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Red de teatros Arteria, la otra herida que desangra a la SGAE

La gestora de los teatros de la SGAE ingresa 13 millones al año del canon y derechos no reclamados y gasta la mayor parte en servicios de empresas externas

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El tejido de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) es poco resistente. Cada vez que se estira aparece un roto, una fuga por donde se escapan los derechos de autor que con tanto empeño reclaman sus dirigentes. Eduardo Teddy Bautista creó un entramado de empresas dentro de la SGAE especializadas en todo tipo de actividades relacionadas con la creación intelectual, desde plataformas tecnológicas de contenidos hasta gestoras de teatros. Pero aparentemente ninguna sabe hacer nada. Todo lo contratan fuera. Dinero que les llega desde SGAE, dinero que se gastan en servicios exteriores.

Esa fórmula de desvío es la que está siendo investigada por el juez Pablo Ruz, que destaca en su auto la utilización de SDAE y Portal Latino (filiales de SGAE) para presuntamente derivar 26,4 millones de euros hacia empresas del entorno de José Luis Rodríguez Neri, directivo de la SGAE. Sin embargo, donde saltan las costuras al paso de una cantidad mucho mayor de dinero de la que se fugaba hacia Microgénesis es a través de Arteria, la tercera rama de negocio de SGAE, la gestora (que no propietaria) de la faraónica red de teatros y sedes ideada en 2003 por Teddy.

Arteria tenía un desequilibrio en sus cuentas en 2009 de 18,2 millones

Según las cuentas del Registro Mercantil, Arteria, que hasta que se levante el secreto de sumario no se sabe si está siendo investigada, ha estado contratando a otras empresas por unos diez millones de euros al año (8,8 millones en 2009; 9,5 millones en 2008; 7,6 en 2007; 10,1 en 2006). Además, otros tres millones se dispersarían entre empresas del grupo (la ya liquidada Sello Autor, Ediciones y Publicaciones o la Academia de la Música). En total, las cantidades suponen la mayoría del dinero que ingresa Arteria, que se lo factura a su único accionista, la Fundación Autor (12,5 millones en 2009; 13,7 en 2008; 10,6 en 2007).

Y los ingresos de Fundación Autor, cuyo único accionista es la SGAE, proceden mayoritariamente de dos polémicas fuentes. Por un lado, el 20% de lo recaudado en concepto de canon digital, que la ley obliga a destinar a promoción de la cultura y asistencia a autores. Por otro, los derechos que no han sido reclamados en cinco años. Además, la gestora le pasa cada año otro 10% de lo recaudado como establecen sus estatutos.

La Fundación multiplicó su deuda por el Lope de Vega y el Coliseum

Al igual que ocurrió con SDAE (la filial tecnológica que disolvió SGAE poco antes de que la Guardia Civil entrase por su puerta), calco del mal negocio de servir sólo de filtro, Arteria ha estado siempre en una delicada situación. A cierre de 2009 (igual que SDAE y Portal Latino) se encuentra en causa de disolución. 'Tiene un fondo de maniobra negativo por importe de 18,2 millones', dicen las cuentas. Pero igual que con SDAE y Portal Latino, no se disuelve. 'Los administradores han formulado estas cuentas bajo el principio de gestión continuada, ya que en caso de ser necesario el socio único (Fundación Autor) prestará su apoyo financiero para que la sociedad pueda continuar con sus operaciones'. Es decir, se decide inyectar más dinero.

Fundación Autor no vive tampoco en 2009 su mejor momento. El canon digital es un ancla, ya que reconoce el derecho a un ingreso por parte de SGAE de unos 40 millones de euros anuales y, si no se alcanzan, la orden ministerial aprobada en 2008 (ahora anulada por la Audiencia Nacional por defecto de forma) determina que se revisarán las cantidades que gravan cada dispositivo.

El saldo con la banca no terminará de pagarse hasta el año 2025

Los 30 millones que recibe Fundación Autor cada año por la parte citada de canon, derechos prescritos, etc., más los 55 millones que le transfirió SGAE entre 2003 y 2006 de un fondo asistencial y de formación reunido durante años, no bastan para el cometido que le ha sido encargado: ser la propietaria (y eso significa financiar) de la docena de teatros que se han adquirido (en propiedad o mediante cesión) así como levantado de cero desde que la SGAE inició el Plan Sedes Integrales en 2003. El proyecto tenía un presupuesto de 300 millones de euros.

La SGAE no ha reparado en gastos para alcanzar su objetivo de lograr espacios escénicos en España y América que sumen 8.000 butacas. Como ejemplo, para la fachada de la sede de Santiago de Compostela, levantada desde cero, se eligió una fórmula a base de grandes bloques de piedra que reposan unos sobre otros sin material de unión entre sí. La fachada se levantó primero en la cantera (duplicando el coste) para ver si resistía. Otro ejemplo serían los constantes cambios en el proyecto de la sede Al-Andalus en La Cartuja (Sevilla), que habrían disparado los costes y provocado el enfrentamiento en los juzgados entre la SGAE y Santiago Fajardo, el arquitecto que se encargaba de este proyecto (hasta que fue sustituido por la gestora), como se había encargado de otros muchos incluida la restauración de la fachada del Palacio de Longoria, sede de la SGAE. También se puso tiempo e inversión en el Palacio de Boadilla, cuya cesión fue finalmente retirada a Fundación Autor. Y se han gastado más de diez millones en restaurar el Teatro Campos Elíseos de Bilbao.

Con estos desmanes, sumados a las decenas de millones que se van hacia la gestora de los teatros, Arteria, y que esta se gasta en que otras empresas le den servicio (entre ellas Wonderland Entertainment, participada al 51% por Arteria pero el resto por el empresario teatral Luis Álvarez y su familia), Fundación Autor recurre a los bancos para sobrevivir.

Tal y como adelantó Público el pasado 12 de marzo, la última operación inmobiliaria dispara la deuda desde 4,5 millones a finales de 2007 a 109,9 millones a cierre de 2009. Ese saldo lo tendrán que afrontar los autores, es decir, sus derechos, hasta el año 2025, cuando vence el último pago de los créditos. La cifra de deuda alcanzada se debe a ampliación de créditos antiguos (de 2,8 a 17,4 millones con Cajamar), contratación de otros nuevos (20 millones con Banesto) pero sobre todo a la subrogación a los créditos que pesaban sobre los teatros madrileños Lope de Vega y Coliseum (58,7 millones con Banco de Valencia). La SGAE se empeña en comprar las empresas propietarias (Emvi y Exhibidores Unidos), pertenecientes a Victoria Soler Luján (hija del inmobiliario y ex presidente del Valencia Club de Fútbol Juan Bautista Soler) pese a que está en pleno estallido la burbuja inmobiliaria y a que los teatros están alquilados a Stage Entertainment, productora de musicales como Chicago o Los Miserables, por lo que no podrán ser usados de momento para los fines de la SGAE.

¿Qué servicios contrata Arteria a otras empresas?

Arteria, la filial de la Fundación Autor que gestiona la red de teatros del grupo SGAE, es muy precisa en las cuentas ante el Registro Mercantil en algunas cosas y, sin embargo, muy poco en otras. Por ejemplo, en el informe correspondiente al ejercicio 2007, cuando detalla la composición del epígrafe 'servicios exteriores' (contratados a otras empresas), en el que se deja un gasto de 7,6 millones, hace un desglose pormenorizado de casi todo. A arrendamientos y cánones se destinan 500.348 euros; a reparaciones y conservación, 70.118 euros; a servicios profesionales independientes, 664.615 euros; a transportes, 9.695 euros; a primas de seguros, 77.215 euros; a publicidad, propaganda y relaciones públicas, 45.964 euros. Sin embargo, en la partida más voluminosa, que se eleva a seis millones de euros y constituye casi el 80% del total, les basta con recogerla tras el epígrafe 'otros servicios'.

¿Quién firma las cuentas de la gestora de los teatros?

Las cuentas de Arteria están firmadas por Teddy Bautista como presidente y Pablo Hernández como secretario. Ambos eran también presidente y secretario de SDAE, la filial tecnológica capitaneada por José Luis Rodríguez Neri. Pero además, las cuentas de Arteria las firma su consejo de administración, compuesto por nombres conocidos, algunos de los cuales han salido a defender a la gestora en los últimos días. Víctor Manuel San José Sánchez (Víctor Manuel), José Ramón Márquez Martínez (Ramoncín), Soledad Giménez Muñoz, Cristina Hoyos, Inmaculada Serrano Oñate (Inma Serrano), Teo Cardalda, Rosa León, Albert Guinovart, Bernardo Feurreguel, Juan Ignacio Alonso, Claudio Prieto y Santiago Menéndez-Pidal.

¿Cómo se marcha el dinero de Arteria?

Unos diez millones al año de Arteria se destinan a los servicios contratados a otras empresas. Pero además la filial de Fundación Autor, pese a su precaria situación, inyecta capital a filiales en el extranjero, que no lo pasan mejor. En 2009, ocho millones para reequilibrar su filial de México, otro millón para Argentina y 2,3 millones para Centro de Producción Audiovisual Autor. Además, destina 1,2 millones a comprar el 51% de Wonderland Entertainment, sociedad que Arteria comparte con el empresario de teatro Luis Álvarez.