Publicado: 22.05.2014 07:00 |Actualizado: 22.05.2014 07:00

César Sánchez: "Hace 12 años Casillas ya era un chaval muy mediático"

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"Hace 12 años, Casillas ya era un joven muy mediático que había ganado una Copa de Europa y la gente lo quería mucho", interrumpe la conversación con Público.es César Sánchez (Cáceres, 1971), que fue el portero titular en la última final de Champions jugada por el Madrid en Hampdem Park frente al Bayer Leverkusen. Entonces la decisión de Del Bosque también fue juzgada al milímetro por la prensa. Pero César no se sintió herido por la presión popular, que entonces ya pedía a Casillas. "Yo luchaba por lo mío y nada más. Sabía que esas son cosas normales en el fútbol. Otra idea es que a la gente le cueste entenderlo como ha pasado este año con Diego López".

"A los porteros nos pagan por no equivocarnos. Yo viví de eso durante 22 años"Y es que César descarta eso de la rivalidad entre los porteros de un mismo equipo: "Hay quienes se piensan los porteros somos como los pilotos de Formula 1 y que nuestro compañero es nuestro primer rival, y yo creo que no es así. Al menos, para mí nunca fue así. Yo hice una gran amistad con gente como Elduayen, Ricardo, el mismo Iker que compitieron conmigo por el puesto, porque el que vale para portero sabe convivir con la dificultad. Sabes que si logras salir adelante, como ha pasado con el Atlético en esta Liga, luego ese éxito lo vas a valorar más. Y no se trata de que yo quiera ser ahora diplomático, sino de que es así. Máxime porque los porteros debemos ser muy prudentes. A nosotros nos pagan por no equivocarnos. Yo viví de eso durante 22 años".

"Yo no pienso que el fútbol fuese perverso conmigo el día de la final de Glasgow"César ya no se deja poseer estos días por la nostalgia del Hampdem Park. "No soy de ese tipo de gente de que se para a pensar porque sucedió esto o aquello". Pero no se le olvida que en esa final, lesionado a los 67 minutos, tuvo que dejar su puesto a Casillas, que luego fue el gran héroe de la final. "Yo no pienso que el fútbol fuese perverso conmigo ese día. Al contrario: el fútbol me dejó pleno y demostró que yo, que nací en un pueblo de Extremadura de 14.000 habitantes, en el que no podía ni imaginar que iba a ser futbolista profesional, fui una persona con toneladas de suerte. El mero hecho de estar ese día en Glasgow y de que toda mi familia se desplazase hasta allí a verme..., eso es algo que no ha vuelto a pasar en mi vida".

La lesión le impidió terminar una noche que era suya, pero no permitió que la envidia se apoderase de él. "Recuerdo que al acabar el partido me puse a llorar y no sé muy bien porque lo hice. Quizá para liberar todos esos sentimientos, todo lo que había sufrido para llegar hasta ahí. No pensé que yo me había lesionado, no pensé que había salido Iker y había sido el héroe, porque sé que esas son cosas que pueden pasar en el fútbol. Sólo pensé en la suerte que tenía en estar ahí, en ese momento que ahora mis hijos, que entonces no habían nacido, ven en Youtube y me preguntan 'papa, ¿tú estuviste ahí?' y tengo que contestar: 'Sí, claro, yo fui uno de los que gané la Novena para el Madrid'".

Fueron 22 años de profesional (Valladolid, Madrid, Zaragoza, Tottemhan, Valencia o Villarreal) en los que, sin embargo, César no se dejó arrasar por el glamour de la Champions. "Fui igual o más feliz las veces que evité el descenso con el Valladolid, porque eso significaba jugar por la supervivencia. Y en la supervivencia también se encuentra lo mejor de uno mismo". Por eso no concibe una vida futbolística mejor de la que tuvo. "Es imposible. Viví casi todo. El fútbol fue demasiado generoso conmigo. Sé que hubo momentos buenos y malos, porque no siempre gané, no siempre disfruté todo lo que quise".

"También sufrí como el que más la responsabilidad de evitar un descenso el último día"Y recuerda lo que marca jugarse evitar el descenso: "También sufrí como el que más la responsabilidad de evitar un descenso el último día, algo que creo que no se puede comparar a casi nada. En ese momento no hay un objetivo en el mundo que te parezca más difícil que ese. Pero si me quejase, o si diría que el fútbol fue perverso conmigo, sería absurdo. No tendría razón. Fue una profesión que me dejó tiempo para formarme en la universidad, posibilidades económicas, porque no me gusta hablar de dinero, para preparar mi futuro y contactos para ayudarme a encontrar mi sitio, que es, precisamente, lo que estoy buscando ahora. Por eso me estoy preparando. Hace una hora, sin ir más lejos, acabo de terminar un clase para el Curso de Entrenadores", explica el día en el que 'Público' habló con él y en el que no dudaba que el sábado estará en la grada de Lisboa. "Es un viaje cómodo e iré".

"No tiene sentido volver a recrearse ni pensar en lo que hubiera pasado si yo no me hubiese lesionado"Hace 12 años, en Glasgow, era diferente. "O no tanto", discrepa, "porque en el vestuario del Madrid había gente, que era de primera clase mundial, con la que se podía hablar de cualquier cosa". Y no se trata de idealizar nada. "Aún menos en mi caso que soy un hombre de nostalgia cero, porque lo que pasó ya quedó atrás. No tiene sentido volver a recrearse ni pensar en lo que hubiera pasado si yo no me hubiese lesionado en el minuto 67, ¿hubiera sido yo el héroe en Glasgow? Lo siento, pero no me gusta volver al pasado y lo que no puedo es estar pensando cada día en que yo fui campeón de Europa. Sí, fue un placer, un orgullo, lo que se quiera, pero hay muchos días que mi me acuerdo de ello. No me hace falta recordarlo para ser feliz".

Hombre, ante todo, pragmático, memoriza de aquellos años que "la relación entre los futbolistas debía ser más personal. Al menos, compartíamos habitación". César recuerda que él compartió habitación con Celades, que hoy es seleccionador de la sub-21, y jamás se le olvida la tarde de la final "cuando bajamos a merendar Solari, McManaman, el mismo Celades y yo, que casi siempre estábamos juntos, y el comedor del hotel estaba lleno de magdalenas. Fue increíble, pero entonces los futbolistas ya éramos muy cuidadosos con la comida. Crecimos con esa cultura". Una cultura que se mantiene 12 años después. "Yo me mantengo prácticamente igual que cuando dejé de jugar al fútbol", explica César. "No concibo dejar de hacer deporte".


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