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El rey del punk se come al rey de Manchester

El Sex Pistol John Lydon, a bordo de su grupo PIL, convenció anoche en el FIB frente a un insípido Ian Brown

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Duelo de escenas. En el escenario principal, con una pandereta en la mano y aparentando diez años más de los que tiene, el ex líder de los Stones Roses y rey del sonido Manchester, Ian Brown. En el segundo escenario, vestido de veraneante en Mallorca, bebiendo tragos de whisky y con sobrepeso, el rey del punk y cantante de los Sex Pistols, John Lydon.

Los cabecillas de los dos movimientos más importantes de la música británica de los últimos 30 años (con permiso del britpop, por supuesto) frente a frente. El público prefería a Brown, padre de todos los tics de Liam Gallagher (que le ha copiado hasta el corte de pelo), aunque tampoco parecía excesivamente animado ante un concierto plomizo, de mal sonido y con un toque étnico bastante extraño. Los espectadores se animaron con la inicial ‘I wanna be adored' y luego se olvidaron de lo que pasaba en el escenario para concentrarse en charlar.

El duelo de titanes de la música británica tuvo un claro vencedor y fue John Lydon, reencarnado en esta ocasión al frente de Public Image Limited (PIL), la banda pionera del post-punk que formó tras la disolución de los Sex Pistols y de la que ha bebido casi todo el mundo. 'Esto es energía y no eso', bramó Lydon nada más aparecer en escena mientras señalaba al escenario donde cantaba Ian Brown.

Lydon y sus tres músicos, con una pinta de macarras degenerados que no querrías encontrártelos en un callejón oscuro, abrieron con contundencia con ‘This is not a love song'. Si Ian Brown sólo tiene dos movimientos (mover la pandereta y dar botecitos simiescos), John Lydon podría hacer todo un diccionario de poses, empezando por esos gestos con los que parece que le va a atizar a alguien y terminando por varios movimientos de brazos que recordaban, no es broma, a Raphael. Sin alcanzar las cotas de intensidad de los Sex Pistols hace dos años (era otra cosa), el concierto de PIL fue enérgico y vibrante y contagió al público que reunió (mucho menos de lo esperado).

The Sunday Drivers ofrecieron un show contundente y especialmente emotivo

La noche de ayer tuvo otros dos momentos especiales, ambos protagonizados por artistas españoles. Primero, la despedida de los escenarios de The Sunday Drivers. Los toledanos ofrecieron un show contundente y especialmente emotivo, con un extra de motivación que se notaba en cada nota. 'No os separéis', les gritaba un público entregado y muy, muy numeroso.

El héroe en letras pequeñas fue el zaragozano Bigott, que volvió a demostrar que su folk-rock pirado no tiene nada que envidiar a cualquier propuesta que venga del extranjero. Cantó bien (preciosas ‘I'm a Little retarded' y ‘Oh Clarine'), su grupo tocó mejor y acabó toreando con una bandera de España antes de versionar, con intensidad, sentimiento y acierto, el ‘Dancin' in the dark' de Springsteen. Un coloso.

Y una posdata: a última hora de ayer se supo que el concierto de hoy de Lily Allen se cancela por enfermedad de la artista. Ya van dos años seguidos con las misma cantinela.