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"Lorca fue el primer poeta que me invitó a vivir en su mundo"

Leonard Cohen recibió ayer un homenaje musical en Oviedo, donde mañana recogerá el Premio Príncipe de Asturias de las Letras

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'Bienvenidos. Muchas gracias por venir'. Así saludó Leonard Cohen (Montreal,1934) a los periodistas que le aguardaban en la sala de prensa del Reconquista. Los mismos a los que atendió durante media hora escasa en una comparecencia que abarcó muchos temas en pocas palabras y donde adelantó algunos detalles de su nuevo trabajo. Se titulará Old ideas y 'tendrá diez canciones nuevas que han gustado bastante a quienes ya las han escuchado', avanzó.

Lo que no dejó claro fue si a este nuevo trabajo le sucederá una gira de presentación ('será si Dios quiere, es difícil de decir ahora'), algo que no resulta extraño si se tiene en cuenta que, a sus más de 70 años, el canadiense acaba de concluir una gran gira de 250 conciertos, que tuvo un pequeño bache precisamente en Valencia, donde sufrió un desvanecimiento que le impidió concluir el recital. 'Fue el único incidente que tuve en toda la gira confesó Cohen y quiero aprovechar mi presencia aquí para pedir perdón a los valencianos'.

Su nuevo trabajo se titulará Old ideas' y tendrá diez canciones

No hubo ninguna alusión específica a Oviedo, una ciudad de la que Cohen parecía desconocerlo casi todo y que apenas había tenido tiempo de visitar (llegó a Asturias el martes por la noche y su rueda de prensa se celebró al mediodía de ayer). De todos modos, sí se mostró muy interesado por el pasado judío de la ciudad cuando una periodista le comentó que la capital asturiana está integrada en la red de juderías. Cohen, que se educó en esa religión, le pidió que le diese más información y demostró que sí está muy al corriente de la historia de España: 'Sé que en este país convivieron durante siglos el islamismo, el judaísmo y el cristianismo, y que de esa confluencia nacieron manifestaciones culturales únicas'.

El músico debió de notar que sus palabras sonaban demasiado solemnes, porque en seguida se permitió una pequeña broma para relajar el ambiente: 'Sé que nos expulsaron de aquí en 1492, y me encanta que me acepten ahora de nuevo'.

No fue el único guiño. Cohen inició la charla manifestando su admiración por la cultura española y disculpándose por no hablar en castellano. Se mostró muy agradecido, además, por 'la aceptación' que su obra 'ha tenido siempre aquí' y no tardó en mencionar, como era de esperar, su pasión por Federico García Lorca, que se hizo patente cuando decidió bautizar a su hija con el segundo apellido del poeta. 'Empecé a leer a Lorca con 15 años relató y sentí que sus poemas dibujaban un paisaje que me resultaba tremendamente familiar, algo muy cercano al silencio que nacía precisamente de la lucha contra ese silencio'.

'El espíritu esencial de un país no depende del apoyo de un gobierno', confesó

Ese encuentro inesperado con una poesía 'que no se parecía en nada' a lo que él 'había leído hasta entonces' se produjo, para rematar su impacto, en su adolescencia, 'un momento de la vida en el que sentía una gran necesidad de significación'. Los versos lorquianos le descubrieron, así, al 'primer poeta' que le 'invitó a vivir en su mundo'. Y desde entonces no ha querido abandonarlo.

Y junto a Lorca, el flamenco. Un género que Cohen descubrió muy joven y que, según reconoció, siempre le ha interesado mucho porque le tocó 'directamente', hasta el punto de que solía escaparse 'con frecuencia a algunos bares de Montreal o Nueva York donde lo tocaban'. Fue el momento de hablar de su primera guitarra, que compró en una tienda de Montreal ('ni siquiera recuerdo que se pudiera adscribir a alguna tipología concreta') y que tenía 'unas cuerdas tan malas que hasta resultaba difícil tocarla' y a la que sustituyó pronto la Ramírez de un amigo con la que, entonces sí, comenzó a hacer sus pinitos en serio.

El músico reconoció sentir 'simpatía'hacia el movimiento de los indignados

Tras tanto hablar de referentes, era el momento de ir al meollo y averiguar qué pasa con la poesía y la música del propio Cohen. El cantautor habló, sin entrar en muchos detalles, de su obra y de los pormenores de sus procesos creativos y reconoció que no le entra ninguna clase de dudas al saber si está ante un poema o, por el contrario, lo que le sale es el texto de una nueva canción: 'La letra y la música nacen juntas; de repente, una letra te sugiere un acorde, o al revés'. 'Hay que pensar añadió que la creación no es un proceso ordenado. Trabajamos en la oscuridad'. Acto seguido, recordó al poeta William Butler Yeats para apoyarse en la paráfrasis de sus versos: 'Me tumbo donde empiezan todas las canciones, en la alfombra ajada del corazón'.

Tan caballeroso como humilde, si algo quedó claro fue que no se siente muy cómodo cuando se le recuerda su condición de referente: 'Nunca pienso en si lo que hago genera algún tipo de influencia en el mundo'. 'Cuando escribo o compongo soy siempre un absoluto principiante, cada vez que cojo la guitarra empiezo desde cero porque ese proceso es una continua lucha contra el silencio y contra mis propias debilidades; es un momento en el que no tengo ningún control sobre el mundo', explicó. Respecto a su faceta de narrador ha publicado dos novelas, The Favourite Game y Beautiful Losers no quiso extenderse demasiado: 'No me gusta recomendar a nadie mis libros habiendo como hay tanta buena literatura esperando a ser leída'.

Cohen lamentó que en España estén desapareciendo «los fondos para cultura»

Y tras el repaso a su trayectoria creativa, era inevitable poner el foco en asuntos que concernían a la actualidad. Cohen reconoció sentir 'simpatía' hacia el movimiento de los indignados que tras arrancar en España ha terminado convirtiéndose en un fenómeno global y reconoció que con la crisis económica que recorre el planeta tiene 'amigos que han perdido el trabajo y que lo están pasando mal, y es imposible abstraerse de esta clase de situaciones'. Y, aunque no se llegó a explicitar, también estuvo latente la cuestión cultural en Asturias, con los recortes anunciados para LABoral Centro de Arte y otras iniciativas similares. 'Lamento mucho que desaparezcan los fondos para la cultura, que han contribuido a que surgieran obras importantes dijo pero por otra parte creo que las obras acabarán saliendo adelante con o sin la ayuda de los gobiernos'.

'No creo que el espíritu esencial de un país, una región o una ciudad dependa del apoyo de un gobierno', aunque sí reconoció que las subvenciones y los apoyos institucionales 'son útiles para la gente que pinta, canta o diseña coreografías'. El cantante apostó, así, por el vigor y la independencia de la cultura frente al poder y se mostró convencido de que, al final, la vida se abre camino.