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Princesas y Darth Vaders 2017 Lecciones de feminismo para machirulos

El festival Princesas y Darth Vaders propone en 'Feminismo para torpes' un taller de "autodefensa" verbal e intelectual, de respuestas frecuentes a las situaciones y opiniones sexistas que recibimos a diario.  

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Cartel del festival Princesas y Darth Vaders

Los términos de nuevo cuño se suceden. Manspreading, mansplaining, micromachismos... Un mundo creciente de palabros que se nos va de las manos y que en el festival Princesas y Darth Vaders se ha propuesto acotar. Para ello proponen un taller "enloquecido y paródico", un curso avanzado de neologismos y demás artefactos lingüísticos que lleva por nombre Feminismo para torpes y tendrá lugar en la Casa Encendida de Madrid este sábado. 

A partir de un supuesto espacio para reeducar a machirulos, Feminismo para torpes pone sobre la palestra las contradicciones en nuestras batallas diarias. Revistas femeninas, estupideces en el trabajo, lugares comunes, infantilización de las mujeres, los "piropos" e incluso cómo evitar la cárcel si te has metido con un columnista de prestigio que no cree que haya “ni machismo ni feminismo, solo igualdad”. Todo se mezcla en este taller de "autodefensa" verbal e intelectual, de respuestas frecuentes a las situaciones y opiniones sexistas que recibimos a diario.

Dirigido por Nerea Pérez de las Heras (Madrid, 1982), feminista, periodista y personaje siempre estridente e inoportuno de la noche madrileña. Ha escrito en El País, Esquire, Vogue, Rusia Hoy y Conde Nast Traveler. Actualmente escribe sobre cultura y mujeres y prepara un libro donde lo contará todo.

La clausura correrá a cargo de la cantante Lidia Damunt. La voz más sólida y personal del folk español de los últimos años llevaba cuatro años sin publicar disco propio así que la expectativa venía tanto de los fans más ávidos de rock de Hello Cuca como de aquellos que fue adquiriendo durante su experiencia en solitario.

Damunt vuelve con Telepatía, un disco despojado de artificio con los dejes punk DIY que permean en todas sus canciones. Damunt conjuga la adolescencia simbiótica de las habitaciones del pasado en Cambiábamos la historia, juega sin complejos con el country en Rueda conmigo o busca la introspección en Mi guitarra. Pero quizás donde más sorprende es en la explícita La caja, que se niega a aceptar los dos tipos de mujeres que conforman esa “caja del patriarcado”. Si el disco invoca una telepatía, Damunt nos invita a conectar cuerpos para que ya no estén en solitario, como islas. Y, de entre todos ellos, el himno alegre y doloroso que puede convertirse en su canción más conocida: Bolleras como tú, que invoca el recuerdo de una mujer fatal.