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Un equipo muy emocional

La confianza es su clave. Si se creen que tienen posibilidades, tendrán posibilidades

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El Panathinaikos es un club en continuo crecimiento, pero lejos del nivel que tiene el Atlético. Los madrileños son los claros favorito para acceder a la fase de grupos. Desde que yo abandonara Atenas por la imposibilidad de poder decidir la composición de la plantilla, hace ya dos años, han realizado algunos retoques que les da más consistencia en la defensa. Sin duda, su línea más débil.

La llegada del surafricano Moon ha reforzado y bien la banda derecha. La baja del central Sarriegi hoy trastocará mucho el sistema. Es posible que Ten Cate reconvierta algún centrocampista para suplirle. La mayor incógnita es el rendimiento de Cissé. El once todavía necesita ensamblarse mucho para coger más solidez.

En este tipo de partidos siempre se habla mucho del ambiente. Pero el infierno griego no es tal como lo pintan en Atenas. Es cierto que en Grecia hay campos donde la presión ambiental hace ganar partidos, pero el Spiros Louis es un estadio olímpico, con mucha amplitud. Aunque la afición es muy caliente, apenas puede influir en el desarrollo del juego precisamente por la distancia que hay entre el césped y las gradas.

¿Cuál puede ser el peor enemigo del Atlético hoy? La confianza. Más allá del plano futbolístico. El Atlético debe imprimir liderazgo al partido. El Panathinaikos es un equipo muy emocional. Si se creen que pueden tener posibilidades, seguro que tendrán posibilidades. Así pasó el año pasado, cuando en la fase de grupos acabaron por delante de Inter y Werder Bremen. Un simple detalle les puede hacer cambiar radicalmente de ánimo y el Atlético debe controlarlo.

No hay una línea que destaque sobre otra. Si acaso, el centro del campo, más por el apelotonamiento de hombres que por otra cosa (juega un sistema 4-5-1). Lo normal es que el Atlético se clasifique sin problemas.

La temporada que pasé allí fue tremendamente satisfactoria. Se trata de un equipo muy agradecido a la hora del trabajo diario. Llegamos a la final de Copa, y ganamos en Liga al Olympiacos, que es lo que realmente importa allí y siempre es el gran objetivo del club cada año. Si no ganas al eterno rival, estás perdido.