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Vampiros y zombies contra naves espaciales

Ian Watson y David Wellington charlan sobre el futuro de la ciencia ficción

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Los zombies y los vampiros se han comido al hombre máquina y al ovni. En unos años, el género de la ciencia ficción, el que nos hacía creer en coches voladores y marcianos, se ha visto arrasado por los chupasangres y los muertos vivientes, más cercanos al género de la fantasía. Muertos vivientes y chupasangres venden más de lo que nunca hicieron los extraterrestes.

Los escritores Ian Watson (Gran Bretaña, 1943) y David Wellington (EEUU, 1971) son dos ejemplos del cambio de tendencia. Si el primero se convirtió en referencia con libros como Visitantes milagrosos (1978), sobre los ovnis, o el más reciente guión de la película Inteligencia Artificial (Steven Spielberg, 2001), el segundo es hoy uno de los autores más vendidos con novelas como 99 ataúdes y Zombie Island. Dos generaciones y dos visiones muy distintas del género.

'La culpa la tiene Tolkien. Tras El señor de los anillos surgieron cientos de imitadores. Después, cuando se agotó la copia de Tolkien, el siguiente paso fueron los vampiros', señala Watson. Y pone un ejemplo más gráfico: 'Es como la droga. Primero llegó el LSD, que te abre la mente. Eso es la ciencia ficción. Después la marihuana, que te deja atontado. Eso es la fantasía. Y cuando eso se agotó, se busco algo más duro: vampiros y zombies'.

Para Wellington, sin embargo, el triunfo del monstruo está relacionado con una vuelta al engendro tradicional. Y es una moda con mucho futuro por delante. 'El zombie es un monstruo muy reciente. Empezó en 1968 con la película La noche de los muertos vivientes, por lo que todavía tiene mucho desarrollo', asegura.

En cuanto al futuro del género, Watson afirma que la ciencia ficción 'se convertirá en realidad: la civilización se derrumbará', espeta apocalíptico. Los vampiros, por su parte, no podrán acabar con las naves espaciales. 'Han renacido en libros que han triunfado en Inglaterra como New Space Opera, de Alistair Reynolds', dice Watson. Y Wellington tampoco ve cerca el fin de los chupasangres: 'El ser humano siempre ha contado las mismas historias, así que seguiremos pasando miedo con los monstruos'. Cada uno a lo suyo.