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Ferrari vuela con Alonso

El español se exhibe en su estreno al volante del F10 y marca el mejor tiempo de la semana. Más de 36.000 aficionados vibran en Cheste con el primer entrenamiento de Fernando en 2010

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Media hora después de haberse bajado del Ferrari, las marcas del verdugo que utiliza bajo el casco aún surcan su cara, pero Fernando Alonso está radiante. Su primer día como piloto de Ferrari ha sido perfecto. Apenas ha necesitado dos horas para lucir la portentosa magia de manos y pies, para pulverizar el tiempo de todos sus rivales y, además, para hacerlo ante 36.400 eufóricos aficionados. Cheste no se llenó su aforo es de 120.000 espectadores, pero la unión del español y Ferrari ha desatado tal locura que nunca unos entrenamientos habían congregado a tanta gente en el trazado valenciano.

Apenas pasaban dos minutos de las diez de la mañana cuando el Ferrari F10 aceleró hacia la salida del pitlane del circuito Ricardo Tormo. Alonso recorrió unos escasos metros antes de pararse por completo, ante la algarabía de los 20.000 espectadores que ya estaban en las tribunas. Cual piloto de un caza antes de despegar, el español chequeó los últimos controles de su complejo volante y simuló su primera salida con un bólido rojo. Fue el éxtasis. La espera de muchos años había valido la pena para los que acudían a verle. Fuera del circuito, la fila de coches se hacía cada vez mas larga y los atascos comenzaban a enfadar a los que no se querían perder ese gran día.

El asturiano, feliz y exhausto tras 127 vueltas, doblega a Massa

El desfile de momentos históricos no cesó. Antes del asturiano había salido a pista el catalán Jaime Alguersuari, que debutaba con su nuevo Toro Rosso. Detrás apareció el vigente campeón, Jenson Button, con su flamante McLaren, y poco después, Pedro de la Rosa, con su BMW Sauber. Unos metros más atrás asomaba el gris plata del Mercedes de un hombre con un casco de color rojo. Tres años después de aquella tarde de Brasil en 2006 en la que se le negó el último título, Michael Schumacher volvía a coincidir en pista con Alonso. Esta vez, ambos con monturas diferentes.

Fernando dio una vuelta de reconocimiento, regresó a boxes y se quedó allí un largo rato, poniendo a punto algunos elementos relativos al confort interno del monoplaza. Media hora después, el morro rojo asomó de nuevo y se lanzó a la conquista del asfalto. Alonso exhibió su espectacular talento con tandas largas, de unas 20 vueltas, batiendo récord tras récord hasta ser el más veloz. Limando centésimas sobre los pianos, usando todo el ancho de la pista, llevando hasta el límite una máquina roja que hacía estallar las tribunas cada vez que pasaba delante, lo consiguió a las doce del mediodía. Después, aún rebajó tres veces su mejor registro. Una locura. Los espectadores, entonces, ya se contabilizaban por encima de 35.000. Y seguía entrando gente.

Alguersuari y De la Rosa completan una histórica presencia española

Después de una brevísima pausa para comer, el F10 obedeció en todo momento las órdenes de su dueño, quien le siguió llevando hasta el límite pese a que la pista ya no estaba en las mejores condiciones. El día terminó con el asturiano al frente. Detrás de él, otros protagonistas destacados.

Uno de ellos, Pedro de la Rosa. El Sauber sigue sorprendiendo por su solidez y velocidad, tanto con el depósito lleno como vacío. Su segunda posición de ayer no es casual. Y su esfuerzo, encomiable. Tras casi un año sin entrenamientos, el lunes su cuello sufrió. Y ayer, el desgaste físico también le pasó factura. Se recuperará y llegará a tope a Bahrein, primera cita del Mundial.

El tercer español, Jaime Alguersuari, también destacó. El de Valencia fue su verdadero primer día de entrenamientos con un F1 al completo, ya que el año pasado le había tocado debutar directamente en carrera, sin probar. Sin errores y aprovechando su nueva herramienta, logró ser inmediatamente más veloz que su compañero Buemi. Con esfuerzo, Schumacher logró adelantarle en los tiempos. El alemán acabó tercero, pero ya sabe que tendrá trabajo extra en su retorno a las pistas.