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El Musac documenta la última revolución del arte contemporáneo

La revolución artística es la protagonista de la nueva temporada expositiva del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León

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Los sesenta cambiaron el mundo. Mientras el rock & roll se convertía en el sonido hegemónico de las radios estadounidenses, el espíritu hippie recorría el mundo y los franceses despertaban a sus dirigentes en un mayo para la historia, el arte se reinventaba. Los creadores imbuidos de ese espíritu revolucionario crearon un nuevo lenguaje artístico en el que las nuevas realidades políticas estaban muy presentes.

Esa revolución artística es la protagonista de la nueva temporada expositiva del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac). En las salas del museo leonés, por primera vez en España, puede verse una de las mejores colecciones de la época en Europa, la de la Fundación Serralves de Oporto. Con especial atención hacia los portugueses, la exposición Cambio de paradigma muestra con precisión esa transformación del lenguaje comunicativo del arte.

“Es el inicio de una nueva contemporaneidad. Si el arte contemporáneo lo marcan los grandes hitos históricos, la caída del muro de Berlín en 1989 y el ataque a las Torres Gemelas en 2001, no puede entenderse el arte actual sin comprender lo que sucedió en la década de los sesenta”, comenta Agustín Pérez Rubio, director del museo. La institución pública, que hasta ahora solo alojaba arte posterior a 1989, acoge por primera vez una exposición anterior a esa fecha y lo hace con afán didáctico, intentando mostrar a sus visitantes el origen de la expresión artística.

La exposición también busca completar el discurso museístico con artistas nunca antes vistos en las salas del Musac. “Son creadores tangenciales, algunos como Helena Almeida, Manuel Alves o Antonio Barros son fundamentales y prácticamente desconocidos”, afirma Pérez Rubio.

La muestra se articula a partir de nexos fundamentales en el arte actual. Así, tiene mucho peso la actitud de algunos artistas por superar el marco pictórico del lienzo e ir más allá. Almeida, por ejemplo, transforma el lienzo en una persiana o juega con la fotografía y la transforma en el propio espacio pictórico. También aparecen gigantes como Christian Boltanski, que convierte el marco en un anaquel metálico donde inserta fotografías de objetos íntimos y cotidianos.

El videoarte ocupa un espacio central en la exposición con algunas de las nuevas propuestas que sentaron una nueva gramática creativa que todavía pervive. En ese marco, Martha Rosler cobra un papel fundamental con su inusual Kitchen. La plasmación del paisaje también sufre un cambio radical debido al land art y el espacio rural se convierte en un marco habitual del arte.

La aparición de nuevas tendencias políticas también es hilo conductor de la muestra. El feminismo en el arte tiene un papel fundamental con la exhibición del trabajo de Lourdes Castro, Ana Hatherly y de la mencionada Helena Almeida. La política también busca un nuevo espacio de expresión que se entrelaza directamente con la actitud reformadora y de búsqueda de un nuevo lenguaje. Recuperando la ola renovadora del pop art, billetes o botellas de coca-cola se convierten en marcos del nuevo arte en el Musac.