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La rumba que bailó en el desierto

Toumani Diabaté y Eliades Ochoa lideran AfroCubism, grupo que rescata la esencia original de Buena Vista Social Club

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'¡Comandante!'. La carcajada se oye en todo el salón. Es Bassekou Kouyaté recibiendo al trovador cubano Eliades Ochoa. Luego se unirá Toumani Diabaté para cerrar la reunión de músicos de Cuba y Malí en el proyecto AfroCubism. Heredero del espíritu de la maravilla por accidente llamada Buena Vista Social Club, este segundo intento de unión de las dos orillas regresa ahora a España, para presentarse hoy en Madrid. 'Esta música no pertenece a Cuba ni a Malí, pero al mismo tiempo es patrimonio de los dos pueblos', afirma el tañedor de kora Toumani Diabaté, ilusionado después de haber grabado con Ali Farka Touré, Taj Mahal, Björk, Ketama y Damon Albarn.

AfroCubism es hijo del empeño. Cuando la discográfica World Circuit impulsó Buena Vista Social Club en 1996, la reunión en La Habana estaba prevista con músicos cubanos y malíes. Pero la burocracia retrasó los pasaportes africanos y lo que era reunión transatlántica quedó en la antología del son, el bolero y la guajira con Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González y Cachaíto López más Ry Cooder. Luego vinieron la película de Win Wenders, una gira sinfín y 12 millones de discos vendidos en todo el planeta. 14 años después, el productor Nick Gold volvió a llamar a Bamako: 'Bassekou, ¿sigues interesado en grabar con los cubanos?'. El as del ngoni (pequeño ancestro del banjo) no dudó. 'Imagínate que el tren pase dos veces por delante de tu casa', bromea quien está llamado a ser la próxima estrella de las músicas africanas. Y el productor puso fecha: invierno de 2008 en un estudio de Coslada (Madrid). Nacía AfroCubism.

'Cuba siempre tuvo la música africana muy cerca', dice Ochoa

¿Pero qué es AfroCubism? 'Es un hermanamiento sincero, con todo corazón. Cuba siempre tuvo la música africana muy cerca, quizá por la emigración. Allá tenemos muchos toques de origen africano y en Malí aún late la influencia del son cubano de los años sesenta', explica Eliades Ochoa, líder del Cuarteto Patria, el hombre que rescató del olvido a Compay Segundo. 'Somos una familia que se ha encontrado por la música', anota Kouyaté. 'Hemos aprendido mucho unos de otros. Siempre hay algo que aprender y en AfroCubism tenemos una escuela con puertas abiertas que marcará época', añade Ochoa sobre un proyecto que completan el cantante Kasse Mady Diabaté, Djelimady Tounkara (guitarra), Lassana Diabaté (balafón), Baba Sissoko (tama) y el Cuarteto Patria.

'AfroCubism es más que Buena Vista, no es lo mismo y no son comparables', remata Toumani Diabaté. 'De la mezcla sale algo nuevo que nadie había escuchado antes. Es música nacida del amor, de la solidaridad y de la humildad. Cantamos a la paz, al amor, a la historia de nuestros pueblos. No cantamos a gente famosa sino al campesino de Cuba y de Malí. No es música para beber cerveza y salir de fiesta, no'.

Diabaté: 'No es música para beber cerveza y salir de fiesta, no'

No es nueva la querencia caribeña de los africanos. En los años sesenta, el padre de la independencia de Malí, Modibo Keita, impulsó un programa de estudios musicales de artistas africanos en La Habana. Y de esa semilla latina nació una generación de artistas malíes arrimados al universo de la rumba y el son montuno. 'En los setenta bailábamos con la Orquesta Aragón, todos sabíamos cantar Guantanamera y El manisero', recuerda Toumani Diabaté y tararea el ritmo pegajoso del Oriente cubano. '¡Es que yo escuché antes Guantanamera que la música malí!', añade Kouyaté.

Acaban de triunfar en el Royal Albert Hall de Londres, en festivales de jazz de Dinamarca, Marruecos, Estados Unidos y Francia. Ya les esperan en Noruega, Suecia, Hungría y Finlandia. Señores, ¿les queda algo por hacer? 'Siempre nos va a quedar algo por intentar. Llevar AfroCubism a La Habana, a Cuba', asegura Eliades Ochoa. '¡Y a Malí!', exclama Diabaté. 'Sería el mayor regalo que podríamos llevarnos a casa. Sería como ganar dos premios Grammy mandados a hacer de encargo para AfroCubism'. Y ahora las carcajadas retumban por tres, a medio camino entre Malí y Cuba.