Publicado: 14.10.2016 12:41 |Actualizado: 14.10.2016 12:41

“Nos superará la incapacidad política con los inmigrantes y será el final de Europa”

Gianfranco Rosi llega a tocar el corazón de la tragedia de la migración con ‘Fuego en el mar’ (Oso de Oro en Berlín) y lanza un grito de alarma por la situación de los refugiados en Europa y por el futuro que nos espera si seguimos impasibles ante este drama.

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Gianfranco Rosi, en el rodaje

Gianfranco Rosi, en el rodaje

MADRID.- Han pasado tres años desde la ‘tragedia de Lampedusa’. El 3 de octubre de 2013, una barcaza que partió de Libia se hundió con cientos de personas a bordo. Murieron 396 personas, sobrevivieron 155 y hubo un número desconocido de desaparecidos. Una semana después se produjo otro naufragio… y después vinieron otros y otros. En lo que va de año, más de 3.000 personas han muerto en el Mediterráneo. Millones de europeos viven indignados y sobrecogidos, mientras sus gobiernos practican con alarmante soltura una total indiferencia y apatía. El cineasta Gianfranco Rosi, gracias a un encargo, viajó y vivió en Lampedusa y rodó Fuego en el mar (Fuocoammare), seguramente el testimonio más auténtico y conmovedor del drama de la migración. Grandísima película documental que se alzó en el Festival de Berlín con un merecido Oso de Oro.

"Entraron en pánico"

Sin preguntas, solo acercándose a la realidad, el cineasta consigue con su relato y sus imágenes lo que ninguna televisión es capaz de transmitir. Gianfranco Rosi solo pone un par de filtros a su mirada, los de la verdad y la humanidad. "Captar la verdad de las personas requiere tiempo y observación, no preguntas”, afirma este creador, que advierte del peligro que corre el futuro de Europa si se mantiene la dejadez actual. “Nos superará la incapacidad política para interactuar con los inmigrantes y será el final de Europa”.
“Cuando fui a Lampedusa –recuerda- no tenía una visión sobre la crisis porque no se hablaba tanto de ello, ocurría, pero no existía esa atención morbosa ni había este ansia política. La isla se dejaba de lado igual que se ha hecho con Grecia o España, Europa se olvidaba de ella. De repente, el verano de 2013 se dieron cuenta de que allí había un mundo en movimiento y entraron en pánico y reaccionaron de la forma más equivocada, como si fuera una emergencia, un terremoto, y no sólo es eso, es un momento histórico. Es un flujo continuo que no va a cesar, si no se puede intervenir de forma política fuerte y unitaria, será el fin”.



El discurso de Barak Obama

Unas semanas después del discurso de Obama ante las Naciones Unidas, en el que anunció un acuerdo global para acoger a 360.000 refugiados, la UE sigue incumpliendo absolutamente su compromiso con estos –el Gobierno de Rajoy ha recibido un exiguo 1% del número de personas a la que iba a acoger–. En ese marco la película de Gianfranco Rosi es, además de un retrato impactante, un grito de alarma, comprometido y de máxima necesidad.

“El discurso que ha hecho Barack Obama hace unas semanas es súper potente, casi como un Martin Luther King visionario diciendo que el mundo tiene que acoger a una cuota mínima de refugiados. Mientras, Hungría está haciendo un referendum preguntando a sus ciudadanos si quieren aceptar las cuotas. ¿Estamos locos? Está claro que dirán que no. No puedes dejar esa decisión a la gente. Si en la II Guerra Mundial los americanos hubieran preguntado: ¿queréis que vuestros hijos vayan a Europa a morir por los europeos? Pues hubieran dicho que no. Por tanto creo que estas cuestiones grandes solo las puede atacar la buena política, pero no tenemos líderes políticos en Europa en este momento”.

Fuego en el mar

Un instante de 'Fuego en el mar'

"Fuera de la historia del continente"

Gianfranco Rosi, además de vivir en la isla más de un año y conocer a sus habitantes para descubrir cuál era su realidad cotidiana, pasó tiempo en un barco de la marina italiana dedicado al rescate y asistió a decenas de desembarcos y de misiones de salvamento. Después de esta película dice que ahora sí conoce exactamente qué es la ‘crisis de los refugiados’. “Y no podemos permitir que países como Austria, Hungría o Polonia dicten la política de toda Europa, estos países no son dignos de representar el sentido de Europa –sentencia-. Nuestra carta constitucional también representa a los refugiados políticos que vienen. Estos países deberían estar fuera de la historia del continente”.

“Es un desastre que sólo llevará a más populismo. Es lo que ha ocurrido en el Reino Unidos con el ‘brexit’. Veo un futuro muy negro para Europa”, concluye Rosi, que ha hecho a los habitantes de la isla, especialmente al doctor Pietro Bartolo y al pequeño Samuele, protagonistas de una parte de Fuego en el mar, donde el experto documentalista -uno de los más modernos en el cine hoy- muestra Lampedusa y las tres formas de vida que allí conviven sin encontrarse jamás en sus 20 km cuadrados de extensión. “Allí existen tres mundos, el mundo de la isla, el mundo de los inmigrantes y el mundo institucional de los buques de salvamento. Los tres están separados”.

"Cine imaginativo, urgente y necesario"

Rosi revela esta realidad a través de los ojos de un niño de nueve años, hijo de un pescador, y de los del único médico en la isla, un hombre que ha estado presente en todos los desembarcos de inmigrantes rescatados desde hace treinta años. “Él decide a quien hay que enviar al hospital, quién va al centro de detención y quién ha fallecido”. Ellos dos vertebran una película en la que no hay un compromiso explícito y que, sin embargo, es una de las obras más altamente comprometidas de los últimos años, o, como dijo Meryl Streep, presidenta del jurado en Berlín, “cine imaginativo, urgente y necesario”.

“Los mundos que hay en Lampedusa están apartados unos de otros. Los inmigrantes llegan de noche y hay un autobús que les está esperando. Les llevan a un centro donde les cambian de ropa, les hacen una fotografía y les identifican antes de llevarles al continente, donde estarán un par de años y donde habrá un proceso para ser reconocidos como refugiados políticos. Ese proceso –subraya el cineasta- para ellos es un proceso de esperanza. Lampedusa es la última frontera de la libertad, después empieza el drama porque se les deja de lado y nadie sabe cuál será su futuro, pero eso es otra película”.