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El poder de la manada, la infancia y la felicidad franquista

Estos son algunos de los próximos lanzamientos editoriales que Público selecciona 

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El pequeño ladrón de sombras (Planeta) de Marc Levy. Es un canto a la infancia. Esa infancia que nos construye, de la que deseamos escapar mientras la vivimos y que luego añoramos al crecer. Esa infancia que todos recordamos con cierto dolor pero también con infinita nostalgia. Donde las pequeñas heridas toman proporciones gigantescas. Donde se va formando nuestro carácter, conocemos a nuestros primeros amigos y a nuestros primeros amores.

 

 

La manada inteligente (Destino) de Peter Miller. A partir de la observación de las colonias de hormigas, Peter Miller nos muestra cómo es posible resolver los problemas de distribución de una gran empresa; de los enjambres de abejas aprenderemos que un grupo lo suficientemente grande y variado de personas sabrá la respuesta correcta a una pregunta mejor que un grupo de expertos, y del funcionamiento de las termitas deduciremos que una multitud de pequeñas acciones pueden contribuir a crear algo útil, en la línea de los wikis.

 

 

La Europa asocial: Crisis y estado del bienestar (Península) de Luis Moreno. Pone de relieve las consideraciones políticas en el análisis de las implicaciones económicas que afectan al futuro del bienestar europeo. Al estudiar con atención las realidades económicas, esta obra pone el acento comparativo en la dimensión de lo político. Como no podía ser de otra forma, el caso español es examinado con un mayor grado de atención como miembro destacado de los países PIGS del sur de Europa.

 

 

Usted puede ser feliz. La felicidad en la cultura del franquismo (Ariel) de Juan A. Ríos Carratalá La felicidad es un objetivo de difícil alcance, pero necesario para sobrellevar los quehaceres cotidianos. El franquismo contó con la ayuda de distintos tipos de ficción para imponer una felicidad basada en el olvido o en la tergiversación de la realidad. El resultado fue tan efectivo como preocupante, porque evidencia la complicidad social con una dictadura cuyo lema más perdurable , ¡Usted puede ser feliz!, eclipsó otros volcados en lo etéreo de la Patria.