Publicado: 12.02.2014 07:20 |Actualizado: 12.02.2014 07:20

Luz Casal: "Una buena canción la canta cualquiera, una mala con un buen cantante es una canción buena"

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Luz Casal es experiencia y serenidad. Tras superar por dos veces el cáncer de mama que la apartó por un tiempo de los escenarios, regresó para hacerlo con más fuerza. A finales de noviembre del año pasado y tras ganar el Premio Nacional de las Músicas Actuales publicó su último trabajo Almas gemelas, un puñado de canciones suficientemente importantes como para hacer que una de las cantantes más importantes de las últimas décadas en España decida reanudar su trabajo discográfico tras seis años sin hacerlo y volver a pisar los escenarios con la vista puesta en el mercado internacional.

Han pasado muchas cosas entre estos seis años, aunque no deja de ser bastante tiempo teniendo en cuenta los ritmos que suele imponer la industria.

Entre el disco A contraluz y Como la flor prometida pasaron cinco años y medio. El primero de ellos que tenía el éxito de Piensa en mí pero me tiré ese tiempo sin hacer un disco. Los hago cuando tengo canciones y estoy decidida.

Debe ser complicado no sucumbir a las mieles del éxito, en un momento además tan malo para industria. Sergio Dalma o Miguel Bosé no se resistieron a repetir sus fórmulas de éxito con Vía Dalma y Papito, respectivamente.

Yo he dado mi ejemplo. Si hubiera seguido las peticiones que me hacían con Piensa en mí hubiera tenido que hacer un disco de boleros. Yo grabo las canciones que me gustan, que me exigen, que me meten en berenjenales.

¿Cómo ha sido el proceso de creación del disco? Según tengo entendido escribes mientras viajas.

Yo escribo sobre las cosas que veo. Por ejemplo ahora, sobre estos cojines, el rojo debajo de los rombos. Lo escribo. Otro día me pongo en el piano. A lo mejor dentro de media hora o 30 días vuelvo a hacer algo, y se queda ahí. Si esa idea pasado un tiempo veo que tiene consistencia, entonces necesito parar y concentrarme. Hay veces, debido a los conciertos, que puedo tardar tres años en acabar una idea. La prueba es Maravillas. No es complejo ni largo pero no lo rematé el refrán hasta dos meses antes de grabar.

Una vez entrevistando a Ariel Rot reflexionaba sobre algo parecido, sobre el gozo que supone macerar lentamente la canción. Sentir que no está acabada.

Comparto esa visión de una canción. Es como si estuvieras moldeando, el tiempo que ella necesite. Hay otras como Almas gemelas que prácticamente la hice en dos días.

¿Como compositora funcionas más como observadora o eres más hurgar por dentro en tus sentimientos más íntimos?

Las dos cosas. Hay canciones que aún cantadas en primera persona no las he vivido, pero me las he imaginado. Me he visto en el otro. Para comprender al otro tienes que observar, imaginar, creerte eso que le rodea. Las que son íntimas son pura necesidad, como ir al baño, necesito hacerlo.

¿Las puedes sentir con la misma intensidad?

Un buen intérprete, y hay millares de buenos intérpretes, tiene esa capacidad, como un actor. El actor puede ser director, puede hacer un papel de su propia vida, pero el buen actor es el que es capaz de comunicar al otro una historia que le es completamente ajena, excepto en el momento en que la está cantando.

Pensándolo ahora mismo, veo un doble filo en las dos posibilidades: por un lado las que nacen de uno mismo pueden sentirse más intensamente en el momento de su composición. Si lo haces como observador, tienes que hacer ese trabajo previo, pero con el tiempo, quizás, puede ser que estés en otro momento vital y sientas más una canción que no parte de ti, paradójicamente.

Sí, está perfecto definido. Muchas veces he intentado convencer, sobre todo a la gente que hace análisis tan simplistas, o tan parciales, de lo que es la canción. Yo siempre he defendido el ser intérprete. Para mí Jardin d'hiver es de Benajmin Biolay y de Keren Ann, pero cuando yo la estoy cantando, cada imagen que esa canción me aporta es propia. Cuando yo canto Mi sonno innamorata, no es que me esté enamorando. No es que esté en ese momento en mi vida personal, en ese estado de ensoñación. Pero mientras la estás cantando la estás imaginando. A veces le pones caras que desearías tenerlas como enamorado, o caras que pertenecen al pasado, de ese momento en el que tuviste esa pasión o ese deseo. Yo siempre he defendido que ser intérprete no es ser menos. ¿Qué es un batería o un guitarrista? Un intérprete.  Dicho de otro modo, todos los ejecutantes músicos son importantísimos. Ayer estaba viendo un ensayo general de una zarzuela y los músicos están haciendo una partitura de un autor. ¿Qué pasa, que son menos músicos por no ser compositores?  Hay muchos compositores que son muy malos músicos. Muy malos intérpretes. Una buena canción la canta cualquiera, pero una mala canción cantada por un buen cantante o tocada por un buen instrumentista es una canción buena.

A la hora de preparar este último trabajo. ¿Qué camino has querido seguir? ¿Escuchabas algún tipo de música?

Mientras estoy preparando un disco no escucho música. Me parece muy arriesgado. Te aferras a un sonido, a melodías y maneras. Me ha pasado cuando trabajé el disco La Pasión. Cuando escuchaba una de las canciones que me interesaba dejaba de escucharme inmediatamente. Es más, escucho música clásica fundamentalmente, que me aleja. El propósito era ennoblecer o desarrollar de la manera más brillante las canciones, dejando que las canciones marcaran que sonido.

El trabajo con tu banda es previo o se realiza cuando entras en el estudio.

Llegamos con todo absolutamente claro. Les pusimos las canciones, los guiones de cada uno. Luego también hay hueco para el aporte de cada uno, el inesperado. Por eso eliges a una serie de músicos que sabes que te van a aportar lo que tu no eres capaz de imaginar.

El proceso de trabajo dentro del estudio es algo bastante desconocido para al gran público y, sin embargo, se viven momentos extremadamente emocionantes.

Hay momentos acojonantes. Tienes la sensación de que eres parte de una banda, en la que hay gente experimentadísima. Las sensaciones en un estudio cuando vas con las ideas muy claras, es todavía más impactante. Porque el estudio desde mi punto de vista tiene un riesgo enorme. Cuando tú vas y ves esas máquinas, las posibilidades, esos músicos y no sabes que es lo que quieres, solo que ‘el campo en esa mañana era blanco', estás perdido. Esta gente quiere saber cuál es tu propósito, cuál es la dirección. Hace muchos años, desde Un mar de confianza que tengo claro que al estudio de grabación voy con mis deberes hechos. Aprendí la lección. Debe ser uno de los discos más caros que se hayan hecho en España. Una barbaridad. Hasta metimos cuerda en una maqueta.

También existe el peligro de darle demasiadas vueltas a una idea y pervertirla

Las dudas no aportan nada, lo que dan es incomodidad al que te está escuchando.

Tienes un doble CD con unas canciones versionadas en otros idiomas. Muchos músicos tienen que irse fuera de España porque no hay donde rascar, o algunos para ampliar mercado, como quizás sea tu caso.

Yo llevo haciendo conciertos en Francia desde el año 92. En hispanoamérica llevaba seis años sin ir, por la enfermedad, hasta el año pasado. Y luego hay países que sorprendentemente tienes éxito.

¿Por qué crees que sucede esto?

Es la consecuencia de un trabajo. Aunque canto en español casi en su totalidad, quitando alguna canción en francés, sabía que cantar en italiano cuando voy a Túnez y a algunas países le das ocasión a la gente que te pueda entender mejor. No voy a cantar inglés porque no he sentido esa necesidad, así como he grabado en estos idiomas un poco inesperado, italiano, tampoco Italia es un país al que voy muy a menudo. Pero las canciones son italianas y adaptarlas cuando son de finales de los 60, que hablan de amor, para mi eso cantarlo en su idioma original está bien. He sabido que te amaba, se me ponen los colores.

¿Cuando vas a Francia y ves como funcionan allí las cosas, qué piensas?

Yo tengo la sensación de que el francés en su conjunto, que no suene hiriente, pero desde el último al primero, cumple los horarios de manera más ajustada. No hay un escenario sucio nunca, cosas así. Hay cierta diferencia.

¿Y en cuanto a la sensibilidad cultural?

Hay más música, con la influencia africana y asiática, raperos, música electrónica. La mayor parte de los grandísimos éxitos de música electrónica son franceses: Daft Punk, Bob Sinclair... Y luego, una población, a lo mejor de 3.000 habitantes, tiene su casa de la cultura donde hacen conciertos. Y ves los programas, que se hacen con una antelación de un año. Hay teatro, ballet, opera, músicas de todo tipo. Eso durante muchos años va creando una naturalidad, como pasa en Inglaterra con la música. El ir a un concierto, el teatro, lo tienen más interiorizado que nosotros. Incluso en mi mundo la gente no va al teatro. Me parece un horror. Fui hace poco a ver una obra de Calderón y me descojoné de la risa.

¿Y esto por qué?

Yo creo que a la gente desde pequeños hay que llevarla a diferentes espectáculos. Al circo, al patinaje sobre hielo, a ver una película. Por ejemplo, en el festival que hacemos donde nací, El festival de la Luz, una de las cosas que me producen más satisfacción es ver a niños. Los padres son gente que ha ido a festivales y se llevan ahora a los niños, y a lo mejor va hasta el abuelo. Es acojonante. Esos niños han visto este año a Rosendo, a Dover, a Silvia Pérez Cruz o Fito y Fitipaldis y quedará en su memoria. El niño de cuatro años con el tiempo habrá elegido lo que más le gusta, y querrá a la siguiente edición ir.

A nivel más general, político, tampoco parece que haya mucha sensibilidad.

Hay muchos lugares para la cultura, con letras mayúsculas, y con minúsculas, si se puede decir así, la del entretenimiento. Para mí es cultura pero también entretenimiento eso que te acabo de decir. Ver una obra Calderón que a lo mejor con un grupo de monologuistas no me río tanto. Entonces hay ya espacios, hay cantidad de grupos, de propuestas, pero tienes como que hurgar. Alguien como yo que no escucho la radio, ni la tele... Llega un momento que estás en Barcelona y ves dos grupos cojonudos que no sabías ni que existían. Pues es una putada, me da mucho coraje. Que luego no te gusta, pues vas a otros, pero por lo menos que salgan a la luz. Si yo me tiro una temporada en París tengo todos los días algo que hacer seguro.

Por cierto, comentabas antes lo de la música electrónica. ¿Escuchas este tipo de música?

Sí. Yo no me planteo barreras. Si me apuras, hasta de una canción horrorosa puedo sacar alguna conclusión, como mínimo que es una canción del culo y que jamás en la vida me atrevería a hacer una cosa así. Pero no me freno en escuchar lo que sea, en absoluto.