un lugar para 400 personas y se presentaron 1500 en la puerta. Al ver el follón, Lady Gaga se ofreció a hacer otro show. Hasta entonces me gustaba, pero con ese gesto y al verla en directo tuve claro que no era una más. A todos nos quedó claro que iba a ser muy grande. Recuerdo haber oído más de diez veces que iba a ser como Madonna', recuerda Prieto.

Stefani Germanotta (nombre con el que fue bautizada en Nueva York en 1986) tiene coartada musical. Fue una niña prodigio: aprendió a tocar el piano 'de oído' a los 4 años, mientras hacía play-back con Michael Jackson y Cyndi Lauper; a los 13 compuso su primera balada, y a los 14 había debutado en las sesiones de micro abierto de un club llamado The Bitter End [en Nueva York]. 'Cantaba mi propio material, tuve un par de grupos y trabajé componiendo para otros artistas', decía la cantante en una entrevista con Público en febrero de 2009, de cara al concierto en Ochoymedio.

¿Y cómo compositora? Para el crítico Julián Ruiz, 'no es Mozart ni Beethoven, pero al menos ha estudiado música. Tampoco sus composiciones son brillantes: no es Billy Joel ni Elton John, por citar a dos compositores pianistas'. Para Prieto, Gaga hace 'pop de toda la vida, sin artificios, canciones pop con producción ultramoderna que también funcionarían en acústico. Su personalidad es importante, pero sin las canciones no se hubiera comido un colín. Son hits'.

'Beyoncé es un bellezón. Lady Gaga no: ella es rara', confiesa Alaska, que la compara inevitablemente con Madonna, 'que objetivamente tampoco era un pibón'. Para ella, lo que hace interesante a Lady Gaga es que 'está en una posición masiva siendo un personaje no cómodo. No es una estrella de Disney, sino que funciona como revulsivo dentro de la industria. Es contracultural. Juega con el sexo, la violencia y la sangre. No es una pin up, es algo más inquietante. Es como Tarantino'.

Para Julián Ruiz, 'Gaga quiere triunfar y se lo ha tomado por la tremenda: es un esperpento. Su modelo es Madonna pero más pobre, más vacuo'. Sobre su utilización del sexo señala: 'El sexo está por encima de todo. Todos estamos en la red y allí sólo funciona una cosa: el sexo. Es su plan de marketing: en sus inicios nadie le hizo caso. Así se garantizaba que se lo hicieran', remata. 'Y tiene un equipazo detrás. Utiliza el humor como nadie (en realidad nadie lo utiliza ya), es provocativa pero, sobre todo, es lista y se ha rodeado de gente lista', completa Prieto.

Establecida la coartada musical, lo que necesitaba Lady Gaga era una coartada artística. Bueno, tampoco: para eso está el pop art. Gaga considera a sus modelos (de Prince a Freddie Mercury) 'iconos del arte. No es sólo la música. Es la actuación, la actitud, la imagen; es el todo. Ahí es donde me ubico como artista y es lo que quiero lograr', ha dicho la cantante. Lo que nos lleva a Warhol, su gran referencia.

Alaska considera que en ella la imagen tiene tanta importancia como la tuvo 'en Dalí, Warhol o los Ramones. Es un icono del siglo XX'. Como ellos, Lady Gaga es muy buena copiando a otros y haciendo suyos elementos ajenos. 'Dalí y Madonna también fueron grandes copiones. Todos hemos copiado. Ella tiene algo especial: tiene carácter', afirma el cantautor Javier Álvarez, que tiene claro cuál es la baza de la Gaga: 'Hay que romper con todo, partir la pana, atreverse. Las reglas están para saltárselas. Hay que innovar, pero con gracia'.

En diciembre de 1983, las televisiones de todo el mundo temblaron ante Thriller, un videoclip de 14 minutos, más cercano a un cortometraje, con el que Michael Jackson pasó a la posteridad. Alaska ve en Telephone una suerte de Thriller de la época de YouTube, que considera 'una salvajada, muy políticamente incorrecto: dos tías en un restaurante se cargan a un americano medio rozando el lesbianismo'.

Lady Gaga vive un romance con la red. El pasado mes de mayo, con motivo del quinto aniversario de YouTube, el sitio web informaba de que Bad Romance, de Lady Gaga, era el video más visto de la historia del portal, con 180 millones de visitas. Y en agosto se convirtió en la celebridad con mayor número de seguidores en Twitter, por encima de Britney. Para Julián Ruiz, es un signo de los tiempos: 'YouTube es un fenómeno que ha vulgarizado la televisión y los videoclips. Los Beatles de la época psicodélica fueron atrevidos pero tenían sustancia, trataban temas como la justicia y la política. Hoy, a la gente le da igual: conforme más idiota es la sociedad, más idiotas son sus iconos. Así es como elegimos a los presidentes, y también pasa con los cantantes'.

Para Borja Prieto, también es un signo de los tiempos, de otro modo: 'El hecho de que todo el mundo tenga acceso a todo en un clic ha hecho que la figura de la superestrella se desvanezca. Ahora hay muchas mini-estrellas. La última que recuerdo en plan masivo es Eminem. Lady Gaga ha sabido manejar internet y la industria con un repertorio marketiniano magistral, es una crack'. Y dice más: 'Es la estrella perfecta para el momento actual. Vivimos su éxito en directo, sus modelitos los comentan nuestras madres, sus polémicas salen en el telediario... bendita sea Lady Gaga. El mejor antídoto para el aburridísimo star-system musical'.