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En deuda con la estrella

Tras el descalabro de Portugal, España necesita recuperar ante Colombia el prestigio que se dejó pisar

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En una dependencia de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, Del Bosque contempla con nostalgia los retratos de antiguos internacionales. Se detiene en el de su excompañeroJuanito, paradigma del fútbol sentido, y reflexiona: 'Sin emoción, no hay fútbol'. Ese es el mensaje que el seleccionador ha tratado de inculcar a sus futbolistas en estos dos días de concentración para afrontar el amistoso de hoy ante Colombia. Se trata de evitar descalabros como el de Argentina, en septiembre (4-1), y el de Portugal (4-0), en noviembre. Sendas goleadas que atacaron directamente al prestigio de La Roja. Derrotas impropias de una selección que ahora tiene la exigencia de defender la estrella de campeona del mundo que luce en su pecho. 'No se puede venir pensando que juego 45 minutos y me voy. Los jugadores tienen que mentalizarse de que si toca jugar 90 minutos, toca jugar 90 minutos', asevera con rotundidad el seleccionador.

Del Bosque lucha contra las exigencias del calendario de clubes y el desgaste que erosiona a los internacionales, del que se quejan especialmente el Madrid y el Barça: 'Entiendo que la temporada es exigente, pero el de la selección también es un espacio que hay que cuidar'. Por ello, cuando anunció su última lista, lanzó un aviso: 'Tenemos chavales de la Sub-21 que en cualquier momento pueden estar, o jugadores como Cani, Soldado, Aduriz, Iraola, Bruno... Nos preocupa que se vuelva a repetir lo de Portugal'.

Del Bosque y Hierro se reunieron para ver cómo vencer la relajación

En la derrota en Buenos Aires, España tuvo algo de fútbol y cierta capacidad de reacción, pero no en la de Portugal. Allí, en la sala de prensa del estadio Da Luz se percibió a Del Bosque crispado y hasta sonrojado por el vapuleo. En el aeropuerto lisboeta, algunos directivos federativos mascullaban cabreados: 'Hay un prestigio que defender'. 'No te sientes cómodo con dos derrotas en las que encajas cuatro goles', asegura Hierro, director deportivo de la Federación.

La derrota en Lisboa produjo una posterior reunión entre Hierro y Del Bosque para analizar lo que le estaba sucediendo a un grupo ahíto de éxitos. 'Llegamos a la conclusión de que nadie nos va a regalar a nada. Hay que recordar que 2010 ya se ha acabado. Cuanto antes nos demos cuenta de lo que supone para los rivales derrotar a los campeones del mundo, mejor'.

Como jugador, Del Bosque vivió una época en la que un amistoso internacional no era un bolo. Ahora debe luchar contra esa desconexión mental que esta clase de citas provocan en futbolistas que soportan una presión brutal en sus clubes. ¿Cómo mentalizar a un grupo que ha tocado techo ante un partido como el de hoy?

'Sin emoción no hay fútbol', es el mensaje enviado por el seleccionador

Entre los resortes anímicos que presiden el partido de hoy se encuentra la posibilidad de que Villa supere a Raúl como máximo goleador de la historia de la selección. Al acabar el Mundial, el Guaje sumaba 43 goles. Le costó igualar al exmadridista. No marcó ni en los amistosos de México ni en Argentina. Tampoco ante Liechtenstein y Lituania. Igualó a Raúl con 44 tantos el 12 de octubre ante Escocia. En Portugal desperdició la primera ocasión de superar a Raúl. 'Villa es nuestra referencia. En el Mundial hizo mucho más de lo que se le pidió. Su carrera ha sido meteórica desde que empezó en el Sporting. Todos le admiramos', lo elogia Casillas.

Al frente de Colombia viene el Bolillo Gómez, el alumno aventajado de Maturana. Ambos situaron al fútbol colombiano en el escaparate mundial tras su explosión en Italia 90. No ha encontrado Colombia desde entonces una generación similar a la de los Valderrama, Higuita, Aristízabal, Restrepo, Leonel Álvarez... Después de muchos tumbos, la federación colombiana decidió convertir a Maturana en director deportivo y a Gómez en el seleccionador. Ambos trabajan para adecuar aquel toque a las exigencias físicas del fútbol de hoy.