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El mito de Kurt Cobain inspira un thriller teatral

El dramaturgo Jordi Casanovas retrata lo efímero y peligroso del éxito y la fama

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Julia smells like teen spirit es un thriller psicológico protagonizado por una joven estrella rockera (Júlia) que ha tocado el cielo con su música y su fama, y que ahora padece su particular bajada a los infiernos. Un mordaz y lúcido espectáculo teatral firmado por el dramaturgo y director catalán Jordi Casanovas, que se estrenará el próximo jueves 16, en el Festival de verano de Barcelona, Grec 09 (donde se representará hasta el domingo 19).

Sola y en plena crisis personal y creativa, la protagonista se siente repudiada por aquéllos que antes la seguían. Por eso decide recluirse en la montaña, alejada de su antigua banda, que ya no soporta sus rarezas.

El espectáculo comienza cuando Júlia organiza una audición en su casa, para encontrar nuevos colaboradores, a la que acuden Cris y Jan. Cris es una fan de la música de Júlia que conoce de memoria todos sus discos, Jan trabaja de vigilante en un aparcamiento, y los dos quieren ser famosos a cualquier precio. Arranca así la acción de esta punzante obra, que se desarrolla en una sola escena a tiempo real (90 minutos), con una banda sonora original, creada por Damien Bazin. La música tiene referencias grunges y la interpretan los mismos actores en el escenario, con guitarra, batería y bajo eléctrico.

Cobain y Strindberg

Para su Julia smells like teen spirit, Casanovas se ha inspirado en la vida y la muerte del líder de Nirvana, Kurt Cobain, y también en la obra La señorita Júlia del sueco August Strindberg.

El texto gira entorno a la responsabilidad del músico ante la influencia que pueda tener su obra en el público, y al mismo tiempo retrata la aspiración de todos aquéllos que buscan el éxito inmediato. 'Son personas que aspiran a arrebatarle el sitio al artista y convertirse en estrellas, sin saber muy bien qué significa eso exactamente', explica Casanovas. 'Buscan el éxito y la fama a toda costa, sin valorar el trabajo artístico que hay detrás de cada obra y desconociendo el dolor que muchas veces produce la introspección creativa', añade el autor.