Publicado: 27.07.2014 11:48 |Actualizado: 27.07.2014 11:48

Massive Attack molan, pero no tanto como Portishead

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El trip hop funciona bien en el Low Festival, que la noche del sábado recibió a Massive Attack con el cartel de "entradas agotadas", circunstancia a la que el grupo ha respondido con el gran concierto que se les presuponía, aunque puede que no tan redondo como el que Portishead ofreció hace un año.

De las 25.000 personas que admite la Ciudad Deportiva Guillermo Amor, pocas se habrán quedado fuera del escenario principal, que para la actuación de los de Bristol ofrecía una panorámica rebosante no sólo en la pista sino también en el graderío, muestra inequívoca de que este era un concierto para paladear.

'Massive Attack' no tiene a Beth Gibbons ('Portishead') al frente del micrófono, ni su ductilidad ni su sensibilidad

Con un ligero retraso, comienzan a brotar luces, sonidos y frases en español, y Robert del Naja y Grant Marshall, junto con el resto de la banda incluidos sus tres vocalistas, hacen acto de presencia con rotundidad y una propuesta integral que excede lo meramente musical.

Entre lo artístico y lo social, sus canciones se entremezclan con proyecciones que critican el consumismo, lanzan proclamas antibélicas (recuperando el falso argumentario de la guerra iraquí) y dejan un mensaje claro en el conflicto palestino-israelí ("más de 800 muertos de un lado, por 37 del otro").

Los ritmos machacones de cortes como Battlebox 001, Girl I love you o Psyche gobiernan la primera parte del espectáculo, ejerciendo una función narcótica pesada que hace más efectivos los ocasionales fogonazos de creciente intensidad, como el final de Future proof.

El truco no llega a cansar porque, antes de resultar tedioso, empiezan a aparecer los grandes éxitos: Teardrop, Angel, Unfinished Sympathy... Y el público lo celebra con una ovación.

Es entonces cuando uno se acuerda de Portishead, consecuencia inevitable de que aquellos otros grandes embajadores del sofisticado trip hop tocaran en el mismo escenario hace solo un año y otra vez hace apenas una semana en Madrid.

Aunque poseen buenas voces, Massive Attack no tiene a Beth Gibbons al frente del micrófono, ni su ductilidad ni su sensibilidad, y, si bien suenan enormes cuando la música coge empaque, en vivo no hilan tan fino como en sus grabaciones cuando la situación requiere ser más sutil.

El contrapunto a la intensidad emocional de los británicos la ha puesto el jolgorio popero de Second, que también ha puesto su granito de arena a la hora de ensombrecer la actuación de sus predecesores, denunciando que habían tenido que recortar su repertorio porque Marshall y compañía no querían solaparse con ninguna otra banda.

"¡Porque los grupos nacionales también contamos!", reclamaba el cantante Sean Frutos desde el escenario, olvidando que Vetusta Morla y Love of Lesbian congregan a tanto público como las apuestas extranjeras.

Suenan enormes cuando la música coge empaque, pero no hilan tan fino como en sus grabaciones cuando la situación requiere ser más sutil

De hecho, los británicos The Horrors habían de conformarse con un horario peor, un par de horas antes, cuando el aforo registraba aún una pobre media entrada, para una banda -todo sea dicho- que tiende a generar más expectación entre el público en los anuncios previos de los carteles que después sobre la arena.

Los murcianos Second, jugando casi en casa y después de las grandes estrellas de la jornada, han congregado por contra a una enorme masa de seguidores y han ofrecido un concierto vivo en el que no han faltado éxitos como Rincón exquisito.

El Columpio Asesino, Corizonas, Xoel López... Varias más eran las propuestas nacionales a tener en cuenta, pero el protagonismo del programa se lo han vuelto a llevar los de fuera, con agradables confirmaciones como la de la danesa Mo y su mezcla de pop, r&b y hip hop, muy bailable, muy bien interpretado y sin prejuicios, con versiones hasta de las Spice Girls (Say you'll be there").

Los ingleses Editors han sido en cualquier caso los otros grandes artistas de la jornada junto con Massive Attack. ¡Qué gran voz la de Tom Smith! Qué capacidad para llenar el aire, con un repertorio que no siempre es tan efectivo como él mismo, hasta que llega Papillon y, entonces sí, todo el Low Festival se pone a saltar. Canción del día, sin duda.