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Moodysson regresa con la esperanza de un niño

El director sueco estrena 'Mamut', con Gael García Bernal

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Mamut

Director: Lukas Moodysson

Intérpretes: Gael García Bernal (Leo), Michelle Williams (Ellen), Marife Necesito (Gloria), Sophie Nyweide (Jackie), Run Srinikornchot (Cookie), Tom McCarthy (Bob), Jan Nicdao (Salvador)

Clasificación: No recomendada menores de 12 años

Género: Drama

Lukas Moodysson estaba rodando en Tailandia cuando encontró en una iglesia católica un libro sobre un orfanato de hijos de prostitutas. 'Cada niño que nace nos recuerda que Dios no ha perdido la esperanza', decía una frase. Suena muy cursi, aunque la cita resume bastante bien la intención del cineasta sueco, autor de la película ya de culto Fucking Amal (1998), en Mamut, en las salas de cine de Madrid y Sevilla desde el miércoles y que se estrena hoy en el resto de España.

Mamut es la historia de la globalización, vista y entendida desde la perspectiva de tres niños: Jackie, una neoyorquina de 8 años; Salvador, un filipino de 10, y un bebé de unos meses en Tailandia. Ven cómo sus padres se pierden, dudan de su vida, confunden sus sueños con el bienestar material. El padre de Jackie es Leo (Gael García Bernal), un genio de los videojuegos que viaja a Tailandia para los negocios. En casa, mamá (Michelle Williams) se pasa días y noches en las urgencias de un hospital, intentando salvar vidas de los demás, y Jackie se refugia en los brazos de su canguro filipina, Gloria, quien es, casualmente, la madre de Salvador. Todo el mundo echa de menos a todo el mundo, todo el mundo se necesita mutuamente.

'Pensar que se debe renunciar a la familia por el trabajo es estúpido'

'La película, por supuesto, es una crítica a nuestras sociedades consumistas, aunque no solamente. Leo y su mujer viven en buenas condiciones materiales, aunque necesitan otra cosa, algo no tan fácil de definir, de identificar', explica el director. Moodysson (Malmö, 1969) piensa primero en 'todas esas mujeres que deben abandonar su hogar, a sus hijos, para limpiar los baños de otros'. 'Cuando estaba en Filipinas, todo el mundo tenía a algún familiar en Occidente. Es un tema que me preocupa mucho', añade.

La madre del bebé tailandés es Cookie, una joven prostituta que seduce a Leo. Él, en un arrebato de adolescencia aventurera, se deja llevar. 'Podemos hacer cualquier cosa por nuestra familia. La prostitución en los países pobres es un aspecto, aunque Ellen, por ejemplo, la madre de Ja-ckie, es cirujano y en su sector todo el mundo dice que se debe renunciar a una familia por su carrera. Pensar así es estúpido', lanza Moodysson, padre de un adolescente.

El filme recuerda a 'Babel', aunqueel director asegura que no la vio

Hemos entendido el mensaje del director: lo más importante es la familia. El tono de Mamut no tiene nada que ver con las desventuras de las dos lesbianas adolescentes de Fucking Amal. Moodysson asegura que no quiso hacer una película ni tercermundista ni abiertamente crítica con el egoísta y materialista Occidente: 'Quería descubrir lo que une las cosas, me interesan los cables y los hilos, la forma tan compleja en que los seres humanos están conectados, creo que eso fue la que más me atrajo. Pensé en las necesidades, en lo mucho que los seres humanos se necesitan. Y en cómo estas necesidades pueden desbordarse y empezar a ser destructivas a pesar de surgir de un sentimiento genuino'. Para preparar la película, el cineasta fue hasta dibujar un diagrama para mostrar las relaciones entre las necesidades de los protagonistas.

En otras palabras, en nuestra época de globalización, las fronteras económicas y sentimentales no existen. Eso decía Alejandro González Iñárritu en Babel, también con Gael García Bernal. ¿No es un poco naïf todo esto? 'Claro que lo es, pero es algo muy normal', aboga Moo-dysson. Dice que no ha visto la película del mexicano y prefiere tomar la perspectiva de un niño, 'sin cinismo y con los ojos bien abiertos'.