Publicado: 25.06.2014 20:22 |Actualizado: 25.06.2014 20:22

Caza de brujas en Las Palmas contra los vándalos que asaltaron el campo

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La invasión de campo que tuvo lugar el pasado domingo en el estadio de Gran Canaria continúa trayendo cola y está lejos de pasar a ser únicamente un amargo recuerdo en el seno de la UD Las Palmas. El asalto de un gran número de seguidores canarios ha provocado un cisma entre la afición amarilla, donde se ha originado una auténtica caza de brujas contra los que saltaron al césped del feudo isleño antes de que terminara el partido contra el Córdoba (1-1), que han recibido amenazas e insultos. Incluso, algunos han preferido marcharse de la isla durante unos días hasta que se tranquilice el ambiente cainita.

Ante el incremento de las hostilidades entre ambos bandos de la afición canaria, la Policía ha hecho un llamamiento a la calma y ha advertido que no van a tolerar que "nadie se tome la justicia por su mano". El presidente de Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, ha salido también a la palestra para defender la acción de las medidas de seguridad durante el partido y también ha pedido calma a la parroquia canariona.

Las aguas aún están lejos de volver a su cauce en la UD Las Palmas. 72 horas después de los acontecimientos que tuvieron lugar en el estadio de Gran Canaria, la afición amarilla no ha perdonado la invasión de campo, que resultó fatal para las aspiraciones de ascenso del conjunto isleño. Los locales vencían por la mínima al Córdoba y ya acariciaban el ascenso a la Liga BBVA cuando, en el tiempo de descuento, unos doscientos aficionados saltaron al tapete de juego y obligaron a suspender el encuentro momentáneamente. En la reanudación, la escuadra andaluza se aprovechó del desconcierto en el que se había sumido Las Palmas para anotar y arrebatar así la plaza de Primera División a los amarillos.

Las imágenes de hinchas correteando por el campo, dando patadas a jugadores del Córdoba, haciendo cortes de manga, burlándose de sus propios jugadores, encarándose con la afición que aguardaba en sus asientos y finalmente abandonando el terreno de juego agachados y escoltados por la Policía, ha vuelto a conmocionar y abochornar al fútbol español.

El desconcierto dio paso a la rabia y a la indignación de todos los sectores del Unión Deportiva, provocando incluso una batalla campal en el propio campo de juego al terminar el encuentro entre los seguidores. Jugadores, directiva y aficionados no han dudado en señalar a los individuos que saltaron al campo con el partido aún en juego como los responsables de que Las Palmas no regresase a la élite del fútbol español. Más de 6.000 personas han firmado ya una petición en la plataforma Change.org solicitando a la Unión Deportiva Las Palmas la identificación y prohibición de la entrada al Estadio de Gran Canaria de aquellos que saltaron al campo. En la petición, creada tras el encuentro de este domingo, también se solicita al club que pida las imágenes de aquellas personas que invadieron el terreno y que se les multe o se emprendan acciones legales en el caso de que sea necesario.

Pero hay otro sector de los seguidores canarios que busca venganza y tomarse la justicia por su mano. Ya han aparecido plataformas en algunas redes sociales en las que se pretende encontrar a esas personas que detuvieron el encuentro para "matarlos". En esa web están colgando los números de teléfono, direcciones personales, fotos de los implicados… Algo que puede desencadenar en una tragedia. De hecho, alguno de estos aficionados han aparecido en algunos medios de comunicación canarios pidiendo perdón por haber invadido el campo y rogando que cesen las amenazas contra ellos y sus allegados.

La Policía: "No vamos a admitir que nadie se tome la justicia por su mano o que empiece una caza de personas"Para evitar que la sangre llegue al río, la Policía ha pedido que se deje trabajar a las autoridades. "La Policía y la Fiscalía estamos trabajando y a los asaltantes que sean identificados, en virtud de lo que hayan hecho, se les van a exigir responsabilidades administrativas o penales", ha señalado el jefe superior de Policía de Canarias, Valentín Solano.

La Policía hace un llamamiento a los aficionados a que dejen actuar a las autoridades y a que se abstengan de tomarse la justicia por su mano o de amenazar a aquellas personas a las que consideran responsables de que su equipo no subiera a Primera. "No vamos a admitir que nadie se tome la justicia por su mano o que empiece una caza de personas. Lo mismo que vamos perseguir penal o administrativamente a los asaltantes también vamos a actuar en caso de que haya amenazas o agresiones por parte de otras personas", ha señalado Solano, que subraya que ya investigan algunas amenazas graves contra algunos de los invasores del campo.

La Policía se ha puesto manos a la obra y está recopilando todo tipo de imágenes de lo ocurrido, en colaboración con el propio club y la Fiscalía de Las Palmas, ya que considera que algunos comportamientos transgreden la mera invasión del campo (sancionable por vía administrativa como una infracción de la Ley del Deporte) y pueden ser materia de reproche penal. "Hemos visto imágenes de algunos de los asaltantes que lanzan objetos a las gradas, que intentan agredir a un jugador... Hay comportamientos que hemos estimado que deben ser objeto de persecución penal y otros que van a quedar en un expediente de sanción administrativa", ha explicado Solano. Los agentes ya identificaron sobre el terreno a algunos de los protagonistas de los incidentes y siguen trabajando para poner nombres y apellidos a las personas que infringieron esa tarde la ley, en una tarea en la que colabora el propio club.

El presidente de la UD Las Palmas, por su parte, ha vuelto a defender las medidas de seguridad adoptadas en el partido entre Las Palmas y el Córdoba y hecho hincapié en que "cesen los actos que no conducen a nada", porque desde las redes sociales están "tomándose la justicia por su mano con agresiones y palizas a los chicos que saltaron". También ha pedido a la Policía que identifique a las personas que invadieron el campo para impedirles entrar más al estadio.