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Series "Aposté por ‘Los Soprano’ porque algunas de las películas que hacía eran una mierda" 

Robert Patrick ha sido el mítico T-1000 de Terminator 2 y parte del reparto de Los Soprano y Expediente X. Reconoce que su carrera sufrió un giro en el momento en el que se atrevió a dar el salto a la televisión en busca de mejores historias cuando hacerlo significaba que tu carrera estaba acabada.

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Robert Patrick y James Gandolfini en Los Soprano

Robert Patrick es uno de esos actores de rostro conocido pero del que no todo el mundo recuerda el nombre. "Tengo la cara, pero soy un desconocido", reconoce ante un grupo de periodistas en su visita a España para hablar de Scorpion, serie en la que interpreta a Cabe Gallo desde 2014 y que en España puede verse en FOX LIFE. Lo dice después de entrar en la entrevista con varios medios canturreando, reconociendo que es su primera vez en España y tras preguntarle si, en medio de esta fiebre por el revival, no le gustaría volver a formar parte del universo Terminator y Expediente X, dos títulos míticos en los que ha participado.

Claro que quiere volver. "Sí, por supuesto, hagámoslo. Si esos proyectos me llaman, me dicen 'hay que volver' y se puede encajar dentro de la agenda, hagámoslo. ¿Por qué no? Es divertido para mí y muy gratificante poder decir que uno ha estado involucrado en una película tan especial como Terminator 2. Es una sensación extraordinaria, maravillosa, pensar que tengo un papel pequeño en eso. También con Expediente X. Estar asociado a Los Sopranos. Estar asociado a estas series y películas que generaron impacto”, analiza al recordar una carrera que no cesa.

Lo dice desde la humildad de quien ha tenido que luchar para llegar donde está, de quien empezó desde abajo, sin agente, viviendo en su coche y que aún sigue luchando por mantenerse dentro del sistema. "Creo que soy mejor actor que cuando hice Terminator. Con mucha ayuda de Stan Winston, de Industrial Light & Magic, de mi actuación y todo eso creamos el T-1000. Gracias a las actuaciones físicas y al hecho de que nadie tuviera ninguna idea preconcebida de quién era, porque era un desconocido, el personaje se convirtió en un icono. El personaje, no el actor. El actor seguía siendo un desconocido. Ahora tengo la cara pero soy un desconocido, tengo que demostrar algo", argumenta.

Robert Patrick en la película de Terminator

No importa el medio, lo importante son las historias

Siempre será el mítico T-1000 de Terminator, aunque haya hecho mucho más. La jungla de cristal y la saga protagonizada por Arnold Schwarzenegger le abrieron algunas puertas, pero no ha sido sencillo. Después de aquello decidió apostar por diversificarse y entregarse a los personajes que le llegaban. Hasta que un día se dio cuenta de que su carrera no era lo que él quería, como él quería. Con su T-1000 había participado en algo rompedor en el plano de los efectos especiales, se había convertido en algo mítico. Pero el personaje, no el actor. Eso fue en 1991. Nueve años más tarde, en el año 2000, cayó en Los Soprano, otro mito, pero dentro de la televisión.

Fue ahí cuando se dio cuenta de la oportunidad que había en el mundo de las series. "Tuve el buen criterio de darme cuenta de que algunas de las películas que estaba haciendo eran una mierda. Y, ¿quién está engañando a quién? ¿Por qué no me involucro en una gran historia como Los Soprano? ¿Qué más da si es HBO? ¿Qué más da si es televisión?". Así recuerda el proceso mental que le llevó a aceptar dar el salto a las series en un ejercicio de sinceridad poco común entre quienes se dedican a esto. Por aquel entonces, cuando Robert Patrick recaló en la ficción de David Chase, aún existía esa línea que dividía a los actores de cine de los de televisión como si jugasen en ligas distintas.

Robert Patrick pasó del cine de Terminator a las series con Los Soprano

Ahora, sin embargo, la separación se ha difuminado y pasar de la gran a la pequeña pantalla no está mal visto. "Me siento afortunado por haber podido hacer películas y televisión. La televisión ha evolucionado a un nivel más alto hasta tener un efecto más profundo sobre nosotros que el cine. Ahora en televisión es lo que está pasando, es un periodo muy emocionante", analiza Patrick.

Reconoce, como pocos, que algunas de sus películas no eran precisamente buenas, pero más adelante en la conversación con medios en un evento conjunto de Movistar, FOX y AXN aclara (entre risas), por si alguien tiene dudas, que el problema de esos trabajos de los que no da nombre no fue él. "He dicho las películas en las que yo he trabajado, no he dicho que yo fuese el problema. Intento creer en lo que estoy haciendo. Con toda humildad, es lo que quería decir".

Robert Patrick en Scorpion

La frustración de un buen trabajo que no se ve

En la actualidad, como actor, se encuentra trabajando en Scorpion, serie basada en la vida de Walter O’Brien, un genio de la informática que existe en la realidad. Aunque la serie está basada en él, "se acelera un poco, porque no es un reality show. Muchas de las cosas que hacemos son hipotéticas, qué pasaría si…, cómo harías. Creo que la serie ya no es solo basada en su vida, ha cogido vida propia", sintetiza quien interpreta a Cabe Gallo, un agente especial del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Robert Patrick es de los que disfruta con su trabajo, pero también es tremendamente realista y pese a haber sido parte de hitos como la mencionada Terminator, Los Soprano y Expediente X, reconoce que solo aspira a "seguir ocupado, a pagar los estudios de mis hijos, buscar historias interesante que contar. Estoy encantado de tener trabajo, estoy contento con CBS y muy agradecido a la gente que ve la serie, esa es la mejor parte. Porque, a ver, cuando haces este tipo de trabajo lo que quieres es que la gente lo vea, como cualquiera artista, que la gente tenga la oportunidad de verlo. Puedo decir que hay algunas interpretaciones que he hecho en las que la frustración es que nadie lo viese. Eso es decepcionante".

Y eso, como él mismo explica, pasa menos en televisión. Porque para él le presenta la oportunidad de hacer "un buen trabajo y que se vea". Los Soprano, dice, le dio la razón. Y ahí sigue, luchando por mantenerse dentro del mundo en el que tanto le costó entrar, consciente de que para el gran público es y será siempre el T-1000 y no Robert Patrick, pero agradecido de haber sido parte de este título mítico y otros y satisfecho de haber sabido ver a tiempo las posibilidades de las series.