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"La poesía es el corazón de la lengua y de la vida misma"

Miguel Casado. Escritor y crítico. Es uno de los grandes conocedores de la obra de Gamoneda y ahora publica una compilación de ensayos sobre poesía y experiencia

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Esta compilación tiene poco que ver con la poesía, en apariencia. La experiencia de lo extranjero (Galaxia de Gutenberg/Círculo de Lectores), de Miguel Casado (Valladolid, 1954), es una colección de ensayos críticos sobre poesía. En ellos hay un componente de descubrimiento y riesgo que los acerca a la lírica. La experiencia de lo extranjero es la de la literatura, pues el escritor construye, dentro de su lengua, una lengua propia y extranjera.

Dice que la lengua no es un instrumento, sino un acontecimiento. ¿Qué hace la crítica, inventa, revela, promueve, descubre... crea?

Confieso que el verbo 'crear' no me gusta nada. Prefiero 'escribir'. Una escritura que propone una relación transformadora con la lengua, en la que la lengua no es algo inerte, sino vivo. En ese proceso de escritura se produce el pensamiento, se constituye la experiencia.

¿Es el crítico un intérprete musical?

Es el lector el que se parece más al intérprete musical que el crítico. En todo caso, la diferencia con la música es que, cuando hay palabras, hay sentido y el lector inevitablemente produce sentido. El crítico lee y escribe.

¿La mirada de la poesía se funda en la necesidad de señalar grietas?

El poeta sólo puede buscar grietas en el lenguaje y en la realidad. En ese conglomerado de lenguaje y mundo aparentemente no hay fisuras. El poeta debe producir grietas.

¿Contra qué se puede rebelar la poesía hoy?

La poesía se está rebelando siempre. Si la escritura no introduce la discontinuidad, si no detecta la fractura, triunfa el sistema del lenguaje dominante y no hay poesía. La rebelión sólo puede darse en el propio ejercicio de la escritura, desmarcándose de las imposiciones de la lengua. En el uso social, cuando hablamos, decimos lo que algo, esa lengua controlada, quiere que digamos, vivimos al compás de lo codificado. El poeta, en cambio, es quien dice lo que quiere decir. Esa es la mayor rebelión. La mayor rebelión es contra el lenguaje, en un mundo en que los discursos se repiten de forma vertiginosa y nos gobiernan.

¿Es el lenguaje de la poesía el lugar de la marginación?

Cada vez más la poesía es un idioma extranjero, porque la poesía sucede en cada poeta. La poesía es el corazón de la lengua y, así, de la vida misma. La poesía tiene expresión de decisión, tiene poder. Cuando aparece siempre está en el centro como nudo de la condición humana.

¿Dónde cabe encontrar hoy la ruptura?

La dinámica entre lo viejo y lo nuevo no se detiene. No contemplo esa dialéctica como una sucesión de periodos, escuelas y generaciones. Siguen surgiendo poetas, pero los nuevos no son siempre los jóvenes en edad: el cubano Lorenzo García Vega, por ejemplo, es un poeta joven, activo con sus 82 años, más renovador que muchos de 25. Lo que va de edad en edad son las modas. Los verdaderos poetas no conocen modas.

Ullán, Blanca Varela, Diego Jesús Jiménez, ¿dónde están, tras estas pérdidas, hoy los maestros de la poesía en español?

Perdemos a los amigos, pero los poetas quedan en sus libros. Sin embargo, siempre he sido muy reacio a la idea de maestro. Yo desconfío de los magisterios: el que tiene un maestro que le marca el camino, no es un buen poeta. Hay que tener presente un horizonte amplísimo de lecturas. Hay que escuchar a Latinoamérica. Latinoamérica y España tienen una sola tradición, un solo espacio lingüístico, y los lectores tenemos ahora la información mucho más accesible. Si me pides un nombre, vuelvo al que mencionaba antes: es uno de los mejores poetas actuales, un cubano residente en Miami y que vive un doble o triple exilio, Lorenzo García Vega (el más joven del grupo Orígenes, abanderado por Lezama Lima). En mayo dio una memorable conferencia en Madrid, que partía con esta pregunta: 'Yo tenía un maestro, pero, ¿qué se puede hacer con un maestro?'.