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"El Barça es un equipo y el Madrid, fogonazos"

Los rivales de los protagonistas del clásico analizan cómo los vieron en su día

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Al Barça, mejor haberle tenido en la primera jornada, cuando se estaba haciendo como equipo. Ahora está intratable. El Madrid, una semana después (3-2), aún tenía la fuerza del campeón y no le vi mal, sobre todo en ataque. Empezó bien', analiza Nagore, capitán del Numancia.

El calendario deparó que Barcelona y Real Madrid pasen la misma prueba cada siete días. Los rivales que suelta el líder los recibe el campeón. La secuencia permite reconstruir sus trayectorias inversas en un espacio de tiempo casi común. El paisaje que resulta va desde el desgarramiento del otrora equipo de Schuster hasta el renacimiento del Barça a través de la recuperación de la presión arriba, según jugadores y entrenadores que se cruzaban con ambos conjuntos con una semana de diferencia.

'Les arrancamos un punto (1-1) en el Camp Nou, pero se les veía que intentaban recuperar la presión adelantada que hacían con Rijkaard. Luego, se ha visto cómo Guardiola ha ido trabajando aspectos que han mejorado a las individualidades y al equipo', describe Pinillos que, una jornada después, en la tercera, veía cómo el Racing caía en El Sardinero (0-2) ante valores del ejercicio anterior que aún conservaba el grupo de Schuster: 'Jugaban más juntitos y se les veía más comprometidos. Eran muy efectivos arriba con Van Nistelrooy. Se metían atrás y nos ganaron en dos contras.'.

En la séptima fecha del torneo, Caparrós comprobó y admiró en San Mamés (0-1) la asfixia en campo contrario como marca irrefutable de los aires de grandeza del Barça: 'Los vi con la ideas muy claras. Gente con hambre en la hierba y muy mentalizada en el concepto de equipo desde lo colectivo. Etoo estuvo muy rápido y trabajador e Iniesta, fabuloso, pero los de perfil menos mediático, como Piqué, Alves o Keita, también nos ganaron desde sus respectivas posiciones'.

Al Madrid, aunque también este le derrotó (3-2), le vio el entrenador del Athletic en la orilla opuesta del ideario de Guardiola: 'Funcionó a fogonazos, todo muy individual, con jugadores de una calidad tremenda capaces de resolver a latigazos los partidos, pero con menos mentalidad colectiva que el Barça'.

Tras haber empatado en Almería con los blancos, Gonzalo Arconada (1-1) analizaba las ambiciones de uno y otro desde su puesta en escena: 'La propuesta del Barça me pareció muy superior a la del Madrid en todos los aspectos. Sus jugadores son extraordinarios; pero si funcionan como uno solo y les sale todo, pues te meten cinco como a nosotros. Algunos jugadores me quisieron hacer ver que les habíamos dejado jugar, que a Xavi no le cogimos bien, que les esperáramos en zona. Pero, ¿quién dijo que no había que ser agresivos o esperar a que Xavi recibiera?'.

'A nosotros el Barça nos metió seis y ese día jugó bien hasta el utillero. Era muy difícil jugarles por el estado de forma en el que nos recibieron. Comprobé que es un equipo especial, con muchas variantes ofensivas de primera magnitud. Alves jugó un partidazo y es uno de sus defensas', rememora García Calvo. Guardiola ya tenía la máquina engrasada y el Madrid entró en barrena tras el batacazo copero con el Real Unión y su posterior derrota en Valladolid (1-0).

'Intentamos que tuvieran la pelota lo menos posible y hacerles daño por las bandas. Nos costó; pero cuando lo logramos, empezamos a ganarles el partido', prosigue García Calvo.

Por los costados edificó el Sevilla la derrota que finiquitó a Schuster. Navas estaba exultante en la zona mixta del Bernabéu. Fue veneno en las heridas abiertas del Madrid: 'Sabíamos que por ahí le podíamos hacer daño porque los medios no siempre llegan a todas las coberturas. Luego, cuando se rompieron para remontar, tuvimos más espacios todavía, pero lo pasamos mal porque son el Madrid y tienen ese carácter. Del Barça, qué se puede decir: que nos ganó bien y que da gusto verle jugar'.

Las sensaciones de Navas resumen el fin del viaje de ambos equipos hasta el clásico de hoy. El Madrid se agarra al escudo y el Barça, a la pelota.