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España vuelve a Viena

La Roja busca un sitio en su primera final ante el rival que la vio coronarse en la Eurocopa. Alemania, la mejor del Mundial, es el primer rival que le discute de inicio a la selección su condición de favorita

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De repente, España no es la favorita. Está más lejos que nunca en un Mundial, confirma con resultados los pronósticos optimistas y unánimes de los días previos, pero Alemania, partido a partido, le ha recortado la diferencia. La Roja enseña más ilusión, desbordada por dentro y por fuera, que juego. Todo lo contrario que su rival en semifinales, que se ha paseado por Suráfrica con un fútbol arrollador y completo, capaz de destrozar enemigos desde el ataque, desde la estrategia y desde el contragolpe. Que acumula goles, autoridad y gestas donde La Roja sólo ha sido capaz de colocar victorias apretadas, sufridas, discretas y, eso sí, emocionantes por inciertas.

Pero España se resiste a dejar de soñar. Sabe que tiene una cita con la historia, que está en el momento decisivo que marcará el techo de una generación irrepetible. Sabe que nunca antes se le había presentado una ocasión así. Y que no hay evidencias a las que agarrarse para sospechar que una oportunidad similar volverá a producirse. Todo lo contrario que Alemania, que juega semifinales como quien come pipas. Casi siempre está ahí. Lleva tres títulos y siete finales.

La selección se agarra al recuerdo del gol de Torres para seguir soñando

España se agarra a un recuerdo para sentirse más fuerte. A la final de la Eurocopa de hace dos años, cuando Fernando Torres, el hombre que acapara hoy las miradas y las críticas, hasta las ironías provocadoras de la clase política germana, marcó el gol más importante de la historia del fútbol español. Entonces La Roja bailó a Alemania. Sólo la tumbó con un tanto, pero la puso a correr por el césped de Viena detrás de la pelota. Fue el triunfo de un modelo de fútbol bien jugado que la ha llevado en volandas durante los dos últimos años y que, misteriosamente, se ha frenado en Suráfrica.

El miedo a lo que ocurrió entonces es lo que hace a la selección teutona mirar con más recelo hacia la cita de lo que recomiendan sus números en este Mundial. Pero al tiempo ese recuerdo le motiva, porque le invita al desquite, a vengar un paseo militar que encajó como humillación. Alemania ahora vuela a ritmo de goleadas. Llega con trece goles a favor, siete más que España, y ante rivales más exigentes. Se ha quitado de en medio a Inglaterra y Argentina dejándola a cada una cuatro goles. Asusta. Pero España sabe que también tiene mucho juego dentro, incluso más que su rejuvenecido y embellecido adversario, aunque no haya sido capaz de desplegarlo sobre Suráfrica hasta ahora .

Es un problema que señala directamente a su línea clave, el medio campo, a ese sudoku que representa para los habituales jugones la inclusión de Busquets en el equipo. O se junta demasiado con Xabi o desplaza al donostiarra a una zona menos suya y más de Xavi, que, igualmente, o se choca con compañeros en su posición favorita o se adelanta a territorios más incómodos para su forma de jugar y de menor presencia. Del Bosque no se va a bajar de ese trivote, así que España tendrá que cruzar los dedos. Porque además, Cesc, una de las soluciones para aligerar el embudo, está renqueante de un golpe en el peroné y es dudoso.

La cita marcará el lugar en la historia de una generación irrepetible

El problema de la selección está en el centro campo y, sin embargo, todas los dedos señalan hacia Fernando Torres, convertido en el hombre de la eliminatoria. Por el gol que metió y el temor que inspira entre los alemanes, y por la campaña que reclama insistentemente que el ex atlético pierda la titularidad. Como Del Bosque es de los que escuchan, ya duda. Pero lo normal es que, aunque el Niño no está en su mejor versión, no se anime a romper el once que creía ya conseguido. Alemania moverá el suyo por obligación, por la acumulación de amonestaciones de Thomas Müller.

Tiene aspecto de final, pero aún es el penúltimo peldaño. El partido del Mundial: España contra Alemania.