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El techo de cristal de las mujeres en el cine español

La industria audiovisual nacional sigue estando en manos de los hombres. Los cargos directivos de festivales, en asociaciones y en los órganos más decisivos son un espacio donde la presencia femenina es casi nula.

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La actriz Leticia Dolera remarca que "todos hemos sido educados en el machismo"

Estereotipos, desigualdades salariales, invisibilidad en las tomas de decisión, ausencia de cargos, géneros reservados… La presencia de la mujer en el cine español es casi tres veces menor que la del hombre.

Como señala en su informe anual la asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales (CIMA), se trata de un sector masculinizado cuyas cifras contradicen a lo que “socialmente es atribuido”.

Los datos y las experiencias que narran muchas profesionales del cine español dejan en evidencia los desafíos a los que aún deben hacer frente para disminuir la brecha de género. El Festival de Málaga ha cerrado sus puertas, en una edición donde solo una directora estrenó película en la Sección Oficial. Publico reúne a cuatro profesionales para reflexionar sobre los retos para conseguir una igualdad en el cine español.

“Las mujeres hacen lo que el presupuesto les deja hacer”.

“Los últimos datos que tenemos de mujeres profesionales del cine reflejan un porcentaje muy minoritario de representación: el 26% respecto al 74% de hombres, con datos de 2015”, comenta Virginia Yagüe, presidenta de CIMA. Valora que la mujer siempre ha estado en desventaja en el cine español y aunque la ley de Igualdad de 2007 sí supuso un cambio, no tuvo el alcance esperado.

“El Fondo de Cinematografía durante muchos años ha visto su fondo mermado. Para acceder a sus ayudas directas hay unos requisitos que están planteados por una orden ministerial del año pasado. Esa orden decía que para que tú puedas acceder a una ayuda directa del fondo, tenías que manejar un presupuesto mínimo de un millón doscientos mil euros. De media, los presupuestos de películas dirigidas por mujeres rondan los ochocientos mil euros, así que, de manera general, no se cumple el requisito”, detalla, como ejemplo de una de las dificultades.

Virginia Yagüe, presidenta de CIMA

Yagüe incide en la necesidad de visibilizar este tipo de situaciones para conseguir una mayor igualdad. Teme que el papel de la mujer quede “en un gueto de producciones de un sesgo determinado.” Por eso considera que es “incorrecto el concepto ‘cine de mujeres’” porque “no es que las mujeres hagan un tipo de cine. Hacen un tipo de cine que el presupuesto les deja hacer.

A muchísimas profesionales de este país les encantaría hacer películas de acción o con una dotación de presupuesto importante. Debemos derribar el hábito de que cuando el productor tiene una película en mente, y esa peli tiene una dotación presupuestaria importante, piense en un hombre al frente de ella”, comenta. Una situación que sólo puede solucionarse si la industria confía en “la capacidad y preparación de la mujeres”.

“Los trabajos  y los presupuestos son más precarios"

Como principales desafíos, la directora Paqui Méndez apunta a los cargos de dirección, incluso en las instituciones que deciden las ayudas a los diferentes sectores del audiovisual.

Pero también remarca la importancia de la formación de los equipos. “Creo que los equipos son una especie de lobby. Trabajas con una serie de hombres y tienes que trabajar luego con ellos otra vez. Por ejemplo, en los Goya verás que un director de fotografía suele trabajar siempre con el mismo director”, matiza.

Méndez, que ha estrenado su último documental en el Festival de Málaga, considera que la crisis económica ha afectado más a la mujer. “Los trabajos son más precarios y también los presupuestos económicos. Lo que proponen cobrar baja muchísimo de ser un hombre o una mujer. En una ocasión me dijeron... ‘tú lo podrías hacer voluntariamente, que tu marido gana una pasta’. Esa frase fue tremenda porque siendo profesional, en mis 43 años de cotización a la Seguridad Social, y en mi derecho a ser independiente económicamente, ¡me lo estaban cuestionando!”

La directora de cine Paqui Méndez

Méndez ha presentado Campeonas Invisibles, donde da voz a mujeres deportistas que no tienen visibilidad en los medios. Reconoce que, sin una sensibilidad especial, ese proyecto no hubiese salido hacia delante: “Ha tenido que llegar una mujer a ser concejala de Deportes en Valencia para que este proyecto se pueda llevar a escuelas deportivas o colegios, para que las niñas tengan referentes”.

La directora recuerda que el techo de cristal de la mujer se comprueba en la misma gala de los Goya o en los propios jurados de festivales, donde la presencia de la mujer es menor.

También explica que el documental es un espacio donde las mujeres encuentran más opciones porque “para hacer ficción tiene que ser una coproducción, y tú no eres Isabel Coixet, no puedes reunir a tres países para hacer una peli.

Pero en el caso de un documental sí que puedes porque se reduce el equipo, los medios, e incluso puedes conseguir financiación. Hay más mujeres en el documental por una explicación económica. No es un tema creativo, porque nos encantaría hacer ficción”, asegura.

“La industria tiende a películas dirigidas por hombres”

La directora y actriz Leticia Dolera señala un aspecto del mercado cinematográfico que evidencia la desigualdad: “Parece que todavía se considera como relato universal el androcéntrico, el de palabras parcas y duras. Y la comedia es donde las mujeres ocupan un lugar como objeto de deseo o bien relacionado con lo delicado, lo frágil y la sensibilidad. Cuando lo quieres romper genera dudas. La industria tiende a lo seguro, a lo que más se ha hecho, y lo que más se ha hecho son películas dirigidas por hombres y contadas con un punto de vista masculino. Esa tendencia es la pescadilla que se muerde la cola”.

Dolera remarca que todos hemos sido educados en el machismo y en los estereotipos. Reconoce que, al igual que en otro sector, el machismo se detecta cuando observas con detalle lo que te rodea.

“Cuando yo empecé como actriz no se hablaba de esto. Pasaba por situaciones donde me encontraba con contradicciones. Y aunque tenía mujeres destacadas en mi profesión, no sentía que tuviese referentes actuales. Ahora, cuando hablo con actrices más jóvenes, veo lo estupendo que es hacer un efecto espejo, saber que no estamos solas y que no estamos locas. Porque, a veces, el patriarcado lo que genera es que cuando tú ves el machismo, crees que la cosa está en ti, y no. Es básicamente hablar con compañeras y comprobar que hemos pasado por situaciones similares. Cuando te sientes mal y dudas si eres tú o es machismo, el 99% de los casos es machismo”.

Explica que no es sólo una opinión personal, sino que los datos lo demuestran.

Remite a un estudio la Asociación de Usuarios de la Comunicación. Indica que 19,2% de las películas españolas están protagonizadas por mujeres, casi el mismo porcentaje que las protagonizadas por animales u objetos, un 16,1%.

Comenta que ha vivido situaciones como ofrecer una idea en una reunión sin que le diesen importancia y, si minutos después era propuesta por un hombre, sí era tenida en cuenta.

“Es importante no sentirse incómoda ni pesada porque el discurso machista nos lo repiten muchas veces y todos los días recibes un anuncio sexista, o historias sexistas en el cine o la tele. Para mí es muy importante porque el relato cultural crea ideología, imaginario, es lo subjetivo y de ahí surgen los referentes. Y si en ello las mujeres estamos relegadas a lo secundario, a lo sexual o al cuidado, al final crees que la propia vida es así y lo generas. Ese efecto espejo es fundamental”, argumenta.

“No hay mujeres que dirijan grandes festivales de cine”

¿Cómo consentimos que el 50% del talento esté invisible?, se pregunta la directora Mabel Lozano cuando reflexiona sobre el techo del cristal en el cine español.

“Estamos viendo un mundo muy sesgado por algo tan potente como el cine, la tele o el teatro; porque vemos por un solo ojo, que es el ojo y la visión de los hombres. Y, lamentablemente, eso significa que estamos tuertos, porque el mundo es diverso”.

Lozano recuerda algunos comentarios que ha recibido como cuando se han referido a su trabajo como “cine de mujeres: “No, mis películas no son de mujeres, son películas. ¿Por qué lo dicen? ¿Por salir mujeres? ¿Por hablar de mujeres? ¿Y las suyas? En las que solo salen hombres y temas de hombres, ¿no son de hombres? ¿Cuántas películas vemos al año con un sello masculino?”, cuestiona.

Defiende que hay que romper esa barrera porque es ahí donde surgen estereotipos, como que los hombres son los “héroes” y las mujeres las “amantes o novias”.

Mabel Lozano, actriz y directora del ciclo Afirmando los Derechos de la Mujer.

Desde hace diez años dirige el ciclo Afirmando los Derechos de la Mujer, en el Festival de Málaga, donde denuncia la situación de vulnerabilidad de la mujer en el siglo XXI. Explica que, precisamente sus películas hablan de la mujer pero con el fin de que sean los hombres quienes las vean. “Yo hago una película contra la trata porque quiero llegar a los demandantes de servicios sexuales y, sobre todo, a los más jóvenes para que el cine sea sensibilizador y transformador”.

Menciona que le cuesta mucho poner en marcha sus proyectos. De hecho, se ha producido absolutamente todo lo que ha hecho hasta ahora, porque también sabe que su cine no es comercial, sino con un “altísimo compromiso social que te saca de una patada del círculo de confort”. Subraya, además, el hecho de que “no hay mujeres que dirijan los principales festivales de cine, y la mayoría de los programadores de los festivales son hombres”.

Para ella existe un techo que cuesta superar y, de no hacerse, perjudica al desarrollo futuro del cine. “Romper estas barreras es importante porque vamos a las escuelas, decimos a las niñas que pueden ser directoras o guionistas, pero luego ven las pocas mujeres que aparecen en los Goya… Damos la imagen de que pueden serlo, pero parece que casi las condenamos al ostracismo”.

“La decisión final de lo que veremos es de los hombres”

Para la productora Puy Oria existe un techo de cristal en el cine español, como reflejo de lo que ocurre en otros sectores sociales: “Hay un punto en el que ya no pasas, y ocurre desde el Ibex 35 a nosotras. Hay muchas mujeres que trabajan en producción, como jefa de producción o asistente de producción, porque también somos más organizadas. Pero luego está la parte empresarial de la producción”. Comenta que justo en ese sector es donde disminuye el número de mujeres.

“¿Quiénes son los directivos de la cadena y propietarios de las televisiones que deciden gran parte de los contenidos del cine español? ¿Quiénes son los directivos de las grandes entidades de gestión del cine español? ¿Quiénes son los presidentes de la mayor parte de las asociaciones y federaciones de cine español? ¿Y los productores más decisivos del cine español? La decisión final de lo que veremos en pantalla está en manos de hombres”, reflexiona la productora.

Oria señala, además, una diferencia que suele pasarse por alto, como el hecho de que “ellos tienen un discurso diferente incluso a la hora de trabajar, por un tema ambiental y educativo. Nosotras tenemos más frentes como combinar la vida familiar, la personal y laboral, y eso no es fácil. Es muy complicado y nos adelantan por la derecha. Por eso nosotras hemos llegado más tarde al asociacionismo”, argumenta.

La productora, Puy Oria

En tiempos de crisis advierte que, como en otras profesiones, las oportunidades están relacionadas con las listas de contactos y esa cadena “está hecha entre los hombres más poderosos.

Entre ellos tienen más opciones. Cuando entra la crisis, la cadena se hace más pequeña. Y nos cuesta conectarnos entre nosotras”. Explica que, en igualdad de talento, si le llega un buen proyecto de un hombre o mujer suele elegir el de ella, porque sabe que tendrá menos oportunidades.

También advierte, como otros desafíos, el de vencer la desigualdad salarial “sobre todo, en la parte técnica” y mejorar la visibilidad: “Romper el techo de cristal de la parte decisoria de este país rompería todo. O creamos redes y nos unimos, o no superamos nada. Hay que ser transversal y hacer redes no en los sectores internos, porque ahí nos perdemos y nos diluimos. Al final todas pasamos por lo mismo, y esto ellos lo han manejado muy bien”.