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Un diez real y de la Real

Xabi Prieto lidera a su equipo en el Bernabéu, donde se estrenó como goleador y dio una exhibición

ENRIQUE MARÍN

Xabi no puede ser el número 24, tiene que llevar el 10'. Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad, lo vio claro en el verano de 2009. El futbolista más importante e implicado del equipo guipuzcoano, ese que eligió seguir en Segunda en lugar de huir a otro club en Primera, debía serlo y parecerlo en el año del centenario. Aunque para desgracia del fútbol y beneficio del márketing, los dorsales han perdido el valor que tenían, que Prieto luciera el 10 de la Real era de justicia para él y para la institución a la que representa.

A diferencia de otros jugadores, cuya ambición es tan razonablemente respetable como sentimentalmente difícil de comprender, este donostiarra de 27 años, 239 partidos y 37 goles con la Real siente la camiseta que viste como propia, sin necesidad de llevar su nombre en el reverso para recordárselo. Xabi se identifica más con el frontal, donde el escudo es coronado con dos estrellas doradas que simbolizan las dos ligas ganadas por su equipo en los albores de los ochenta, cuando Prieto (San Sebastián, 29-8-83) vino al mundo. Un recordatorio a modo de que nos quiten lo ganao.

El año del centenario, el donostiarra rescató el dorsal que resume la deriva del club

Segundo capitán, tras otro ejemplo de fidelidad como Mikel Aranburu, Xabi Prieto es el jugador franquicia de la Real, tal y como en su día lo debió de ser su tocayo y vecino de barrio Xabi Alonso. Entonces, las ansias de hacer negocio de unos pocos acabaron perjudicando a un club descapitalizado y, como consecuencia de ello, decapitado. Prieto también estuvo a punto de ser traspasado tras el inevitable descenso, aunque en su caso él fue quien se encargó de evitarlo. Un hecho tan simple como no ser representado por el despacho oficial, que incluso ha llegado a representar a directores deportivos de la Real, dio al traste con una operación que, si entonces ya hubiera sido un disparate, con el paso del tiempo habría resultado casi peor que traspasar a Alonso.

Zamora, sin duda el 10 más legendario y laureado de la Real, fue testigo directo de la llegada de Prieto al primer equipo, con el que debutó el 23 de octubre de 2003. 'Xabi ha ido de menos a más. Las cualidades que está exhibiendo ahora siempre las ha tenido, pero le hacía falta creérselo, tener más confianza en él'. Segundo de Denoueix, el técnico francés que llevó a la Real al subcampeonato de Liga, Jesús Zamora cree que Prieto 'hizo dudar y dudó de sí mismo, aunque paradójicamente el paso por Segunda, donde el fútbol es menos técnico, le ha hecho crecer y comprender que el fútbol es otras muchas cosas. En la pasada temporada ya tuvo una mejora enorme y en esta le ha llegado el reconocimiento y ya se le tiene como un jugador importante'. Mikel Etxarri, ex secretario técnico de la Real y un asiduo de Zubieta, cree que 'Xabi ha crecido en personalidad. Toma decisiones con más seguridad y prontitud y es consciente de lo que es para el equipo. Se atreve más con balón y en el plano defensivo ha mejorado muchísimo en colocación'.

Capaz de decir 'nunca ficharé por el Athletic', su fidelidad es proporcional a su clase

El hábitat natural del donostiarra es la banda derecha. Capaz de regatear sobre la misma cal, Xabi se siente ahí más cómodo pero menos importante que si se deja caer hacia el centro. Su evolución y las necesidades de su equipo demandan de él una mayor presencia. Lasarte lo sabe, de ahí la libertad que le concede. Junto a Zurutuza, Griezmann y el ahora lesionado Joseba Llorente, Prieto forma una especie de triángulo de las Bermudas, donde, en lugar de desaparecer, emana todo el fútbol de la Real. Con Rivas de simple quitanieves y a la espera de que Elustondo se decida a ser el futbolista que puede ser, Aranburu (ausente hoy) es otro buen aliado. 'Xabi ha jugado por dentro y con nosotros hasta lo hizo alguna vez por la izquierda. Sin embargo, él se siente más seguro jugando en banda derecha. Con el talento que tiene y su buen juego de espaldas, puede hacerlo donde quiera, siempre que tenga confianza', comenta Zamora.

El hecho de que Prieto haya rechazado ofertas para seguir en casa ('nunca iré al Athletic', ha llegado a decir) también merece la reflexión del exblanquiazul, quien, al igual que otras leyendas como Arconada o Satrustegui, hizo toda su carrera en el club que entonces jugaba en el añorado Atocha. 'La Real es un equipo que está en construcción y Xabi tiene una edad muy buena para ayudar en su crecimiento. Él me ha comentado en alguna ocasión que le gustaría acabar su carrera aquí. Si se echa el equipo a la espalda como lo está haciendo, su presencia es fundamental. Para los que somos de la Real, es muy importante contar con Xabi', concluye Jesús.

Del mismo modo que el fútbol de Prieto sorprende a quienes le ven jugar por primera vez, su compromiso deja perplejo a cualquiera que lo conozca. 'Si los jugadores que tienen talento y amor a los colores se nos van, nunca podremos construir nada importante', explica Zamora. 'Cierto que los tiempos han cambiado, pero hacía mucho que no pasaba un caso como el suyo. Y no sólo por su aportación futbolística, sino también por lo que significa para los demás. Que los que vienen por detrás tengan conciencia de club. Referencias o ejemplos como el de Xabi son los que ayudan al trabajo de cantera', sentencia el autor del histórico gol en El Molinón.

'Hacía tiempo que no se deba un caso como el de Prieto', dijo el mítico Zamora

Después de 15 largos y exitosos años a lomos de Zamora, el 10 de la Real pasó a lucirlo, y con brillo, el portugués Carlos Xavier. Más tarde, cuando el número ya empezó a figurar debajo del nombre, fue el canterano De Pedro quien lo dignificó con su zurda de seda. De Pedro, como Zamora, también debió terminar su carrera en la Real. Su talento era proporcional a su carácter díscolo, pero los responsables del club, y de manera especial el entonces director deportivo, Roberto Olabe, prefirieron matar el perro para matar la rabia. Fue irse el antiguotarra, y Kovacevic dejar de marcar goles.

Tras unas temporadas de transición, toda una moraleja de lo que le ocurrió a la Real, el dorsal número 10 pasó de manera efímera y sin pena ni gloria por las espaldas de Arteta, Novo y el turco Necati. Hasta que Aperribay lo pidió para Prieto, un diez real y de la Real.

Xabi vuelve esta tarde al Bernabéu, el campo en el que dio su primer gran recital (1-4) y se estrenó como goleador por partida doble, el segundo con un penalti lanzado a lo Panenka, técnica ahora estúpidamente prohibida. El regreso de la Real a Primera le ha puesto en el mapa y su agente desde que dio el salto al profesionalismo, el riojano Cermeño, sabe lo cotizado que está. Del Bosque ha tenido un emisario viéndole durante varios partidos y el donostiarra está haciendo méritos para probarse La Roja. Allí se reencontraría con el otro Xabi de la Liga, Alonso, algo que él confía en volver a hacer en la Real, de donde Prieto no tiene pensado irse.

Xabi no puede ser el número 24, tiene que llevar el 10'. Jokin Aperribay, presidente de la Real, lo vio claro en el verano de 2009. El futbolista más importante e implicado del equipo, ese que eligió seguir en Segunda en lugar de huir a otro club en Primera, también debía parecerlo. Aunque para desgracia del fútbol y beneficio del márketing, los dorsales han perdido el valor que tenían, que Prieto luciera el 10 de la Real era de justicia para él y para la institución.

A diferencia de otros jugadores, cuya ambición es tan respetable desde la razón como despreciable desde el corazón, este donostiarra de 27 años, 239 partidos y 37 goles con la Real siente la camiseta que viste como propia, sin necesidad de llevar su nombre en el reverso para recordárselo. Se identifica más con el frontal, donde el escudo es coronado con dos estrellas doradas, símbolo de las dos Ligas ganadas por la Real en los albores de los 80, justo cuando Xabi estaba a punto de nacer. Un recordatorio a modo de que 'esto es lo que fuimos y por tanto somos'.

Segundo capitán, tras otro ejemplo de fidelidad como Mikel Aranburu, Prieto es el jugador franquicia de la Real, como en su día lo debió ser Xabi Alonso. Entonces las ansias de hacer negocio de unos pocos, acabaron perjudicando a un club descapitalizado y más tarde decapitado.

Zamora, sin duda el 10 más legendario y laureado de la Real, fue testigo directo de la llegada de Prieto al primer equipo. 'Xabi ha ido de menos a más. Las cualidades que está exhibiendo ahora siempre las ha tenido, pero le hacía falta creérselo, tener más confianza en él'. Segundo de Denoueix, el técnico francés que llevó a la Real al subcampeonato de Liga, Zamora cree que Prieto 'hizo dudar y dudó de sí mismo, aunque paradójicamente, el paso por Segunda, donde el fútbol es menos técnico, le ha hecho crecer y comprender que el fútbol es otras muchas cosas. En la pasada temporada ya tuvo una mejora enorme y en esta le ha llegado el reconocimiento y ya se le tiene como un jugador importante'.

Mikel Etxarri, ex secretario técnico de la Real y un asiduo de Zubieta, cree que 'Xabi ha crecido en personalidad. Toma decisiones con más seguridad, prontitud y es consciente de lo que es para el equipo. Se atreve más con balón y en el plano defensivo ha ganado haciendo la diagonal'.

Sobre el hecho de que Prieto haya rechazado ofertas para seguir en casa ('nunca iré al Athletic', ha llegado a decir), merece una reflexión de quien, al igual que otras leyendas como Arconada o Satrustegui, hizo toda su carrera en la Real. 'La Real es un equipo que está en construcción y Xabi tiene una edad muy buena para ayudar en su crecimiento. Él me ha comentado en alguna ocasión que quiere seguir y que le gustaría acabar su carrera aquí. Si se echa el equipo a la espalda como lo está haciendo, su presencia es fundamental. Para los que somos de la Real, es muy importante contar con Xabi', concluye Jesús Mari Zamora.

'Si los jugadores que tienen talento y amor a los colores se nos van, nunca podremos construir nada importante. Cierto que los tiempos han cambiado, pero insisto en que para la Real sería muy importante que Xabi Prieto no se marchara. Hacía tiempo que no pasaba un caso como el suyo. Y no sólo por su aportación futbolística, sino también por lo que significa para los demás. Que los que vienen por detrás tengan conciencia de club. Referencias o ejemplos como el de Xabi ayudan a hacer club'.

Después de quince largos y exitosos años a lomos de Zamora, el 10 de la Real pasó a llevarlo el portugués Carlos Xavier. Más tarde, cuando el número ya empezó a figurar debajo del nombre, fue el canterano De Pedro quien lo dignificó con su zurda de seda.

De Pedro, como Zamora, también debió terminar su carrera en la Real. Su talento era proporcional a su carácter díscolo y los entonces responsables del club, de manera especial el director deportivo, Roberto Olabe, prefirieron matar el perro para matar la rabia. Unos genios. Fue irse el antiguotarra, y Kovacevic dejó de marcar goles.

Tras unos años de transición, toda una moraleja de lo que le ocurrió a la Real Sociedad, el dorsal número 10 pasó de manera efímera por la espalda de Arteta y de forma por las de Novo y el turco Necati. El 10 de la Real vuelve a ser un 10 y de la Real. Lo heredó Prieto en el año del Centenario y el equipo donostiarra regresó a Primera.

El hábitat natural de Prieto es la banda derecha. Capaz de regatear sobre la misma cal, Xabi se siente cómodo, pero menos importante que si se deja caer hacia el centro, donde su protagonismo es mayor. Su evolución y las necesidades de su equipo, demandan de Prieto un mayor protagonismo. Lasarte lo sabe, de ahí la libertad que le concede. Junto a Zurutuza, Griezmann y el ahora lesionado Llorente, Xabi forma el triàngulo de las Bermudas, donde en lugar de desaparecer, aparece el fútbol de la Real. Con Rivas de simple quitanieves y a la espera de que Elustondo se decida a ser el futbolista que puede ser, Aranburu es el otro aliado de los cuatro.

'Ha jugado por dentro y con nosotros hasta lo hizo alguna vez por la izquierda. Sin embargo, Xabi se siente más seguro jugando en banda derecha. Con el talento que tiene y su buen juego de espaldas, puede hacerlo donde quiera, siempre que tenga confianza para hacerlo', comenta Zamora.

Xabi regresa esta tarde al Bernabéu, el campo en el que dio su primer gran recital con dos goles, uno de ellos un penalti lanzado a lo Panenka, técnica ahora estúpidamente prohibida. El regreso de la Real a Primera le ha puesto en el mapa. Del Bosque ha tenido un emisario viéndole durante varios partidos y el donostiarra está haciendo méritos para probarse La Roja. Allí se reencontraría con el otro Xabi, Alonso, algo que él confía en volver a hacer en la Real. Por cierto, el 10 del Madrid es Lass, un dato que resume la filosofía de uno y otro club.

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