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El cierre amenaza a San Mamés

El Athletic asume que pagará por la pelea ultra en el césped

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El Athletic de Bilbao asume que le caerá una multa considerable y, sobre todo, teme que la UEFA decrete el cierre de San Mamés como castigo por los graves incidentes acaecidos el jueves tras el partido de ida de dieciseisavos de final de la Liga Europa ante el Anderlecht (1-1). Cerca de mil aficionados belgas invadieron el campo y varios de ellos se dirigieron al fondo opuesto, donde se enzarzaron con seguidores locales en una batalla que no finalizó hasta que la ertzaina irrumpió en el césped.

Curiosamente, minutos antes del comienzo del encuentro, la UEFA hizo pública la sentencia según la cual el Austria de Viena tendrá que disputar un partido a puerta cerrada, más otro que penderá como una amenaza sobre el club austríaco durante dos años en los que estará 'a prueba'. El cierre sanciona los incidentes del partido del Austria ante el Athletic Club, también en Liga Europa, cuando algunos aficionados locales invadieron el campo y lanzaron bengalas.

Fernando Macua, presidente del Athletic, quizás barruntando el castigo, lanzó un duro aviso: 'La responsabilidad es de quienes provocan y participan en esos incidentes, pero hay que ser autocríticos e inflexibles para que no vuelvan a pasar, y lo vamos a ser'. Macua aseguró que va a instar a la Comisión de Disciplina del club a que 'revise las cintas para identificar a los seguidores del Athletic que participaron en los actos vandálicos. Si son socios, instaremos a que se tomen medidas duras y si no, trataremos de evitar que vuelvan a entrar en San Mamés'.

El hecho de que Ángel Villar, presidente de la Federación Española y del Comité arbitral de la UEFA, sea bilbaíno y ex jugador del Athletic, no garantiza benevolencia. De hecho, Villar no ayudó a Macua cuando este pidió que la final de Copa 2009 se celebrase en Madrid y no en Valencia. La esperanza vasca pasa por otra sentencia de la UEFA, la que sólo multa al Rangers y al Unirea por el vandalismo de los aficionados escoceses en el estadio rumano.