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La pesadilla del 'trekkie'

J. J. Abrams, creador de Perdidos, visitó Madrid para presentar la última adaptación al cine de Star Trek  

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J. J. Abrams (Nueva York, 1966) está considerado el nuevo Spielberg; aunque teniendo en cuenta la vis cómica de la que hizo gala este jueves, podría perfectamente ser el próximo Jerry Seinfeld. Hiperactivo y aceleradísimo, presentó un adelanto, en forma de cuatro clips, de Star Trek 11, que se estrenará en mayo de 2009. Este es el resultado de lo que vimos (poco), lo que nos contó (bastante) y cómo casa el material con su particular universo.

El futuro Capitán Kirk (Chris Pine) se las tiene tiesas con una pandilla intergaláctica en una cantina. La tunda es finalizada por un alto mando, que conmina al joven a honrar la memoria de su difunto y heroico padre. Como en Alias, la figura paterna como obsesión. Kirk reflexiona mientras atraviesa en moto y chupa de cuero un páramo y observa la pista de despegue. Un momento: ¡esto no parece Star Trek! ¡Parece Top Gun! 'La verdad: nunca he sido fan de Star Trek porque no conocía los orígenes de los personajes de Kirk y Spock. Retratarlos será mi principal aportación', explicó Abrams.

Abrams es una ruina para las agencias de viaje. Sus personajes compran un billete, para un vuelo de Oceanic Airlines en Perdidos, por ejemplo, y se pasan toda la serie de ida y vuelta entre pasado y futuro. En el filme, el encargado de enseñarles las bondades del transporte a velocidad warp es el mismísimo Leonard Nimoy (el Spock original), proyección futura del nuevo Spock (Zachary Quinto). ¿Mande?

'Al público le encanta el elemento fantástico. Lo que más les ha irritado de mi nueva serie Fringe es que los investigadores trabajen en un gran laboratorio. No lo ven real. Pero que se las tengan que ver con la telepatía y la levitación sí lo consideran normal'.

Cuando suena la alarma, la flota de la Federación se prepara para repeler un ataque. ¡Sorpresa! Una de dos: o la cosmética preventiva masculina ha avanzado una barbaridad o la tripulación del Enterprise está formada por estudiantes de High School Musical. 'No es una película para los hijos de los que veían las series originales. Es también para sus nietos'.

Kirk se lanza a la atmósfera vulcaniana a pecho descubierto, con el propósito de acabar con una nave romuleana (malos de sangre verde y piel tatuada). Como en Alias, la escena es rica en artes marciales, novedad en una franquicia donde sus protagonistas suelen hacer la estatua.

'Tenía que haber acción. La razón de mi éxito reside en que me aproximo a mi trabajo no como creador, sino como espectador', concluyó Abrams.