Público
Público

El Barça se reencuentra

Los azulgranas exhiben buen juego colectivo y el sacrificio de sus estrellas

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Volvió Ronaldinho a la titularidad y el Barcelona se reencontró en Celtic Park. En tierra maldita, recuperó el equipo de Rijkaard algunas de sus señas de identidad. Alejándose de la línea italiana que le había caracterizado en las últimas jornadas, con una apuesta decididamente ofensiva, se acercaron los azulgrana a aquel equipo que deleitó en Europa con un fútbol dominante, creativo y veloz.

Ronaldinho se pareció más que nunca en este curso al viejo Ronaldinho, Messi recuperó su eficacia de cara a gol y Henry, con la elegancia que imprime a su fútbol, le emuló. Con estos ingredientes y una buena dosis del buen juego que había guardado en el baúl de los recuerdos, no podía el Barcelona salir de Escocia mal parado. Fue así, pero le costó. Porque el Celtic suplió con una demoledora eficiencia su escaso fútbol y, hasta en dos ocasiones, se adelantó en el marcador.

Pero el Barça de ayer fue el de las estrellas comprometidas. El que, con esfuerzo y trabajo, se sobrepone a la adversidad del marcador. Reñido con el gol en las últimas jornadas, el conjunto azulgrana sorprendió al Celtic desde la alineación y anotó tres goles como tres soles, que alumbran su camino hacia los cuartos. Había jugado Rijkaard al despiste y el resultado le dio la razón. Sin esperarla, los escoceses toparon de entrada con toda la artillería pesada azulgrana. O casi toda. Porque, de los cuatro fantásticos, sólo el esperado Etoo, aguardó su turno en el banco.

Sucedió, sin embargo, que los otros tres aplicaron la filosofía del camerunés sobre el Celtic Park. Liderados por Ronaldinho, los delanteros del Barça presionaron la salida del balón de los escoceses, estuvieron atentos al fallo, buscaron la pronta recuperación.

El mejor Ronaldinho

Como si quisiera devolver a Rijkaard el premio de la titularidad, el Gaúcho fue menos barroco que en otras ocasiones; desde la banda izquierda, buscó un fútbol más sencillo, más directo, más efectivo. Y Messi se benefició. Aunque la mejor asistencia le llegó al argentino desde las botas Deco. Fue la del primer gol, el primer empate. Tras un tuya mía con el portugués, y por toda la escuadra, Messi neutralizó la ventaja cobrada por el Celtic en su primer remate sobre Valdés. Nada pudo hacer el meta por detener el cabezazo de Venegoor, pero quizá sí algo más en el segundo remate escocés, que también acabó en la red.

Dominaba el Barça el partido, controlaba el ritmo y el balón, jugaban los azulgrana bien. Y sin embargo, fue el fútbol directo del Celtic el que obtuvo premio. Con otro testarazo de Robson, que cogió a Valdés algo adelantado y a contrapié, los escoceses se avanzaron de nuevo.

Pero el Barça no se desestabilizó. Confió en su fútbol, en el poder de su delantera, en Ronaldinho. Y el Gaúcho, por primera vez en mucho tiempo, no defraudó. Suyo fue el pase que Henry culminó con un gol de maestro. El brasileño le había birlado la cartera a la zaga escocesa y su asistencia acabó colándose por la escuadra de Boruc después de recibir el sello del delantero francés.

El gol premiaba el apabullante dominio del equipo azulgrana, que no se limitó a la posesión. Generó ocasiones el Barça, sació el equipo de Rijkaard su sed y Messi, con un regate marca de la casa, firmó el tercer tanto. El de la victoria. El de la tranquilidad. El que encarrila la eliminatoria, a la espera de lo que suceda en el Camp Nou.